Prueba Surface 3
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Prueba Surface 3

sábado 08 de agosto de 2015, 11:00h

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Windows continua con su fuerte apuesta por el 2 en 1 y comercializa ya la Surface 3. El terminal llega con un debate abierto sobre si soporta o no el muy esperado Windows 10; pero nosotros lo hemos visto instalado y funcionando, bien es verdad que en una versión previa.
No obstante, el 8.1 con que viene equipado, con la suscripción a un año de Office 365 personal con almacenamiento en la nube de un Terabyte, a través de OneDrive, es una oferta tentadora.
Y es probable que el comprador se pregunte si debe elegir una tableta con teclado, Android o iOS que le haga las veces de ordenador portatil o si, por el contrario, es un usuario cotidiano de PC Windows y necesita continuar con su vida y su ritmo sin cambiar de entorno. Pues bien, nosotros le podemos decir que, si bien se puede trabajar con los dos tipos de dispositivos, hay que calibrar muy bien dos cosas: de una parte, la potencia del procesador que lleve nuestra adquisición; de otra, si acostumbramos a trabajar, por ejemplo, con varios documentos de Office abiertos simultáneamente; porque, entonces, lo que necesitamos es una Surface.


Cómo es la Surface 3

En la mano, tenemos una tableta construida en cristal y aluminio de bordes biselados que enmarcan una pantalla 10,8 pulgadas de diagonal y resolución 1920x1280 Clear Type Full HD Plus, con una relación de aspecto 3:2, multitáctil capacitiva de 10 toques. Sus dimensiones totales son 26,7 x 18,7 x 0,87 cm con un peso de 622 g. ¿Manejable? Sí, indudablemente. ¿Más gruesa y pesada que otras opciones de tablet? También.
Ahora bien, en su corazón late un procesador ‘informático’, más que de movilidad, Intel Atom x7 – Z8700 quad core (caché de 2 MB, 1,6 GHz con tecnología Intel Burst de hasta 2,4 GHz) vinculado a una RAM de 2 GB en el caso de almacenamiento interno de 64 GB y de 4 GB si hablamos de la de 128 GB… palabras mayores.
En la trasera, plegado y de fácil apertura tiene una resistente y estable peana de dos posiciones, lo que le confiere cierta flexibilidad a la hora de trabajar. Por tanto, no necesita acoplarse a un teclado portátil para tener estabilidad.

La Surface 3 tiene una autonomía de hasta 10 horas reproduciendo video

En los laterales, la diferencia definitiva con el mundo de las tabletas: un puerto USB 3.0 convencional, un puerto de carga MicroUSB, un miniDisplay Port, salida de audio para auriculares con jack de 3.5 mm y, bajo la peana, un lector de tarjeta MicroSD. Y si decimos que es diferencial es porque la capacidad de leer USB a la hora de trabajar resulta crucial.
Bien es verdad, que hoy, la mayoría de los terminales tienen puerto MicroUSB OTG, lo que permite leer lápices de memoria, pero con un adaptador accesorio que debemos comprar y llevar encima.
Otro detalle a tener en cuenta, es su autonomía de hasta 10 horas reproduciendo video, dato que significa que la carga no tiene por qué ser un problema a lo largo de una jornada habitual de trabajo. Además, cualquier cargador de móvil le da vida, e incluso una batería auxiliar; por tanto no hay que llevar el complejo y pesado cargador de los portátiles.


Con teclado

En lo que sería la base del display o de la tableta, vemos el soporte imantado que nos permite vincular ese teclado que caracteriza al 2 en 1 de Microsoft y que bien con teclas en relieve o planas, se cierra sobre la pantalla y hace las veces de cubierta.
Siempre nos ha parecido que la sujección es casi perfecta. Eso sí, la experiencia de uso es inversa a la habitual, ya que todas las marcas suelen tener teclados rígidos que hacen de ‘stand’ y soporten la tableta. Para evitar oscilación o vuelcos, los de Redmon han añadido una barra magnética que aporta dos posiciones de teclado, más o menos inclinado, y más o menos ‘fijo’, por si tenemos que escribir sobre las piernas.


Conexión y multimedia

Con respecto a sus aspectos de movilidad, señalar que ofrece conexión Bluetooth 4.0 y WiFi 802.11 a/b/g/n/ac, característica que le confiere grandes propiedades en la reproducción de video en streaming. Si detrás tenemos un ‘chorro’ de datos potente, no vamos a tener el máЗs mínimo problema.
Y si lo que queremos es subir nosotros contenido, podemos enriquecerlo con tomás realizadas con la cámara de 8 Mpx con autofoco (no lleva flash) o la frontal, de 3,5 Mpx, optimizada para el uso de Skype, ya desde hace algún tiempo, propiedad de Microsoft.
Muy importante, micrófono integrado y altavoces estéreo con sistema de sonido Dolby, una garantía de calidad a la que podemos sacar mucho jugo.
En definitiva, y antes de entrar en el software, elegante, muy transportable y cómodo.


Con Windows 8.1

Poco a poco, el mundo se va acostumbrando al ‘look and feel’ del nuevo Windows, a sus ventanas, a la posibilidad de ordenarlas y dimensionarlas, a optar por el orden alfabético donde sabes que vas a encontrar inmediatamente lo que buscas, a desplazar la pantalla de un lado a otro, a cambiar de vista, programa y documento arrastrando la mano de izquierda a derecha o a utilizar el buscador, el sistema de compartición, la configuración o la vinculación a otros dispositvos barriendo con los dedos en sentido contrario, de derecha a izquierda.
No tantos saben que, si el movimiento es de arriba hacia abajo y sostenido, podemos dividir la pantalla o incluso movernos y llegar hasta los documentos minimizados (siempre sin soltar la imagen). Desde la pantalla principal de las ventanas, de abajo a arriba aparece el panel de personalización.
Pero indudablemente, lo que todos buscamos siempre es la tradicional vista de escritorio que nos permite movernos como pez en el agua, a la cual accedemos con un simple toque (ventana dedicada) y lo que echamos de menos el imprescindible botón de inicio que pronto recuperaremos.
Mientras llega ese momento, esperamos que Intel finalice el trabajo de los controladores y que todo el mundo pueda tener, sin problema, en su Surface 3, el esperado Windows 10.
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