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Por Alfonso de Castañeda
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jueves 04 de junio de 2026, 14:04h

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El fabricante taiwanés TSMC reconoce que el auge de la inteligencia artificial está tensionando toda la cadena de suministro de chips y que atender plenamente a Estados Unidos llevará años.

La carrera global por la inteligencia artificial continúa chocando contra una realidad física: fabricar suficientes semiconductores avanzados sigue siendo extremadamente difícil. Así lo ha reconocido TSMC, el mayor fabricante de chips por contrato del mundo, cuyo consejero delegado, C.C. Wei, ha advertido que la demanda vinculada a la IA sigue creciendo a un ritmo superior a la capacidad de expansión de buena parte de la industria.

"La demanda de los clientes es muy alta y solo podemos dar soporte hasta cierto punto"

Durante la junta anual de accionistas celebrada en Hsinchu, Taiwán, el directivo ha asegurado que la compañía trabaja para evitar convertirse en uno de los principales cuellos de botella del sector tecnológico. "La demanda de los clientes es muy alta y solo podemos dar soporte hasta cierto punto. Ya estamos trabajando muy duro", ha reconocido Wei ante los medios.

La advertencia llega en un momento en el que gigantes tecnológicos como Nvidia, Microsoft, Amazon, Google o Meta compiten por ampliar sus infraestructuras de inteligencia artificial, una tendencia que ha disparado la necesidad de procesadores avanzados y de capacidad de fabricación de última generación.

Toda la cadena de suministro bajo presión

Según explica Wei, las limitaciones actuales no afectan únicamente a TSMC. El ejecutivo advierte que la presión derivada de la expansión de la inteligencia artificial se extiende a toda la cadena de suministro tecnológica, desde fabricantes de equipos hasta proveedores de materiales y componentes.

"Estamos haciendo todo lo posible para garantizar que TSMC no se convierta en un cuello de botella"

"Estamos haciendo todo lo posible para garantizar que TSMC no se convierta en un cuello de botella", apunta el directivo, quien reconoce que numerosos proveedores también afrontan dificultades para incrementar capacidad al ritmo que exige el mercado. En este sentido, la compañía taiwanesa continúa observando una fuerte adopción de modelos de inteligencia artificial tanto en aplicaciones empresariales como de consumo y proyectos impulsados por gobiernos, una tendencia que incrementa constantemente las necesidades de computación y, por extensión, la demanda de semiconductores avanzados.

Sin subidas agresivas de precios

La elevada demanda de chips ha abierto también el debate sobre posibles incrementos de precios. Preguntado sobre esta cuestión, Wei ha admitido que le gustaría elevar tarifas, aunque descarta aplicar aumentos bruscos similares a los registrados en otros segmentos del mercado de semiconductores. "Envidio sus márgenes brutos del 80%, pero nunca haría eso", afirma en referencia a algunos fabricantes de memorias que han aprovechado la escasez para elevar significativamente sus precios.

TSMC también ha confirmado que continúa evaluando la incorporación de nuevas tecnologías de fabricación, incluidas las máquinas High-NA EUV de ASML. Sin embargo, Wei ha indicado que su elevado coste todavía dificulta una adopción masiva en producción.

Robots y vehículos autónomos, la próxima ola

Más allá de la inteligencia artificial generativa, el máximo responsable de TSMC ha identificado dos áreas que impulsarán la demanda de chips durante la próxima década: la robótica y los vehículos autónomos.

"En un futuro previsible, no será fácil que otros países compitan con Taiwán"

Pese a la expansión internacional de la compañía, Wei ha insistido en que Taiwán seguirá siendo el principal centro de operaciones del grupo gracias a su concentración de talento, capacidad de investigación y desarrollo y ecosistema industrial. "Taiwán seguirá teniendo una ventaja muy significativa en la industria de la IA. En un futuro previsible, no será fácil que otros países compitan", defiende el directivo de TSMC.

Estados Unidos seguirá dependiendo de Taiwán durante años

Otro de los mensajes más relevantes de la jornada se ha centrado en la expansión internacional de TSMC. Aunque la compañía mantiene un ambicioso plan de inversión de 165.000 millones de dólares en Arizona, Wei admite que cubrir plenamente la demanda estadounidense mediante producción local llevará mucho más tiempo del esperado. El consejero delegado afirma además que la empresa está trabajando para aumentar capacidad en Estados Unidos, pero reconoce que satisfacer completamente las necesidades de sus clientes norteamericanos requerirá "mucho tiempo".

Además, explica que algunos de los objetivos iniciales de producción avanzada en territorio estadounidense empiezan a ser difíciles de alcanzar debido a diversos obstáculos operativos, entre ellos los retrasos en permisos medioambientales y la falta de trabajadores especializados para la construcción de nuevas fábricas.

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