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Prueba EntresD Up! Plus2. Probamos la impresión 3D

Prueba EntresD Up! Plus2. Probamos la impresión 3D

Por Pilar Bernat
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miércoles 22 de octubre de 2014, 13:04h

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La empresa catalana EntresD ha decidido ponerse al frente de la impresión 3D entre particulares en nuestro país y, ya desde hace meses, comercializa las impresoras 3D Up!; unos aparatos que cuando los ves funcionar por primera vez te atrapan y que ‘jugar’ con ellos se convierte en una necesidad.

Con un precio de 720 euros para el modelo mini y 1.330 para el Plus2, sus dimensiones no son mayores que los de una cafetera americana convencional pero la pregunta es ¿es fácil de utilizar? ¿Le puedo sacar rendimiento?
La máquina más un ordenador asociado es todo el espacio que necesitamos para poder empezar a trabajar con este nuevo ‘invento del hombre blanco’. Realmente, en términos industriales, la impresión en tres dimensiones existe desde hace tiempo, con el fin primordial de realizar modelos; pero ahora, lo que parecía reservado a unos pocos está al alcance de todos.

Ahora bien, si creemos que es algo tan fácil como imprimir un papel, nos equivocamos. Si bien es cierto que existen muchas webs con modelos de uso libre, si queremos la 3D UP! para algo más que jugar, tendremos que empezar por aprender a utilizar el software de diseño que acompaña el pack y, más allá, un programa profesional como Autocad 3D Max.

Instalación
Al abrir el paquete, nos encontramos unos guantes de protección, una espátula, las planchas perforadas que sirven de base, un rollo de material y los clips de sujeción de las placas a la estructura. También vienen los cables y la máquina en sí misma con pocas piezas para acoplar (las indispensable para que el embalaje no sea tan grande).

Conectada mediante USB al ordenador donde generamos el modelo (si se coge uno prediseñado hay que definir calidad de impresión, tamaño, etc.) y después de todos los pasos habituales previos de instalación de software, debemos montar una de las placas en la impresora (se sujeta con simples clips) y asegurarnos de que el espacio a la cabeza de impresión es correcto. Como ventaja hay que destacar que esta impresora presume de autocalibrado.

Colocar la bobina de plástico ABS o PlA de 1.75 mm de diámetro e introducir la punta en el inyector es juego de niños. Pulsando el botón trasero de encendido estamos preparados y el resto es cuestión de paciencia.

Pintando
Lo primero que hace la máquina es trazar una superficie de agarre a la placa perforada (después hay que limpiarla) y poco a poco empieza el proceso; cada vuelta que da, como novatos que somos en este mundo mágico, nos mantiene con la vista fija en la impresora; hasta el momento en que comprobamos que cobra forma y que si nuestro diseño tiene unas dimensiones superiores a 1 x 1 x 1 cm, podemos marcharnos con tranquilidad porque el trabajo es cuestión de horas o incluso de un día entero si queremos una pieza maciza. Las dimensiones máximas son 140 x 140 x 135 mm. Más allá de eso tenemos que ensamblar.

Finalizada la impresión, debemos ‘armarnos’ con las herramientas adecuadas (para eso está la espátula) y despegar la pieza que luego desmoldaremos con la ayuda de unos alicates hasta que quede limpia. El proceso es fácil, aunque aún resulta un tanto artesanal.

Si bien el juguete es muy llamativo, también es verdad que el nivel de acabado no es muy detallado y que debemos calibrar muy bien el grosor de las paredes de las piezas para que resulten medianamente consistentes o impermeables.

En términos de amortización hay que saber que los consumibles son muy baratos pero que la velocidad de trabajo, si pensamos en obtener un rendimiento, aún es muy baja.

Por el contrario, si lo que queremos es diseñar y producir moldes, hemos llegado al cielo porque las pruebas son baratas, nos ahorra costes, tiempo y no necesitamos una producción en masa.

También está el factor de la movilidad; al ser ligera, resulta fácilmente transportable.

Precaución

Un detalle a tener en cuenta es no desenrollar la bobina, ya que un mal enrollado puede frustrar continuamente el trabajo. Si al tirar de la bobina ésta está ligeramente obstruida, el cabezal se queda sin material que fusionar y, por tanto, aunque actuemos de inmediato, es probable que la pieza tenga una fisura y resulte defectuosa.

Especificaciones

• Entrada: 110-220VAC, 50-60Hz, 220W • Salida: 20 VDC 11amp
• Conectividad: USB (el modelo se envía a la impresora y se puede desconectar el ordenador durante la impresión
• Consumibles: Filamento plástico de ABS o PLA de 1.75mm de diámetro • Software UP incluido • Sistemas operativos: Windows XP, Vista, Windows 7, Windows 8, OSX 10.8 • Tiempo necesario para sacar de la caja, instalar e imprimir: 15min • Software de impresión 3D UP! • Importación de archivos STL desde cualquier software de diseño en 3D • Visualización 3D de los diseños antes de la fabricación • Transformación del modelo: mover, rotar y escalar diseños • Colocación automática o manual del modelo
• Colocación automática de soportes • Impresión One Touch
Contenido
• Software UP! de impresión en 3D • 1 bobina de 700g de material ABS color blanco • Tarjeta perforada • Juego de herramientas y manual

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