Uber Eats ha comunicado oficialmente que dejará de operar con repartidores autónomos en España, convirtiéndose así en la última gran plataforma de reparto de comida a domicilio en adaptarse por completo a la Ley Rider.
La decisión pone fin a un modelo híbrido que la compañía había mantenido en los últimos años y cierra un ciclo iniciado en 2021 con la aprobación de la normativa que obligó a laboralizar a los repartidores de plataformas digitales.
Según ha confirmado la propia compañía, Uber Eats dejará de colaborar con repartidores por cuenta propia y canalizará toda su operativa a través de trabajadores asalariados, contratados por empresas de reparto subcontratadas, conocidas en el sector como flotas. De este modo, los riders que aún prestaban servicio como autónomos podrán continuar su actividad como empleados por cuenta ajena dentro de estas estructuras colaboradoras.
“Uber Eats reafirma su compromiso con el cumplimiento de la ley rider”, detalla un portavoz de la firma y explica que la decisión responde a la experiencia acumulada durante los últimos años trabajando con socios logísticos especializados, así como al objetivo de construir un modelo sostenible a largo plazo. Asimismo, la plataforma manifiesta su voluntad de poner fin a los litigios pendientes y de colaborar con repartidores, sindicatos y administraciones para garantizar una transición ordenada.
La presión regulatoria como detonante
Fuentes del Ministerio de Trabajo habían señalado en las últimas semanas que Uber Eats aún estaba a tiempo de corregir su modelo y evitar una posible acción penal, similar a la que afecta actualmente a Glovo, contra sus directivos. El plazo informal fijado por la administración concluía en enero, y el anuncio de la plataforma llega justo dentro de ese margen.
La Inspección de Trabajo mantiene abierta una investigación sobre la operativa de Uber Eats, cuyo expediente administrativo se considera inminente. No obstante, desde el ministerio que dirige Yolanda Díaz se había apuntado que una rectificación a tiempo podría desactivar la vía penal contra los responsables de la compañía, siempre que se abandonara el uso de repartidores autónomos antes de la resolución del expediente.
Un largo recorrido de cambios de modelo
La trayectoria de Uber Eats en España ha estado marcada por sucesivos ajustes laborales. En sus primeros años de actividad, cuando competía directamente con Deliveroo, la plataforma operaba exclusivamente con repartidores autónomos. Esta situación cambió tras la aprobación de la ley rider en 2021, momento en el que Uber Eats viró hacia un modelo basado en flotas, similar al que mantiene en su negocio de vehículos VTC.
Sin embargo, en agosto de 2022 la compañía volvió a modificar su estrategia. Ante la persistencia de Glovo en el uso de autónomos, Uber Eats adoptó un sistema híbrido, combinando repartidores asalariados a través de subcontratas con riders por cuenta propia. Este esquema se ha mantenido hasta ahora, aunque fuentes del sector apuntan a que el peso de los autónomos se había reducido de forma significativa en los últimos meses, anticipando el cambio definitivo.