Android se prepara para un cambio profundo en la forma en que se desarrollan y distribuyen aplicaciones. A partir de 2026, cualquier creador que quiera lanzar una app para este sistema operativo deberá identificarse ante Google, incluso si decide distribuirla fuera de la Play Store. La compañía asegura que la medida busca reforzar la seguridad y la transparencia, aunque también abre un debate sobre la pérdida de anonimato en la comunidad de desarrolladores.
Hasta ahora, Google ya exigía verificación de identidad a quienes publicaban en su tienda oficial. Sin embargo, con esta iniciativa pretende extender el control a todos los que desarrollan para Android, obligando a registrarse también a los que apuestan por canales alternativos. Para ello habilitará un nuevo portal llamado Android Developer Console, que recogerá datos básicos como el nombre completo, la dirección, el correo electrónico y el número de teléfono. En el caso de organizaciones, se pedirá además un sitio web y un número de identificación empresarial. La compañía ha insistido en que esta información no será pública, sino que se utilizará únicamente para validar que detrás de cada app hay una persona o entidad real.
Además, Google quiere mantener un cierto equilibrio y, por este motivo, contempla la creación de cuentas simplificadas para estudiantes, aficionados o proyectos pequeños, sin la necesidad de cumplir todos los requisitos ni pagar la cuota de registro de 25 dólares que se exige en la Play Store. La idea es conservar el carácter abierto de Android, pero introduciendo un mayor control sobre quién publica aplicaciones.
El calendario fijado establece que la verificación se pondrá en marcha en marzo de 2026 y pasará a ser obligatoria en septiembre de ese mismo año en países como Brasil, Indonesia, Singapur y Tailandia. La expansión global se producirá de manera progresiva a partir de 2027. En la práctica, esto significa que los dispositivos Android certificados —aquellos con servicios de Google— impedirán la instalación de apps de desarrolladores no verificados.
El movimiento sigue la línea de lo que ya ocurrió en 2023, cuando la verificación pasó a ser obligatoria dentro de la Play Store. Según la compañía, aquella decisión redujo notablemente las cuentas falsas y las aplicaciones maliciosas en su plataforma. Gobiernos y asociaciones del sector financiero en países emergentes ya han mostrado su apoyo, al considerar esta medida clave para reducir fraudes digitales.
No obstante, las críticas también se han hecho notar. Algunos expertos en privacidad advierten que obligar a revelar la identidad de todos los desarrolladores puede afectar a la libertad de creación y restar atractivo a un ecosistema que siempre se ha caracterizado por su apertura.
En definitiva, Google quiere poner nombre y apellidos detrás de cada aplicación Android. El reto será lograr que ese refuerzo en la seguridad no erosione el espíritu abierto que ha definido al sistema operativo móvil más utilizado del mundo.