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El 82% de los españoles ha sufrido consecuencias por malinterpretar mensajes en el trabajo
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El 82% de los españoles ha sufrido consecuencias por malinterpretar mensajes en el trabajo

domingo 15 de febrero de 2026, 10:00h

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Un correo mal redactado, un mensaje de chat demasiado seco o una respuesta que suena más dura de lo que pretendía. En un entorno laboral cada vez más híbrido y asincrónico, la comunicación escrita se ha convertido en un arma de doble filo. Según un estudio de Atlassian, el 82% de los profesionales en España ha experimentado consecuencias negativas tras malinterpretar un mensaje en su entorno laboral.

El problema no es menor. Más allá de la confusión puntual, el 37% asegura que estas situaciones han dañado sus relaciones con compañeros, mientras que casi el 30% ha llegado a plantearse la renuncia debido a una comunicación deficiente en su equipo.

Ofensa, ansiedad y tareas innecesarias

El informe revela que aproximadamente dos de cada tres españoles se han sentido ofendidos por un mensaje que después resultó estar mal interpretado. Además, el 42% reconoce haber guardado resentimiento hacia el remitente y el 45% afirma haber tenido dificultades para concentrarse por la ansiedad generada tras recibir un mensaje ambiguo.

El impacto también se traduce en pérdida de productividad. En el mes previo a la encuesta, el 79% realizó tareas innecesarias por interpretar mal un mensaje escrito, y casi nueve de cada diez profesionales admite dedicar varias horas a la semana a intentar descifrar comunicaciones poco claras.

En palabras de Jesse Feldman, Lead Product Marketing Manager Loom en Atlassian, estos pequeños roces comunicativos pueden parecer irrelevantes de forma aislada, pero cuando se acumulan terminan afectando la experiencia diaria de los equipos y su manera de trabajar juntos.

Chat y correo, los grandes focos de confusión

La investigación apunta directamente a los canales más utilizados. El 52% señala el chat como el formato más propenso a generar malentendidos, seguido del correo electrónico, mencionado por el 32%.

Aunque ambos canales resultan prácticos para el día a día, no siempre son adecuados para explicar tareas complejas o transmitir mensajes delicados. En entornos fragmentados y con trabajo remoto, elegir bien el canal se vuelve estratégico.

Pequeños matices emocionales pueden marcar la diferencia. De hecho, casi la mitad de los encuestados considera que reacciones y emojis ayudan a aclarar intenciones y evitar conflictos.

El vídeo como solución infrautilizada

El estudio también pone el foco en una alternativa clara: el 67% cree que un mensaje en vídeo podría haber evitado su último malentendido, pero solo el 27% lo utiliza habitualmente.

Para Atlassian, fomentar la comunicación en vídeo permite aportar contexto, tono y claridad, reduciendo fricciones y mejorando la colaboración, especialmente en equipos remotos o con horarios distintos.

En definitiva, en la era del trabajo flexible, no basta con comunicarse más. La clave está en comunicarse mejor y elegir el canal adecuado, porque un mensaje mal entendido no solo genera confusión: puede afectar al bienestar, a la productividad e incluso a la permanencia en la empresa.

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