Los Loewe Leo no llegan para competir en volumen ni para conquistar al gran público. Llegan para posicionarse como una solución HiFi completa, pensada para quienes buscan algo más que una buena cancelación de ruido y graves contundentes.
Tras varias semanas utilizándolos como auriculares principales, en casa, trabajando, viajando y escuchando música con calma en diferentes entornos, queda claro que Loewe no juega al azar con esta apuesta, sabe lo que hace: un producto premium, bien construido, técnicamente ambicioso y con una identidad muy marcada.

Diseño y construcción: lujo funcional
El diseño de los Leo transmite desde el primer contacto esa sensación de objeto bien hecho que se espera de una marca como Loewe Technology. No hay estridencias ni concesiones a la moda pasajera. El uso de aluminio anodizado en la estructura, combinado con almohadillas de cuero genuino, da como resultado unos auriculares sólidos, elegantes y con un tacto excelente. No crujen, no se doblan y todo parece pensado para durar muchos años.
Uno de los grandes aciertos está en su enfoque modular y sostenible. Las almohadillas se fijan magnéticamente, lo que facilita su sustitución, limpieza o renovación con el paso del tiempo. Loewe insiste en que muchos de sus componentes están pensados para ser reparables o reemplazables, algo poco habitual en este tipo de producto y que encaja muy bien con su filosofía de “lujo responsable”.

En mano y sobre la cabeza, los Leo se nota que pesan (360 gramos), pero son cómodos ya que el peso está bien equilibrado y la presión sobre las orejas es uniforme, lo que permite poder usarlos durante largas sesiones sin una fatiga excesiva.
Además, el sistema de plegado plano facilita su transporte, acompañado de un estuche rígido y una funda de piel que refuerzan esa sensación de producto cuidado hasta el último detalle.
Controles: las ruedas que marcan la diferencia
Uno de los elementos más distintivos de los Loewe Leo es su sistema de control. En lugar de apostar únicamente por superficies táctiles, a menudo imprecisas, Loewe ha optado por una combinación muy bien resuelta de ruedas giratorias físicas y superficies sensibles al tacto.
Las ruedas permiten controlar el volumen y otras funciones con precisión, incluso sin mirar, algo que se agradece enormemente en el uso diario. Es un sistema intuitivo, fiable y mucho más satisfactorio que los gestos habituales que fallan justo cuando más los necesitas. A esto se suman botones de acción bien ubicados, que permiten manejar reproducción, modos de sonido o llamadas sin depender del móvil.
Es un enfoque práctico, casi “old school”, pero tremendamente eficaz. Y encaja a la perfección con el carácter de los Leo: tecnología avanzada, sí, pero al servicio de la experiencia.

Sonido de primera
El planteamiento sonoro de los Loewe Leo es claramente conservador, y eso es algo que conviene entender desde el principio. No buscan impresionar con un perfil exagerado ni con un grave dominante, lo que persigue es una reproducción equilibrada, limpia y técnicamente correcta.
La combinación de drivers de 50 mm con diafragmas OCE (Olefin Composite Elastomer), un DAC (Conversor Digital a Analógico) integrado de alta gama y amplificación dedicada firmada por Texas Instruments da como resultado un sonido muy bien controlado, con una respuesta homogénea en todo el espectro.
Las voces se reproducen con claridad y buena presencia, los agudos están bien definidos sin resultar fatigantes y los graves son profundos y contenidos
Las voces se reproducen con claridad y buena presencia, los agudos están bien definidos sin resultar fatigantes y los graves son profundos y contenidos. No hay distorsión perceptible incluso a volúmenes altos, y la escena sonora es amplia y ordenada, especialmente al activar funciones como el audio espacial o Dolby Atmos. Es un sonido que invita a escuchar durante horas, más que a sorprender en los primeros minutos.
Ahora bien, en un segmento tan exigente como este, esa virtud también puede leerse como una limitación. El perfil sonoro de los Leo es refinado, pero poco arriesgado. No tienen una firma tan marcada ni una personalidad sonora tan reconocible como algunos rivales directos de Focal, DALI o Bowers & Wilkins. Son excelentes técnicamente, pero no necesariamente emocionantes. Aquí se prioriza la fidelidad y el equilibrio por encima del impacto. Para gustos los colores.
En cuanto a conectividad, los Loewe Leo juegan en primera división. Son compatibles con Hi-Res Audio Wireless, Bluetooth LE Audio y el códec LC3+, permitiendo reproducción de hasta 96 kHz / 24 bits de forma inalámbrica. También admiten escucha por cable (incluido en el pack), lo que amplía aún más sus posibilidades.

