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El sector sangra por los operadores y no es culpa del fútbol

El sector sangra por los operadores y no es culpa del fútbol

Por Pilar Bernat
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pbernattelycom4com /7/7/16
sábado 14 de septiembre de 2019, 13:30h

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No ha finalizado la semana en que Telefónica ha tenido que afrontar la caída del valor de sus acciones y anunciar la toma de medidas como la compra de autocartera, un nuevo ERE (perdón, bajas voluntarias) o el traspaso de torres a Telxius, cuando los titulares de pérdidas por valor de 600 millones de euros en Vodafone, nos ‘animan’ el fin de semana

Ramón Muñoz, en el diario El País titula hoy: “Vodafone España triplica sus pérdidas hasta los 600 millones” y explica que el operador registró unas pérdidas netas de 601.3 millones de euros en su último año fiscal, que finalizó el pasado 31 de marzo, triplicando las sufridas en su anterior ejercicio que ascendieron a 180,2 millones de euros”. Muñoz apunta que los malos resultados se explican por la caída de ingresos del 9% hasta los 3.635 millones de euros.

La información surge tras el registro oficial de las cuentas consolidadas de la compañía y, llegan en un momento en que la filial británica parecía empezar a levantar cabeza, o al menos a tener algunas buenas noticias, como la adjudicación, por primera vez en la historia, de las comunicaciones móviles de la Administración del Estado, la portabilidad positiva o que los indicadores de marca en la percepción del mercado parecen haber cambiado a mejor.

El fútbol no puede detener el desarrollo,

La renuncia a la emisión del fútbol, como política contraria a la asumida por Telefónica y Orange, y la guerra comercial desatada a continuación parece ser el paraguas sobre el que llueven todos los males. Sin embargo, y a pesar del análisis general de los medios económicos, no son pocas las voces que consideran que, tal y como explicó en reiteradas ocasiones Antonio Coimbra, los escandalosos precios de los derechos de emisión de los diversos campeonatos nacionales e internacionales del que por algo llaman ‘deporte rey’ son inasumibles y, han supuesto un coste peligroso para las tres teleco involucradas, sea por exceso, sea por defecto. No hay más que ojear sus cuentas.

Un deporte, por muy rey que sea, no puede amordazar el desarrollo o la transición digital de un país en plena revolución industrial, ya que ese proceso, vital, va directamente ligado a las compañías telefónicas y si nuestra caótica situación política no ayuda, el fútbol no debe, no puede, ser el factor de crisis.

Hace casi un año, recogiendo las palabras de un analista internacional en el MBBF, nos hacíamos eco de la que él denominó “imperante necesidad de que los operadores se centren en el desarrollo de su negocio”, como pilar que son de la sociedad y, hasta ahora, motor de crecimiento. La lógica dice que el fútbol lo deberían emitir las teles o las plataformas de Internet -a las que dinero les sobra-; las cuales, además, pueden acordar su redistribución a través de las parrillas de contenidos de las diferentes compañías.

Atención y facturación

Pero, si bien el fútbol parece una disculpa perfecta, incluso después de un año y medio de hablar de lo mismo, la razón para que una empresa caiga a plomo no la tiene el balompié; hay males que parecen endémicos que no se solucionan y que impactan directamente en el común de los agotados consumidores: los servicios de atención al cliente y los sistemas de facturación. Para muchos es cierto que ver deportes en casa es importante, pero pagarían gustosos a terceros o se bajarían al bar con los amigos (en España somos muy de reunirnos ante la tele para compartir emociones) si su cuenta mensual de comunicaciones fuera menor. Sin embargo, si un mes tras otro se ‘sangran’ las cuentas corrientes por error, llaman a quejarse y les coge una voz al otro lado del mar que, a pesar de su tono enfadado los tutea y se dirige a ellos con frases del tipo “mire doña, es que ahora mismo el sistema no me funciona, te llegará un e-mail en un tantito, antes de dos horas” y cuando después de las dos horas vuelve a reclamar y le dicen que le devuelven el dinero al mes siguiente, o que su póliza de seguros que ha estado pagando mensualmente no le cubre el robo del móvil, o que le cobran una cuota mensual porque con 90 años no ha ido a la tienda a devolver el router cuando hizo la portabilidad… lo normal es que se cuelgue y después de tomarse un Transilium, se llame al tercer o al cuarto operador para probar suerte. Cuestión de patadas, sí, pero no a un balón, sino al estómago de unos clientes que no pueden más.

¿Exageración? ¿Error? Es fácil, sólo hay que poner el tema encima de la mesa en cualquier reunión familiar o de amigos. Casi en 2020, un sistema informático no puede errar, ni saturarse, ni caerse continuamente. En unas empresas que aseguran tienen al cliente ‘en el centro’, este tipo de cosas resultan intolerables y si hay alguna duda… ¿Qué decíamos de sus cuentas?

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