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El atleta español Bernat Sellés Gasch durante la prueba de ski de fondo de 10km
El atleta español Bernat Sellés Gasch durante la prueba de ski de fondo de 10km (Foto: COE)

Dentro del cerebro tecnológico de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026

Por Alfonso de Castañeda
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alfondcctelycom4com/8/8/17
martes 17 de febrero de 2026, 09:00h

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El silencio que precede a la salida en una prueba de descenso apenas dura unos segundos. En ese instante, mientras el esquiador fija la mirada en la pendiente, una red invisible ya ha comenzado a trabajar. Sensores distribuidos a lo largo del trazado registran condiciones de temperatura y humedad, sistemas de cronometraje sincronizan cada milésima y una infraestructura de datos envía información en tiempo real a centros de producción y pantallas repartidas por todo el mundo. Milano Cortina 2026 se vive sobre nieve y hielo, pero se sostiene sobre fibra, servidores e inteligencia artificial.

En estos Juegos Olímpicos de Invierno, la tecnología no acompaña al deporte: lo articula. Cada repetición en ultra alta definición, cada decisión arbitral validada en segundos y cada interacción de los aficionados desde sus dispositivos móviles dependen de una arquitectura digital diseñada para operar sin margen para el error. Las sedes repartidas entre Milán, Cortina y otras localizaciones alpinas funcionan como nodos interconectados de un ecosistema tecnológico que integra redes de alto rendimiento, sistemas de análisis avanzado y plataformas de retransmisión de nueva generación.

El resultado es una experiencia inmersiva y precisa, tanto para atletas como para espectadores. Mientras el público vibra en las gradas y millones de personas siguen las pruebas en directo desde sus hogares, una infraestructura digital de última generación procesa, protege y distribuye datos críticos en tiempo real. Milano Cortina 2026 representa la excelencia deportiva del invierno y encarna el momento en que los Juegos Olímpicos se convierten en una operación tecnológica a escala global. Los dispositivos Samsung Galaxy S25 Ultra se integraron en la ceremonia de inauguración para capturar perspectivas dinámicas

El sistema nervioso olímpico

Nada de lo que ocurre en una pista de hielo, en una bajada de esquí alpino o en una ceremonia en Milán tendría sentido sin una red capaz de sostenerlo todo en tiempo real. En estos Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, la infraestructura digital funciona como el auténtico sistema nervioso que conecta sedes, atletas, árbitros, medios y millones de espectadores en todo el planeta.

En el centro de esa arquitectura se sitúa una red definida por software e impulsada por inteligencia artificial

En el centro de esa arquitectura se sitúa una red definida por software e impulsada por inteligencia artificial que monitoriza, analiza y optimiza el tráfico de datos de forma constante. La infraestructura desplegada por Hewlett Packard Enterprise (HPE) articula una red troncal que interconecta múltiples sedes distribuidas entre Milán, Cortina, Bormio y otras localizaciones alpinas, muchas de ellas en entornos orográficos complejos. Cada nodo procesa telemetría, datos de vídeo en ultra alta definición, señales biométricas, comunicaciones críticas y sistemas de cronometraje con exigencias de latencia mínima.

La red integra capacidades de automatización avanzada que permiten anticipar picos de tráfico antes de que se produzcan. Los sistemas de análisis predictivo evalúan patrones históricos y variables en tiempo real para ajustar el enrutamiento y asignar recursos de forma dinámica. Esta lógica resulta clave durante finales de alto impacto mediático, cuando millones de conexiones simultáneas exigen estabilidad absoluta. La infraestructura no reacciona: se anticipa.

Además, la arquitectura incorpora segmentación avanzada y políticas de seguridad basadas en inteligencia artificial. Cada flujo de datos, desde una señal de cámara 8K hasta la información de un dispositivo IoT en una pista, viaja por canales definidos y aislados. Esta segmentación reduce riesgos, optimiza rendimiento y garantiza una calidad de servicio diferenciada según la criticidad de la aplicación. En un evento que concentra la atención mundial y que constituye un objetivo prioritario para ciberataques, la resiliencia resulta estratégica.

La complejidad aumenta si se considera que el comité organizador ha descartado un modelo de producción completamente remota para la señal internacional. El Host Broadcaster, OBS, opera con centros técnicos in situ que exigen una red de altísima capacidad para distribuir contenidos a broadcasters globales. La infraestructura sostiene flujos de vídeo de alta resolución, cámaras inmersivas, señales de realidad aumentada y sistemas de repetición instantánea con precisión milimétrica. Cada segundo de retraso alteraría la experiencia global, y en una experiencia del calibre de unos Juegos Olímpicos eso no es una opción.

International Broadcasting Center de Milano Cortina 2026

El despliegue también conecta miles de dispositivos IoT repartidos por instalaciones deportivas, villas olímpicas y centros logísticos. Sensores ambientales monitorizan condiciones de hielo y nieve; sistemas inteligentes supervisan consumo energético; dispositivos de seguimiento aportan datos para operaciones y seguridad… todos estos elementos convergen en una red que procesa información estructurada y no estructurada sin margen de error.

