El Gobierno ha presentado una Hoja de Ruta para acelerar la soberanía digital en España con un objetivo explícito: reforzar capacidades propias y europeas en un contexto de presión geopolítica y dependencia tecnológica.
El Ejecutivo pone negro sobre blanco un conjunto de iniciativas que ya están en marcha y que no suponen un nuevo plan, pero sirven como guía para la siguiente fase que sirve como continuación del marco de fondos del Plan de Recuperación.
El Gobierno advierte del riesgo de “colonialismo digital” asociado a la extracción de datos y a la imposición de productos finales por grandes potencias tecnológicas
En el documento, el Gobierno parte de un diagnóstico de dependencia estructural en tecnologías críticas y sitúa el debate en términos de competitividad, seguridad y gobernanza democrática y advierte del riesgo de “colonialismo digital” asociado a la extracción de datos y a la imposición de productos finales por grandes potencias tecnológicas, además de señalar una “privatización” de funciones públicas digitales, con ejemplos como la carrera por constelaciones satelitales.
La hoja de ruta define la soberanía digital como un “imperativo democrático” y como una condición para proteger derechos, seguridad y autonomía económica. En este sentido, el planteamiento pide un Estado con capacidad de inversión, compra estratégica y codesarrollo con el sector privado, además de mecanismos para crear mercados tempranos mediante compra pública e infraestructuras compartidas.
La metodología DAFO estructura el diagnóstico y enumera fortalezas: supercomputación, ciencia, renovables y ciberseguridad; desafíos: dependencia e inversión insuficiente; amenazas: tensiones geopolíticas, concentración tecnológica y modelos autoritarios; y oportunidades como IA generativa, fotónica, tecnología verde y conectividad avanzada.
Tecnologías críticas con impacto directo en telecomunicaciones
El enfoque distingue entre tecnologías críticas, como chips, nube, IA, datos, computación de alto rendimiento, cuántica, conectividad y ciberseguridad, y tecnologías españolas competitivas, como identidad digital o GovTech, y en concreto para el sector de las telecomunicaciones, destacan tres vectores con efecto inmediato.
Primero, la conectividad como “capa base” del ecosistema digital, con redes terrestres, submarinas y satelitales como soporte del resto de tecnologías, subrayando el liderazgo español en fibra de alta velocidad y su papel como nodo internacional por su red de cables submarinos, además de su participación en programas europeos de 6G.
El segundo vector es la nube y los centros de datos como columna vertebral de servicios críticos, con una defensa explícita de CPDs y nube soberana para asegurar jurisdicción europea y resiliencia frente a leyes extraterritoriales. Y en tercer lugar, la ciberseguridad como “piedra angular” del conjunto, con referencias a capacidades y organismos españoles como CCN-CERT, CSIRT, SOC 5G e INCIBE.
Diez acciones para pasar del diagnóstico al despliegue
La propuesta aterriza en diez líneas de acción, orientadas a una “activación rápida y tangible” de capacidades ya existentes. Entre ellas, el documento sitúa como prioridad la conexión plena de la Infraestructura Pública Digital (IPD) española con la europea, con la experiencia acumulada en servicios de administración electrónica e interoperabilidad como base, citando ejemplos como Cl@ve, el DNI electrónico y la Nube SARA.
Asimismo, la hoja de ruta propone desarrollar OpenDesk y software libre para ofimática en Administraciones Públicas, con un argumento operativo: reducir costes y elevar soberanía y seguridad de los sistemas de información. En paralelo, menciona ALIA como familia de modelos de lenguaje entrenada en español y lenguas cooficiales, dentro de la apuesta por capacidades de IA alineadas con el contexto lingüístico y regulatorio europeo.
En la dimensión financiera y de pagos, el texto aboga por un sistema europeo transfronterizo “seguro, interoperable, ágil, instantáneo y eficaz”, y pone en valor la alianza EuroPA, que integra Bizum, MBWay, Bancomat y Vipps, con una hoja de ruta que apunta a interoperabilidad P2P en 2026 y pagos en comercio electrónico y punto de venta en 2027.
En tecnologías críticas, la inversión en chips aparece como prioridad para reducir el “cuello de botella” europeo en microelectrónica y semiconductores. En el documento pide además diversificar proveedores, reforzar el diseño, atraer líneas piloto y aportar estabilidad financiera y normativa, además de apoyar proyectos de diseño de chips para IA basados en arquitecturas abiertas mediante instrumentos como la SETT y el fondo soberano España Crece.
Además, la hoja de ruta da relevancia a tecnologías cuánticas y a la fotónica integrada, con una propuesta de fábricas de chips fotónicos y plantas piloto, con el objetivo de acercar chips cuánticos europeos y alinearlos con la estrategia y futura legislación europea en cuántica.
Infraestructura física para IA: centros de datos y gigafactorías
En el capítulo de infraestructura digital, el documento vincula soberanía con capacidad de cómputo y eficiencia energética. España aparece como polo inversor por recursos energéticos y conectividad, con una propuesta concreta: liderar una norma de centros de datos sostenibles que combine eficiencia energética e hídrica, ordenación territorial, empleo y crecimiento económico.
En esta misma línea, el texto sostiene que España está “bien posicionada” para albergar gigafactorías de IA, apoyada en energía y en empresas con capacidades en construcción, telecomunicaciones, refrigeración y compresión de modelos.
La hoja de ruta insiste en que parte de la solución requiere coordinación europea e inversión en el próximo presupuesto comunitario para materializar la Infraestructura Pública Digital europea. También introduce el principio de fomento de demanda bajo el enfoque “Buy European”, con compra pública como palanca, siempre dentro de la normativa de competencia.
En la presentación, el ministro Óscar López ha subrayado que la hoja de ruta “no es un plan a futuro” y la ha definido como “una sistematización” de lo ya desplegado, además de señalar su alineación con la estrategia europea.