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Por Alfonso de Castañeda
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alfondcctelycom4com/8/8/17
viernes 22 de agosto de 2025, 21:28h

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Intel cederá el 10% de su capital al Gobierno de Estados Unidos. Así lo ha anunciado el presidente Donald Trump, quien ha calificado el acuerdo como “un gran trato” que permitirá revitalizar al histórico fabricante de semiconductores.

La operación, adelantada por Bloomberg, se formalizará este mismo viernes en la Casa Blanca y supone un cambio radical en la relación entre la administración federal y la industria tecnológica.

Según fuentes cercanas a la negociación, el pacto implica convertir parte de las subvenciones contempladas en el Chips and Science Act en acciones de la compañía, tal y como avanzábamos hace unos días. Este mecanismo sustituye al modelo tradicional de ayudas directas sin contrapartidas, consolidando una estrategia que busca garantizar un retorno tangible para el contribuyente estadounidense.

“Intel se había quedado rezagada respecto a sus competidores”, ha señalado Trump ante los periodistas, recordando que él mismo propuso la idea en una reunión reciente con el consejero delegado de la compañía, Lip-Bu Tan. El presidente ha defendido que este movimiento marcará un punto de inflexión para el sector y contribuirá a reforzar la posición de Estados Unidos en la carrera por el liderazgo de los semiconductores.

Un giro histórico en la política industrial

La entrada del Estado en el capital de Intel rompe con décadas de normas consideradas intocables por inversores y responsables políticos. Este tipo de participación pública en empresas privadas se había reservado históricamente para situaciones extremas, como conflictos bélicos o crisis financieras sistémicas. Sin embargo, la administración Trump justifica la medida como parte de una estrategia para asegurar el control nacional sobre industrias críticas.

El secretario de Comercio, Howard Lutnick, ya había anticipado esta línea de actuación en una entrevista con CNBC: “Queremos obtener un buen retorno para el contribuyente, no limitarnos a entregar subvenciones”. Por ahora, la Casa Blanca no ha confirmado si negocia acuerdos similares con otros fabricantes, aunque fuentes oficiales aseguran que compañías como TSMC o Micron Technology, que ya han comprometido inversiones significativas en territorio estadounidense, no estarían obligadas a ceder participaciones.

Tras conocerse el anuncio, las acciones de Intel repuntaron un 6,6% en Wall Street, reflejando la expectativa de que la intervención estatal podría reforzar la posición financiera de la compañía.

Un fabricante en horas bajas y riesgos para el mercado

Intel atraviesa una etapa crítica. La firma, pionera en el desarrollo de microprocesadores, se enfrenta actualmente a grandes dudas sobre su competitividad frente a Nvidia, AMD y TSMC, líderes en chips de alto rendimiento y soluciones para inteligencia artificial. El acuerdo con el Gobierno, no obstante, plantea interrogantes sobre el impacto en la libre competencia y sobre los riesgos financieros que asumiría el fisco si la tecnológica no logra recuperar su liderazgo.

Este movimiento no es aislado. En agosto, la administración Trump alcanzó un pacto con Nvidia y AMD para que destinen el 15% de los ingresos generados por ventas de chips de IA a China al Gobierno federal. Además, a comienzos de año, el Ejecutivo obtuvo una “acción dorada” de Nippon Steel, que le concede poder de decisión sobre United States Steel Corp.

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