En el Technology Operations Centre (TOC), coordinado por Deloitte, convergen en tiempo real las métricas de red, los sistemas IoT, el cronometraje y la señal audiovisual en un único panel estratégico.

Más allá de transportar datos, la red permite decidir. En el Technology Operations Centre (TOC), coordinado por Deloitte, convergen en tiempo real las métricas de red, los sistemas IoT, el cronometraje y la señal audiovisual en un único panel estratégico. Desde esta sala de control transversal, los equipos correlacionan incidencias, anticipan picos de tráfico y activan ajustes operativos en segundos, ya sea ante una final con millones de conexiones simultáneas o ante una anomalía en una pista alpina.

En Milano Cortina 2026, la infraestructura digital deja de ser un elemento técnico de fondo y adquiere protagonismo estratégico. Cada medalla, cada repetición en cámara lenta, cada análisis estadístico en pantalla descansa sobre esta red inteligente. El hielo y la nieve brillan bajo los focos; la red mantiene el pulso constante que hace posible todo lo demás.

Cámara Blackmagic Micro Cinema G2 con un objetivo gran angular Laowa en un dron FPV en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026La narrativa digital del deporte

Cada descenso, cada pirueta y cada llegada a meta en Milano Cortina 2026 se transforma en una historia global gracias a una maquinaria audiovisual de precisión quirúrgica. La producción televisiva de estos Juegos Olímpicos de Invierno alcanza una escala sin precedentes, con despliegues técnicos que convierten el deporte en una experiencia inmersiva y multiplataforma.

Pantallas de TCL en el Centro Internacional de Radiodifusión de Milano Cortina 2026

En el núcleo de esa narrativa se encuentra el Olympic Broadcasting Services (OBS), que concentra la producción en las propias sedes para mantener el control editorial y técnico desde el territorio olímpico. La señal viaja en ultra alta definición, integra múltiples ángulos sincronizados y combina datos en tiempo real con imágenes de alta velocidad. Cada repetición incorpora métricas de rendimiento, trayectorias y tiempos exactos. El espectador no solo contempla la acción; entiende la técnica y la diferencia entre el oro y la plata con una claridad milimétrica.

En ese ecosistema visual, Samsung y TCL se reparten funciones complementarias que definen cómo se decide y cómo se vive el espectáculo. Samsung ocupa el territorio de la precisión. Sus monitores profesionales, como la gama ViewFinity S8 y el Odyssey Ark curvo, forman parte del equipamiento de arbitraje y revisión en tiempo real. En disciplinas donde una milésima altera el podio, los jueces confían en la fidelidad cromática y la respuesta inmediata de estas pantallas para validar resultados. Asimismo, en los centros de transmisión, ingenieros y técnicos supervisan la señal global en monitores Samsung antes de enviarla a las cadenas internacionales.

La atleta Eileen Gu tras ganar la medalla de plata en Slopestyle en los JJOO de Invierno 2026

TCL, por su parte, domina el espacio de la inmersión. La compañía equipa estadios, villas olímpicas, centros de prensa y zonas de aficionados con televisores Mini LED y pantallas de gran formato que amplifican la emoción colectiva. Allí donde el público sigue una final o repasa una repetición decisiva, la imagen se despliega con un alto brillo, un contraste optimizado y detalle adaptado a entornos de alta luminosidad sobre nieve.

Movilidad e IoT: sensores que convierten el entorno en datos

En Milano Cortina 2026, la montaña funciona como una infraestructura digital. Bajo la nieve y el hielo opera una red de sensores IoT que monitoriza en tiempo real temperatura, densidad, fricción y humedad en pistas de esquí alpino, saltos y circuitos de patinaje. Estos datos se integran en las plataformas analíticas del Technology Operations Centre (TOC), liderado por Deloitte, que permiten a los equipos técnicos ajustar condiciones con precisión milimétrica. En disciplinas donde una centésima decide un podio, la estabilidad del entorno ya no depende solo del clima, sino de la capacidad de medirlo y anticiparlo.

Kirsty Coventry, presidenta del COI, visita el Technology Operations Center de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026

La conectividad que sostiene este ecosistema, desplegada por TIM, no se limita al 5G convencional. Los despliegues incorporan perfiles como RedCap (Reduced Capability), diseñados para dispositivos IoT que requieren eficiencia energética y transmisión constante sin grandes volúmenes de datos. Este enfoque permite desplegar miles de nodos con menor consumo y mayor autonomía, lo que resulta esencial en entornos alpinos dispersos. La red transporta información y la orquesta con baja latencia y alta fiabilidad para que los sistemas de control actúen en segundos.

En el corazón de esta arquitectura opera Swiss Timing, motor tecnológico de Omega y responsable del cronometraje oficial de los 116 eventos en 16 disciplinas. Para estos Juegos ha movilizado 130 toneladas de equipamiento, 65 marcadores específicos por deporte y más de 100 kilómetros de fibra óptica, gestionados por 300 especialistas y 250 voluntarios formados. Sus cámaras de foto-finish capturan hasta 40.000 imágenes por segundo, capaces de detectar diferencias milimétricas en línea de meta. Además, emplean sistemas avanzados de posicionamiento que registran trayectorias, velocidades intermedias y métricas biomecánicas, mientras la plataforma Vionardo genera gráficos 4K UHD en tiempo real para estadios y retransmisiones globales.

