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HOBOT-2S
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Prueba HOBOT-2S, limpiar cristales sin esfuerzo empieza a ser una realidad madura

Por Alfonso de Castañeda
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alfondcctelycom4com/8/8/17
miércoles 14 de enero de 2026, 09:00h
Última actualización: lunes 12 de enero de 2026, 19:16h

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Limpiar cristales es una de esas tareas domésticas que nadie echa de menos. Requiere tiempo, constancia, cierta técnica y, en muchos hogares, también asumir riesgos si hablamos de ventanas exteriores o de difícil acceso.

Desde hace años, los robots limpiacristales llevan intentando abrirse paso como una solución práctica a esta realidad, aunque los resultados poco convincentes hasta ahora no han ayudado.

HOBOT es una de las marcas que más tiempo lleva trabajando este concepto. No es una empresa española, su origen está en Taiwán, donde HOBOT Technology Inc. fue fundada en 2010, pero en España su presencia es especialmente sólida gracias a SmartBot HOBOT, compañía gallega con sede en Santiago de Compostela que actúa como distribuidor oficial y soporte técnico en nuestro país. Y eso, en un producto que se cuelga literalmente de tus ventanas, no es un detalle menor.

El HOBOT-2S es uno de sus modelos más avanzados para uso doméstico. Promete limpieza automática con doble pulverización ultrasónica, detección precisa de bordes incluso en ventanas sin marco y un sistema de seguridad pensado para evitar sustos. Tras probarlo durante varios meses, incluido un lluvioso inverino, la pregunta es clara: ¿estamos ante un gadget curioso o ante una herramienta realmente útil?

Diseño y planteamiento: funcional por encima de todo

El HOBOT-2S no intenta ser bonito (spoiler: no lo es). Su diseño es claramente funcional, con una forma cuadrada pensada para cubrir superficie de forma eficiente y dejar el menor margen posible sin limpiar. Mide 240 × 240 × 86 mm y pesa 1,3 kg, cifras ajustados para un robot de este tipo, lo que facilita tanto su colocación como su retirada una vez termina el trabajo.

El cuerpo integra dos ruedas de oruga que se encargan del desplazamiento vertical y horizontal, junto a una amplia zona de succión central que mantiene el robot adherido al cristal mediante vacío. A esto se suman cuatro sensores de fuga de aire que permiten detectar bordes y cambios de superficie, incluso en cristales sin marco, uno de los grandes puntos fuertes de este modelo.

En los laterales encontramos los depósitos de agua, uno a cada lado, que alimentan las boquillas de pulverización ultrasónica. El acceso es sencillo, aunque conviene ser cuidadoso al rellenarlos y usar únicamente agua o el líquido limpiacristales recomendado por la marca. El conjunto transmite robustez y da sensación de producto pensado para durar, más herramienta que electrodoméstico decorativo.

Instalación y primeros pasos: lo más complejo

El uso del HOBOT-2S requiere seguir una pequeña liturgia inicial. No es complicado, pero sí importante hacerlo bien. El robot necesita estar conectado a la corriente para funcionar, y la batería interna no es para limpiar, sino un sistema de seguridad UPS que mantiene el robot adherido al cristal durante unos 20 minutos en caso de corte eléctrico.

Antes de colocarlo en la ventana hay que fijar la cuerda de seguridad a un punto sólido del interior de la vivienda, encender el robot y comprobar que la succión se activa correctamente. Solo entonces se coloca sobre el cristal, siempre dejando al menos unos 10 cm respecto a los bordes.

No es un dispositivo para usar con prisas, pero tras los primeros usos el proceso se vuelve automático. Aquí se agradece que HOBOT incluya tanto mando a distancia como app móvil, ya que permiten controlar el robot sin tocarlo una vez está en funcionamiento. En mi caso personal, el uso de la app me parece mucho más sencillo e intuitiva que el mando

Limpieza y resultados: aquí es donde se gana el sueldo

El gran valor del HOBOT-2S está en su sistema de doble pulverización ultrasónica. En lugar de soltar agua en gotas, las boquillas generan una niebla fina que imita el gesto humano de humedecer el cristal antes de pasar el paño. Esto ayuda a disolver la suciedad sin empapar la superficie y reduce marcas posteriores.