Cancelación de ruido
Los Loewe Leo incorporan un sistema de cancelación activa de ruido adaptativa, diseñado para analizar el entorno y ajustar su intensidad en tiempo real. Loewe, eso sí, no facilita datos concretos sobre el nivel de atenuación en decibelios. En la práctica, la cancelación funciona bien en escenarios habituales como transporte público, oficinas abiertas o desplazamientos urbanos. El ruido constante queda notablemente reducido y la experiencia de escucha resulta cómoda incluso en sesiones largas. Uno de los puntos más positivos es que no genera sensación de presión ni altera de forma artificial el perfil sonoro, algo que sí ocurre en sistemas más agresivos.
Loewe ha priorizado confort, naturalidad y coherencia sonora frente a una cancelación extrema, una decisión lógica dentro de su filosofía HiFi
El modo transparencia está bien afinado y permite mantener conversaciones rápidas sin quitarse los auriculares, con una reproducción de la voz bastante natural. Además, la detección de voz ajusta automáticamente la cancelación cuando alguien te habla, un detalle útil en el día a día.
Ahora bien, frente a modelos líderes de Sony o Bose, los Loewe Leo no alcanzan el mismo nivel de aislamiento absoluto. Loewe ha priorizado confort, naturalidad y coherencia sonora frente a una cancelación extrema, una decisión lógica dentro de su filosofía HiFi, pero que puede quedarse corta para quienes buscan el máximo aislamiento posible.
App, personalización y mucha IA
La aplicación de Loewe añade opciones útiles, especialmente en lo relativo a la personalización del sonido. La integración de Mimi Sound Personalisation permite adaptar la reproducción al perfil auditivo del usuario tras una breve prueba muy sencilla de realizar que no requiere más de cinco minutos, mejorando la claridad y reduciendo la fatiga en escuchas prolongadas. Es una función bien implementada y coherente con el enfoque HiFi y premium del producto, sobre todo para usuarios no expertos que no manejan las herramientas de ecualización.
La IA requiere un modelo de suscripción una vez finalizado el periodo incluido, algo que chirría en un producto de 1.299 euros
Más discutible resulta la inclusión de funciones de inteligencia artificial como el asistente personal o la traducción de voz en tiempo real. Son capacidades llamativas, impulsadas por Bragi con OpenAI, y pueden tener utilidad puntual en viajes o reuniones internacionales. No obstante, hay que activarla en la app y requiere un modelo de suscripción una vez finalizado el periodo incluido, algo que chirría en un producto de 1.299 euros.
Lo positivo es que estas funciones no son esenciales para la experiencia principal. Si no se activan, los auriculares mantienen intactas todas sus capacidades sonoras y de control. Lo negativo es que se perciben más como un añadido tecnológico que como un valor central del producto, y su modelo de uso resta atractivo a largo plazo.
Autonomía: uno de sus grandes argumentos
La autonomía es otro de los puntos fuertes de los Loewe Leo. La marca anuncia hasta 65 horas de uso, una cifra muy elevada dentro de su segmento. En uso real, incluso con cancelación activa, permiten varios días de escucha sin necesidad de recargar, lo que los convierte en unos compañeros ideales para viajes largos.
La carga se realiza mediante USB tipo C y es lo suficientemente rápida como para no ser un problema en el día a día. En este apartado, Loewe cumple con nota.
Conclusión
Los Loewe Leo son unos auriculares ambiciosos y muy bien construidos, pero también un producto exigente con el usuario. No buscan convencer por impacto inmediato ni por artificios sonoros, sino por equilibrio, calidad de fabricación y una experiencia HiFi independiente poco habitual en el mundo inalámbrico.
Su sonido es limpio, controlado y técnicamente muy sólido, pero también conservador. Estos auriculares no impresionan en los primeros minutos, lo hacen al cabo de las horas. En un mercado donde muchos modelos buscan llamar la atención con graves exagerados o firmas sonoras agresivas, Loewe opta por la contención. Una elección elegante, aunque no siempre emocionante.
Las funciones de IA resultan interesantes sobre el papel, pero su dependencia de suscripción resta atractivo a un producto de este precio
La cancelación de ruido funciona a la perfección, pero no lidera; las funciones de IA resultan interesantes sobre el papel, pero su dependencia de suscripción resta atractivo a un producto de este precio; y su coste los sitúa en una franja donde la comparación con marcas históricas de la alta fidelidad es inevitable.
Aun así, los Loewe Leo tienen sentido para un perfil muy concreto de usuario: quien valora el diseño, la durabilidad, la comodidad y un sonido equilibrado por encima del espectáculo. No son unos auriculares para todo el mundo, ni lo pretenden. Pero dentro de su nicho, representan una interpretación muy coherente del lujo aplicado al audio personal, y una opción más que interesante en el lujo tecnológico.
Nota: 8,75/10
Lo mejor: sonido equilibrado y muy limpio y autonomía
Lo peor: precio elevado y funciones de IA ligadas a suscripción