El arranque de 2026 confirma una tendencia clara en el mundo digital: la sofisticación de los ciberataques avanza al mismo ritmo que la adopción masiva de nuevas tecnologías. La inteligencia artificial, la automatización y la creciente dependencia de servicios en la nube están redefiniendo el panorama de la ciberseguridad, dando lugar a una nueva generación de riesgos que ya no afectan solo a grandes organizaciones, sino a cualquier usuario con presencia en internet. Así lo advierten los expertos de NordVPN, que anticipan un año marcado por amenazas más complejas, difíciles de detectar y con un impacto potencialmente global.
Uno de los factores que más preocupa es la llamada monocultura digital. La concentración de servicios críticos en un número reducido de proveedores de nube, redes de distribución de contenido y plataformas de productividad ha simplificado la vida de los usuarios, pero también ha debilitado la resiliencia de internet. Una sola brecha o fallo en estos grandes actores puede afectar a millones de personas al mismo tiempo, convirtiendo cada ataque en una oportunidad altamente rentable para los ciberdelincuentes. En este contexto, Adrianus Warmenhoven ha explicado que “en un ecosistema digital tan homogéneo, todos se convierten en objetivo. Basta con existir en internet para que cualquier pequeño fragmento de información pueda ser recolectado y monetizado”.
A esta fragilidad estructural se suma la expansión de la desinformación por nuevos canales. Durante el último año ya se ha observado cómo, en redes sociales, plataformas de streaming o foros online, se banalizan o ridiculizan las buenas prácticas de seguridad y privacidad. De cara a 2026, los expertos prevén que esta tendencia se intensifique, alimentada por organizaciones criminales que operan con estrategias propias del marketing digital. En muchos casos, estos grupos promueven hábitos inseguros o productos con estándares de protección deficientes, utilizando incluso influencers para mantener a los usuarios en una situación de vulnerabilidad constante.
La inteligencia artificial se perfila como uno de los grandes aceleradores del cibercrimen
La inteligencia artificial se perfila como uno de los grandes aceleradores del cibercrimen. Herramientas de uso cotidiano almacenan información sensible que puede quedar expuesta ante ataques de robo de datos, mientras que muchos usuarios continúan compartiendo contenidos confidenciales sin ser plenamente conscientes de las consecuencias. Por su parte, Marijus Briedis, CTO de NordVPN, ha advertido de que “en 2026 veremos un aumento considerable de ataques y defensas impulsados por IA”. Según el experto, esta tecnología ha reducido las barreras de entrada al crimen cibernético y ha ampliado las capacidades de los grupos más experimentados, que ya están probando sistemas autónomos capaces de analizar redes, detectar vulnerabilidades y lanzar ataques sin intervención humana.
Este avance tecnológico impacta de lleno en uno de los pilares del entorno digital: la confianza. La proliferación de deepfakes, la clonación de voz y las identidades sintéticas cada vez más realistas dificultan distinguir lo auténtico de lo fraudulento. Los ataques de phishing hiperpersonalizados y los chats automatizados elevan el nivel de engaño, mientras que los ciberdelincuentes combinan datos reales con información inventada para crear identidades falsas que pueden operar durante años antes de ser detectadas. Como consecuencia, la confianza en los servicios digitales corre el riesgo de erosionarse de forma profunda.
A todo ello se añade un desafío que hasta hace poco parecía lejano: la amenaza cuántica. La computación cuántica avanza hacia una fase más comercial y, con ella, se acerca el momento en que los sistemas de cifrado actuales dejarán de ser seguros. Aunque los ataques cuánticos a gran escala todavía no son una realidad inmediata, los expertos alertan de que los delincuentes ya están aplicando la estrategia de “recopilar ahora, descifrar después”, almacenando datos cifrados hoy con la expectativa de poder romper su protección en el futuro. Cuando esto ocurra, décadas de información sensible podrían quedar expuestas.
Ante este escenario, NordVPN subraya que la ciberseguridad en 2026 deja de ser únicamente una cuestión técnica para convertirse en un reto social. Adrianus Warmenhoven ha señalado que “no basta con enseñar a usar la tecnología; es necesario fomentar una verdadera higiene digital”. En un mundo donde la frontera entre lo físico y lo digital es cada vez más difusa, la educación en buenos hábitos de seguridad será tan importante como cualquier avance tecnológico para afrontar los riesgos de una nueva era en internet.