La marca recomienda un proceso en dos fases: una primera pasada en seco para retirar polvo y restos sólidos, y una segunda pasada con pulverización activada. Siguiendo este método, los resultados son claramente mejores, especialmente en cristales que llevan tiempo sin limpiarse.

El robot se desplaza siguiendo patrones lineales y en zigzag, cubriendo toda la superficie de forma sistemática

El robot se desplaza siguiendo patrones lineales y en zigzag, cubriendo toda la superficie de forma sistemática. La velocidad ronda los 2,4 minutos por metro cuadrado, por lo que no es rápido, pero sí constante. Al finalizar, se detiene automáticamente y avisa mediante señal sonora y mensaje de voz.

En ventanas estándar, el resultado es muy satisfactorio. El cristal queda limpio, sin restos visibles y con un acabado bastante homogéneo. En esquinas muy pronunciadas o zonas con suciedad extremadamente incrustada puede quedar algún pequeño margen, pero nada que desvirtúe el conjunto. No sustituye al 100% una limpieza manual profunda ocasional, pero sí reduce enormemente la frecuencia con la que hay que hacerla.

App, control y seguridad: bien resuelto, con enfoque práctico

El HOBOT-2S puede controlarse desde un mando físico o desde la app oficial para Android e iOS. La aplicación permite iniciar limpiezas automáticas, controlar el movimiento manual, activar o desactivar la pulverización y actualizar el software del robot vía OTA.

No es una app especialmente moderna (ni a nivel funcionalidad ni de diseño) ni cargada de funciones avanzadas, pero cumple su cometido. La conexión se realiza por Bluetooth y es estable durante el uso. Además, permite personalizar los mensajes de voz del robot, un detalle curioso que no aporta funcionalidad, pero sí cierto toque personal.

En seguridad, el HOBOT-2S está bien cubierto. Además de la cuerda de seguridad y la batería UPS, incorpora un algoritmo anticaída que corrige la ruta si detecta pérdida de succión. El robot avisa mediante LEDs y sonidos ante cualquier anomalía, desde fugas de aire hasta problemas de alimentación.

Mantenimiento y uso a largo plazo

El mantenimiento es sencillo, pero debe ser constante. Los paños de microfibra deben lavarse después de cada uso, las ruedas de oruga conviene limpiarlas con frecuencia y las boquillas ultrasónicas requieren cuidado, ya que son frágiles. No es un dispositivo “olvídate de él”, pero tampoco exige un mantenimiento complejo.

La posibilidad de sustituir consumibles y contar con soporte técnico en España es un punto muy a favor frente a alternativas más baratas sin respaldo local.

Conclusión

El HOBOT-2S no es un gadget llamativo, es una herramienta. Y como tal, funciona. No elimina por completo la necesidad de limpiar cristales a mano, pero sí la reduce de forma muy significativa, especialmente en viviendas con grandes ventanales, cristales exteriores o zonas de difícil acceso.

Tiene una curva de aprendizaje inicial, requiere seguir ciertas normas y no es rápido, pero a cambio ofrece resultados consistentes, un sistema de seguridad bien pensado y una sensación de producto maduro, lejos de los primeros robots limpiacristales que parecían más experimento que solución real.

No es barato, pero tampoco lo pretende (oficialmente por 529€ pero con numerosas ofertas se puede encontrar desde 299 euros). El HOBOT-2S está pensado para quien valora su tiempo, su seguridad y la comodidad de automatizar una de las tareas más ingratas del hogar.

Nota: 8,2/10

Lo mejor: limpieza eficaz con doble pulverización ultrasónica

Lo peor: proceso inicial algo ritualista y mantenimiento frecuente

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