A principios de 2025, Apple eliminó 137.000 aplicaciones de la App Store en la Unión Europea para cumplir con la normativa de la DSA. Fue un movimiento que siguió a la tendencia de 2024, cuando Google y Apple retiraron en conjunto más de 4 millones de apps de sus tiendas. Solo Google eliminaba una media de 11.000 aplicaciones diarias, principalmente por violaciones de privacidad y seguridad, mientras que Apple borraba unas 200 al día, en su mayoría por software obsoleto o comportamientos fraudulentos.
En base a esto,
Sarunas Sereika, experto en ciberseguridad de Surfshark, ha señalado que “es una asombrosa purga digital que pasa desapercibida para el público. Puede dar la ilusión de que todo lo que descargamos es seguro, pero la realidad es más compleja”
.
Según un estudio reciente de Surfshark, en un solo año Google eliminó más de 300.000 aplicaciones de su tienda por problemas relacionados con fraude, estafas o seguridad. Al mismo tiempo, Apple retiró casi 40.000 por motivos similares. La pregunta es evidente: ¿podrían estas aplicaciones maliciosas seguir presentes en millones de teléfonos?
En este sentido, Sereika ha explicado que “muchas de estas apps ya estaban instaladas en dispositivos antes de ser detectadas y eliminadas. Aunque Apple rechaza el 25% de las aplicaciones enviadas a su plataforma y Google Play el 10%, la presencia en una tienda oficial suele generar una falsa sensación de seguridad. Lo cierto es que aplicaciones peligrosas se cuelan en los filtros y, en algunos casos, regresan bajo un nuevo disfraz, subidas de nuevo con pequeñas modificaciones por los hackers”.
En 2024, Google Play eliminó cerca de 4 millones de aplicaciones
En 2024, Google Play eliminó cerca de 4 millones de aplicaciones, lo que equivale a unas 11.000 al día, y más de la mitad de ellas por problemas de privacidad y protección de datos. Apple, en cambio, eliminó algo más de 80.000, unas 200 diarias, una cifra mucho menor que en 2022, cuando retiró más de 186.000 apps de su tienda.
Con este panorama y el aumento de la sofisticación de los ciberdelincuentes, la cuestión es cómo garantizar que lo que descargamos es realmente seguro.
Al respecto, Sereika ha advertido que “los atacantes ya no utilizan solo técnicas básicas. Ahora emplean inteligencia artificial para crear aplicaciones rápidamente y eludir los métodos de detección. Estas apps maliciosas imitan a las legítimas, lo que hace cada vez más difícil distinguir entre descargas seguras y dañinas”.
Pese a los esfuerzos de Apple y Google por monitorizar y eliminar aplicaciones, el especialista insiste en que los usuarios deben ser responsables de sus hábitos de descarga. “Es fundamental comprobar los permisos de las apps, leer reseñas y confiar en desarrolladores conocidos. También conviene instalar software de seguridad y mantener los dispositivos actualizados para contar con una capa extra de protección”, ha añadido.