TSMC, el mayor fabricante de semiconductores por contrato del mundo, ha cerrado con sus principales clientes un incremento de precios de entre el 5% y el 10% para sus procesos de fabricación avanzados y maduros.
La medida, adelantada por Nikkei Asia, podría terminar trasladándose al precio final de smartphones, ordenadores, servidores de inteligencia artificial y otros dispositivos electrónicos que dependen de sus fábricas. Según la información publicada, TSMC comenzó las negociaciones con sus clientes durante el pasado mes de junio y ya ha alcanzado acuerdos para aplicar las nuevas tarifas desde comienzos de 2027.
El incremento afectará tanto a los nodos más avanzados como a procesos considerados maduros, entre ellos los de 12, 16 y 28 nanómetros, ampliamente utilizados en electrónica de consumo, dispositivos IoT y soluciones de computación en el borde para aplicaciones industriales y automoción.
Además, la compañía introducirá un recargo adicional para determinados pedidos de chips de alto rendimiento destinados a inteligencia artificial. Los clientes que soliciten más capacidad de fabricación de la inicialmente acordada para los procesos de 2 y 3 nanómetros deberán asumir un sobrecoste adicional de entre el 10% y el 15%, lo que elevará todavía más el precio final de esos semiconductores.
TSMC produce actualmente más del 90% de los semiconductores avanzados del mundo y suministra chips a compañías como Apple, Nvidia, Broadcom, Google, Qualcomm, MediaTek, Amazon y Alphabet. Cualquier modificación en sus tarifas tiene, por tanto, un impacto directo sobre toda la cadena tecnológica.
La inteligencia artificial sigue presionando la cadena de suministro
La compañía atribuye esta decisión al incremento sostenido de los costes de fabricación. El encarecimiento de los materiales, la energía y los equipos necesarios para producir semiconductores coincide además con el fuerte aumento de la demanda de chips avanzados provocado por la expansión de la inteligencia artificial
En este contexto, los procesadores más modernos se han convertido en uno de los recursos más demandados por la industria tecnológica. La construcción de grandes centros de datos para entrenar modelos de IA ha incrementado la presión sobre la capacidad de producción disponible y ha obligado a fabricantes como TSMC a acelerar sus inversiones.
Durante la presentación de los resultados del segundo trimestre, la empresa ha anunciado un crecimiento interanual del 77,4% en su beneficio neto. Además, su director financiero, Wendell Huang, ha asegurado que la compañía espera mantener esa evolución positiva durante el tercer trimestre gracias al fuerte incremento de la producción de chips de 2 nanómetros.
En este sentido, TSMC ha insistido en varias ocasiones en que su política de precios responde a una estrategia de largo plazo y no a decisiones coyunturales. "Nosotros no incrementamos nuestros precios de forma repentina... cuatro o cinco veces. Ganamos nuestro valor y nos aseguramos de que nuestro beneficio y nuestro margen bruto sean suficientes para sostener nuestra expansión a largo plazo. Esa es nuestra filosofía y beneficia tanto a nuestros clientes como a TSMC", ha explicado su consejero delegado, C.C. Wei.
Los recursos obtenidos permitirán financiar una de las mayores expansiones industriales de la historia de la compañía. TSMC destinará un total de 265.000 millones de dólares a reforzar su presencia en Arizona, donde prevé construir doce plantas de fabricación de chips. Solo la semana pasada anunció una inversión adicional de 100.000 millones de dólares para ampliar ese proyecto hasta 2030.
Smartphones, ordenadores e IA volverán a subir de precio
Aunque TSMC no vende productos directamente al consumidor, el incremento de sus tarifas terminará reflejándose en el precio de numerosos dispositivos electrónicos. Los fabricantes deberán asumir un mayor coste para producir los procesadores que incorporan smartphones, portátiles, tabletas, servidores de inteligencia artificial, consolas o coches, una situación que previsiblemente trasladará parte del impacto al mercado.
Esto se suma al actual escenario de incrementos de precios derivados del encarecimiento de los componentes que ha llevado en los últimos meses a que compañías como Apple hayan elevado el precio de algunos Mac e iPad, mientras que otros fabricantes también han ajustado sus tarifas.