El mundo real convertido en un vídeojuego

El mundo real convertido en un vídeojuego

miércoles 22 de octubre de 2014, 13:04h

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La vida se parece cada vez más a los vídeos juegos, gracias a la realidad aumentada.  Nuestra percepción del espacio, de la distancia y de la presencia física de nosotros mismos como individuos se trastoca al añadirse elementos virtuales a un espacio real, mediante dispositivos móviles como celulares inteligentes, tabletas o gafas Project Glass.

Un acto tan natural como el recorrer museos o caminar por un parque, es una aventura que combina lo mejor de dos mundos.  El usuario de esta dimensión interactiva se enfrenta y va creando una realidad propia como ocurre en el vídeo juego. La realidad aumentada se enfrenta, de esta manera, a la realidad y la contextualiza, la corrige, la ensancha, la modela a voluntad, como ocurre en el juego. El ciberespacio, asociado a tus sentidos, constituye la plataforma perfecta para crear un espacio entre lo real y lo ideal

Para avanzar en la vida es similar a la práctica del juego, los usuarios deben enfocar un objeto de interés desde su móvil, tales como monumentos, lugares históricos o una publicación. Sobre ellos se superponen elementos gráficos o contenidos digitales a los que se puede acceder de inmediato, tales como animaciones, vídeos y audios en diversos idiomas, así como compartir en tiempo real datos o comentarios en nuestras redes sociales como Facebook o Twitter.

Ocurre igual que en las páginas de Internet, donde el usuario está esperando que los demás le den un clic al link y que vean y visiten su sitio web. Incluso uno puede tener la vocación de compartir como se hace en los vídeo juegos la lucha lúdica por un objetivo o meta y que incluso nos puede llevar a ganar créditos o puntos al visitar reiteradamente determinados restaurantes.

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Nuestro campo visual ahora de 360° se enriquece, entonces, a partir de la simbiosis entre la realidad y la materialización de nuestros espacios virtuales sostenibles. “Las imágenes se transforman, se deforman, se perfeccionan fácilmente con la imagen digital que permite la díamorfosis (pasar de una forma a otra)”.

Nuestro mundo poseerá, en ese instante, distintos niveles de realidad e idealidad, donde se mezclan constantemente lo real y lo virtual, lo verdadero y lo falso. No se trata solamente de una simulación interactiva, es la frontera misma entre la realidad y la virtualidad, cuyos hitos invisibles son trasgredidos de tal forma que lo virtual pasa a ser parte del mundo real, contaminándolo.

Con la realidad aumentada los individuos sufriremos de reacomodos psíquicos y cognitivos producto de esta nueva percepción de nuestro entorno, producto de los nuevos fenómenos sociales en los que se convertirán la identificación con avatares, la inmersión virtual o la digitalización del cuerpo.  La vida será entonces ese juego donde se satisfacen los deseos y fantasías, rectificándose así las realidades que nos resulten insatisfactorias. 

Texto: Carlos Enrique Fernandez García. larepublica.pe

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