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Por Antonio Rodríguez
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infozonamovilidades/4/4/18
jueves 09 de julio de 2026, 17:00h

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El Parlamento Europeo ha aprobado este jueves su posición sobre la futura moneda digital europea, lo que permitirá iniciar las negociaciones con el Consejo de la Unión Europea para cerrar el texto definitivo.

El objetivo de las instituciones comunitarias pasa por completar el marco legal antes de que finalice el año, una condición necesaria para que el Banco Central Europeo (BCE) pueda poner en circulación esta versión electrónica del efectivo en 2029.

La propuesta ha recibido un amplio respaldo parlamentario, con 416 votos a favor, 169 en contra y 22 abstenciones. Con este avance, la Unión Europea pretende reforzar su soberanía tecnológica y financiera en un ámbito estratégico como el de los pagos digitales, todavía dominado por operadores estadounidenses.

La iniciativa del euro digital comenzó hace tres años con la propuesta presentada por la Comisión Europea. Sin embargo, el contexto geopolítico ha acelerado su desarrollo. El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y el deterioro de las relaciones transatlánticas han reforzado la idea de que Europa necesita disponer de una infraestructura propia de pagos electrónicos menos dependiente de compañías como Visa, Mastercard o American Express.

La futura moneda electrónica convivirá con los billetes y monedas tradicionales y permitirá realizar pagos digitales

En este sentido, el euro digital aspira a convertirse en una alternativa pública al efectivo adaptada al entorno digital. La futura moneda electrónica convivirá con los billetes y monedas tradicionales y permitirá realizar pagos digitales respaldados directamente por el Banco Central Europeo.

Aunque en algunos países europeos han surgido soluciones impulsadas por el sector bancario, como Bizum en España o Wero en Bélgica y Francia, las instituciones comunitarias consideran que estos sistemas no garantizan por sí solos la autonomía estratégica europea en materia de pagos.

Un acuerdo tras meses de negociación

La aprobación parlamentaria llega después de varios meses de intensas negociaciones entre los grupos políticos. El ponente del expediente, el eurodiputado español del Partido Popular, Fernando Navarrete, presentó inicialmente una propuesta que se alejaba tanto de la Comisión Europea como del Consejo y del resto de familias políticas.

Entre otras cuestiones, defendía que el euro digital para pagos minoristas solo estuviera disponible inicialmente en modalidad offline y que la versión online únicamente se activara si el mercado privado no ofrecía alternativas suficientes a las tarjetas bancarias.

Finalmente, las posiciones se aproximaron y el texto ha logrado reunir una mayoría amplia. El rechazo ha quedado limitado principalmente a los grupos situados más a la derecha del Parlamento Europeo, entre ellos Patriotas por Europa, grupo al que pertenece Vox, parte de Conservadores y Reformistas Europeos y Europa de las Naciones Soberanas.

Los retos pendientes antes de su implantación

A pesar del avance legislativo, todavía permanecen abiertas algunas cuestiones fundamentales. Una de las principales incógnitas consiste en determinar la cantidad máxima de dinero que cada ciudadano podrá mantener en formato de euro digital. Esa decisión no formará parte del texto legislativo, sino que corresponderá al Eurogrupo, integrado por los ministros de Finanzas de la eurozona, junto con el Banco Central Europeo.

La distribución y la relación con los usuarios se realizará previsiblemente mediante los bancos

Asimismo, otro de los debates pendientes afecta al papel que desempeñará la banca comercial. Aunque el BCE será el responsable del monedero digital donde los ciudadanos almacenarán sus euros digitales, la distribución y la relación con los usuarios se realizará previsiblemente mediante las entidades financieras.

Precisamente el sector bancario ha mostrado reservas durante toda la tramitación del proyecto al considerar que el euro digital podría afectar a la estabilidad financiera y reducir parte de su negocio. Además, también cuestionan que la iniciativa elimine realmente la dependencia tecnológica exterior, puesto que los dispositivos móviles utilizados para gestionar los pagos continúan siendo, en su mayoría, de fabricación estadounidense, china o surcoreana.

No obstante, el cambio del escenario internacional y la creciente apuesta europea por la autonomía tecnológica han fortalecido el respaldo institucional al euro digital, que afronta ahora la fase decisiva de negociación antes de convertirse en una realidad.

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