La operación refuerza la estrategia del grupo estadounidense para convertir la inteligencia artificial en un negocio rentable y acelerar la integración de capacidades avanzadas en sus plataformas sociales y corporativas. Aunque no se han revelado los términos financieros de la transacción, la compra sitúa a Meta en una posición más competitiva dentro de un mercado dominado por grandes actores tecnológicos.
La adquisición, que valora a Manus en 2.000 millones de dólares, se produce en un momento clave para la compañía dirigida por Mark Zuckerberg, que ha convertido la inteligencia artificial en la prioridad absoluta del grupo. En los últimos meses, Meta ha intensificado su inversión en centros de datos, contratación de investigadores y desarrollo de nuevos modelos, con el objetivo de competir de forma directa con empresas como OpenAI, Google y Microsoft.
Desde Manus, su consejero delegado y cofundador, Xiao Hong, ha celebrado el acuerdo como una oportunidad para ampliar el alcance de sus agentes. En un mensaje publicado en la red social X, ha afirmado que “la era de la IA que no solo conversa, sino que actúa y entrega resultados, acaba de empezar”.
Un agente de IA con enfoque empresarial
Manus lanzó su producto a principios de este año con una propuesta centrada en agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas digitales sin supervisión humana directa. Entre sus funciones destacan el filtrado de currículos, la creación de itinerarios de viaje o el análisis de valores bursátiles a partir de instrucciones simples. Este enfoque ha permitido a la startup alcanzar una tasa de ingresos anualizada de 125 millones de dólares, según datos previos a la operación.
La empresa matriz de Manus, Butterfly Effect, nació en China y trasladó posteriormente su sede a Singapur. A comienzos de este año cerró una ronda de financiación cercana a una valoración de 500 millones de dólares, liderada por la firma de capital riesgo Benchmark. Este respaldo financiero situó a Manus como uno de los proyectos emergentes más seguidos dentro del ámbito de los agentes de IA orientados a empresas.
Meta ha confirmado que mantendrá la comercialización del servicio de Manus y que integrará sus agentes tanto en productos de consumo como en soluciones empresariales. De este modo, la compañía busca complementar su actual asistente conversacional, Meta AI, que ya se encuentra disponible en plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp, además de en sus gafas inteligentes.
La carrera por los agentes inteligentes
La compra de Manus se enmarca en una tendencia más amplia dentro del sector tecnológico, donde los agentes de IA ganan peso frente a los chatbots tradicionales. A diferencia de estos últimos, los agentes están diseñados para ejecutar acciones concretas de forma autónoma, lo que los convierte en herramientas atractivas para el ámbito corporativo. Empresas de software empresarial como Salesforce o ServiceNow han promovido soluciones similares como vía principal para adoptar la IA en procesos de negocio.
Meta ha apostado de forma agresiva por este segmento. Zuckerberg ha anunciado planes de inversión de hasta 600.000 millones de dólares en infraestructuras en Estados Unidos durante los próximos tres años, con un fuerte componente vinculado a la inteligencia artificial. Esta estrategia incluye el desarrollo de un nuevo modelo de IA de última generación que la compañía prevé presentar la próxima primavera.
No obstante, el elevado nivel de gasto ha generado dudas entre algunos inversores, que cuestionan la capacidad de Meta para traducir estas inversiones en ingresos significativos a corto plazo. En este contexto, la adquisición de Manus aporta un producto ya comercializado y con tracción en el mercado, lo que podría acelerar el retorno económico de la apuesta por la IA.