El consejero delegado de Ericsson, Börje Ekholm, ha advertido en el Foro Económico Mundial de Davos que una ruptura con la tecnología estadounidense elevaría costes y debilitaría la competitividad digital de la Unión Europea.
El directivo ha lanzado una advertencia directa sobre la estrategia europea para reducir su dependencia de la tecnología estadounidense, cuestionando la viabilidad de un modelo de autonomía tecnológica plena para la Unión Europea en el corto plazo.
“Toda esta narrativa sobre la soberanía en Europa es peligrosa” y ha añadido que, a su juicio, el continente “no tiene hoy la capacidad para ser soberano”
En unas declaraciones recogidas por Bloomberg durante el encuentro celebrado en el marco del Foro Económico Mundial, Ekholm ha asegurado que “toda esta narrativa sobre la soberanía en Europa es peligrosa” y ha añadido que, a su juicio, el continente “no tiene hoy la capacidad para ser soberano”. El máximo responsable de Ericsson ha expresado su preocupación por un discurso político que, en su opinión, no siempre tiene en cuenta la realidad industrial y tecnológica europea.
Estas declaraciones se producen en un momento en el que distintas instituciones comunitarias y grandes operadores de telecomunicaciones reclaman reformas regulatorias para situar la soberanía digital como prioridad estratégica. En este sentido, la inteligencia artificial, los semiconductores y las infraestructuras críticas de red se han convertido en ejes centrales del debate, especialmente ante la percepción de una dependencia excesiva de proveedores y plataformas estadounidenses.
Ericsson y Nokia tras las restricciones a China
Ericsson, junto con su competidor finlandés Nokia, ha sido uno de los grandes beneficiarios de las restricciones impuestas en Europa a fabricantes chinos como Huawei y ZTE por supuestos motivos de seguridad. Estas limitaciones, impulsadas inicialmente por Estados Unidos y asumidas posteriormente por varios países europeos, han reforzado la posición de los proveedores occidentales en el mercado de equipamiento de red no chino.
No obstante, Ekholm ha subrayado que estas medidas no han eliminado por completo la presencia de Huawei en Europa. Según el directivo, el fabricante chino ha ganado cuota de mercado en la Unión Europea durante los últimos cinco años, incluso en un escenario de creciente escrutinio regulatorio y político. Este dato refuerza, a su juicio, la complejidad del mercado y la dificultad de construir alternativas exclusivamente europeas a gran escala.
Costes, alianzas y tensiones transatlánticas
El consejero delegado de Ericsson ha advertido asimismo de que un intento de sustituir de forma acelerada la tecnología estadounidense por alternativas europeas podría traducirse en precios más elevados para empresas y consumidores. Además, ha alertado de que esta estrategia podría agravar las tensiones con Washington en un momento ya delicado de las relaciones transatlánticas.
“Necesitamos encontrar una manera de trabajar juntos”
Las declaraciones se producen mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene una política exterior que ha generado fricciones con varios aliados europeos, incluidas amenazas de nuevos aranceles. Ante este escenario, desde Bruselas se han escuchado voces que apuestan por reforzar proveedores europeos en ámbitos clave como los chips o las aplicaciones de inteligencia artificial, reduciendo la dependencia de servicios estadounidenses.
Frente a esta dinámica, Ekholm ha defendido la necesidad de evitar reacciones desproporcionadas. “Necesitamos encontrar una manera de trabajar juntos”, ha señalado, en referencia a la cooperación entre Europa y Estados Unidos en materia tecnológica e industrial. En este sentido, el directivo ha apelado a un enfoque pragmático que combine seguridad, competitividad y colaboración internacional.