En España, el 60% de los encuestados afirma confiar en los routers fabricados en Europa. Además, el 54% considera importante que este tipo de dispositivos tenga origen europeo a la hora de elegir una solución para su conexión. La cifra está muy cerca de la media de los países analizados, situada en el 55%, y confirma que la etiqueta “Made in Europe” mantiene peso en las decisiones de compra cuando se habla de infraestructura digital.
La desconfianza, en cambio, aumenta cuando el router procede de fuera del entorno europeo. Los dispositivos rusos son los que generan más recelo entre los consumidores españoles, con un 57% de desconfianza. Les siguen los routers fabricados en China, con un 36%, y los de Estados Unidos, con un 31%. Aun así, España se sitúa por debajo de la media europea en la desconfianza hacia los fabricantes no europeos, especialmente en el caso de China, donde el rechazo alcanza el 52% en el conjunto de los países encuestados.
El dato muestra una preocupación creciente por la soberanía tecnológica y la privacidad en el hogar conectado. El router ya no es solo una pieza técnica que permite navegar por Internet. Es también la puerta de entrada a la red doméstica y, por tanto, un elemento clave para proteger la información que circula entre móviles, ordenadores, televisores inteligentes, cámaras, altavoces o sistemas de domótica.
Sin embargo, el estudio también revela una paradoja importante: los usuarios valoran el origen europeo, pero muchos no saben identificar la procedencia de las marcas que utilizan. En España, el 46% de los encuestados desconoce el origen de TP-Link y solo el 14% la asocia correctamente con China. En el caso de FRITZ!, el 60% tampoco sabe identificar su procedencia, aunque el 18% la sitúa correctamente en Europa.
Ese desconocimiento no se limita a los fabricantes de routers. Según el estudio, apenas seis de cada diez usuarios españoles identifican como europeos a proveedores de servicios de Internet como Vodafone, O2 o MásOrange. España queda así algo por debajo de la media europea, situada en el 63,5%, y lejos de países como Alemania o Bélgica, donde más del 70% de los encuestados reconoce correctamente el origen europeo de sus operadores.
Por su parte, Ralf Muntean, Country Manager de FRITZ! para España y Portugal, ha explicado que el estudio demuestra que los usuarios españoles valoran la tecnología europea por la confianza y seguridad que transmite. Sin embargo, también ha señalado que muchos consumidores desconocen el origen real de los equipos que utilizan en casa, por lo que el reto está en ayudarles a tomar decisiones más informadas.
Muntean ha destacado además que la transparencia, la privacidad y la fiabilidad son factores cada vez más importantes en la elección de un router. En este sentido, FRITZ! defiende que la fabricación europea puede convertirse en un elemento diferencial en un mercado donde la seguridad de la red doméstica empieza a ser tan relevante como la velocidad de conexión.
La encuesta llega en un momento en el que el debate sobre la procedencia de la tecnología gana peso en Europa. La dependencia de fabricantes no europeos, la protección de los datos y el control sobre los dispositivos que sostienen la conectividad diaria se han convertido en temas cada vez más presentes, tanto para empresas como para consumidores.
El router, que durante años se ha percibido como un aparato casi invisible, empieza a entrar en esa conversación. Y los datos muestran que los usuarios españoles no solo quieren una conexión rápida y estable, sino también una tecnología en la que puedan confiar. La pregunta, ahora, es si el consumidor sabrá identificar quién fabrica realmente esa puerta de entrada a su vida digital.