Omega, cronometrador oficial por 32.ª vez desde 1932 de los Juegos Olímpicos de Invierno

Asimismo, la logística olímpica se digitaliza mediante dispositivos conectados que supervisan transporte de equipamiento, consumo energético y estado de infraestructuras temporales. Contadores inteligentes, sistemas de climatización monitorizados y nodos de seguimiento convierten cada activo en una fuente de datos. Milano Cortina 2026 demuestra que el deporte de invierno descansa sobre una arquitectura invisible donde sensores, IoT y redes móviles avanzadas sostienen cada salto, cada salida y cada llegada a meta.

Ciberseguridad, la batalla invisible que protege cada segundo olímpico

Mientras el público vibra con los descensos y las finales se deciden por milésimas, en Milano Cortina 2026 se libra otra competición silenciosa: la defensa del ecosistema digital que sostiene los Juegos. La cita olímpica concentra infraestructuras críticas, millones de dispositivos conectados, retransmisiones globales y datos personales de atletas, organizadores y espectadores. Esa combinación convierte el evento en un objetivo prioritario para ciberdelincuentes, grupos hacktivistas y actores estatales que buscan impacto mediático, interrupción operativa o acceso a información sensible.

La complejidad tecnológica de estos Juegos Olímpicos de Invierno amplía la superficie de ataque: sistemas de venta de entradas, plataformas de streaming, aplicaciones móviles oficiales, cadenas logísticas y redes temporales desplegadas en sedes alpinas forman un entramado digital de alto valor estratégico.

La experiencia reciente no deja margen para la ingenuidad. En los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang 2018 (Corea del Sur), un ataque conocido como “Olympic Destroyer” paralizó sistemas de acreditación, inutilizó la red wifi del estadio y dejó fuera de servicio páginas oficiales durante la ceremonia inaugural. En Tokio 2020 (Japón), la organización confirmó millones de intentos de intrusión, incluidos ataques de denegación de servicio dirigidos contra infraestructuras digitales críticas. Incluso antes de Río 2016 (Brasil), los sistemas olímpicos ya habían sido objetivo de campañas de intrusión y robo de datos vinculadas a actores estatales.

La sofisticación de los riesgos también evoluciona. El uso de inteligencia artificial permite automatizar campañas de phishing, generar contenidos falsificados y explorar vulnerabilidades con mayor velocidad. Al mismo tiempo, las organizaciones refuerzan su capacidad de detección con analítica avanzada y sistemas automatizados de respuesta ante incidentes. El equilibrio entre ataque y defensa se redefine en tiempo real, y la resiliencia depende de la anticipación.

Italia ha activado un gran dispositivo específico a través de la Agencia Nacional de Ciberseguridad, que coordina la monitorización de amenazas, el intercambio de inteligencia y la gestión de crisis durante el evento

En este contexto, Italia, país anfitrión, ha activado un gran dispositivo específico a través de la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANC), que coordina la monitorización de amenazas, el intercambio de inteligencia y la gestión de crisis durante el evento, de la mano de diferentes partners como Leonardo. Así, las autoridades ya han confirmado la neutralización de intentos de intrusión dirigidos a infraestructuras vinculadas a los Juegos. Asimismo, la estrategia incorpora arquitecturas de Zero Trust, segmentación de redes y cooperación estrecha entre sector público y privado para blindar cada capa del sistema.

En Milano Cortina 2026, el objetivo es que la ciberseguridad no ocupe titulares, pero sí que sostenga cada resultado, cada retransmisión y cada interacción digital. Bajo la nieve y detrás de las pantallas, un entramado de vigilancia y respuesta protege la continuidad del espectáculo. En estos Juegos, la victoria también se mide en la capacidad de mantener intacta la integridad del sistema que conecta al mundo con el deporte.

La atleta Nora Cornell durante una prueba de snowboard Slopestyle en los Juegos Olímpicos Milano Cortina 2026

Cuando el último atleta cruce la meta y las luces de las sedes comiencen a apagarse, la nieve volverá a cubrir el paisaje alpino como si nada hubiera ocurrido. Sin embargo, bajo esa superficie blanca quedará la huella de una transformación profunda. Milano Cortina 2026 habrá repartido 245 medallas de oro (de 116 competiciones) y habrá demostrado que el olimpismo contemporáneo se construye sobre infraestructuras digitales capaces de medir, anticipar, proteger y contar cada instante con precisión absoluta.

La épica del invierno sigue emocionando por la fuerza del cuerpo humano, pero hoy esa emoción viaja por fibra óptica, se decide en monitores de precisión y se protege en centros de operaciones invisibles. En estos Juegos, el auténtico oro no se gana solo en la pista ni en el halfpipe: se forja en la infraestructura tecnológica que conecta cada milésima con millones de pantallas.

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