En este sentido, el movimiento no llega por sorpresa. La compañía dirigida por Mark Zuckerberg ya adelantó a comienzos de año su intención de desarrollar un modelo de pago para sus principales plataformas, con el objetivo de ofrecer una experiencia más avanzada y, al mismo tiempo, potenciar la creatividad y el uso profesional de sus aplicaciones.
Ahora, ese planteamiento empieza a tomar forma con Instagram Plus. Por un lado, la suscripción permite ampliar la duración de las historias más allá de las 24 horas, una de las limitaciones históricas del formato. Además, introduce nuevas formas de controlar la audiencia, ya que los usuarios pueden crear listas privadas más allá de la función de Mejores Amigos, lo que facilita compartir contenido con grupos mucho más específicos.
Por otra parte, Meta también ha añadido herramientas pensadas para mejorar la experiencia de consumo. Entre ellas destaca un modo de vista previa que permite ver historias sin dejar rastro, así como métricas más detalladas, como saber cuántas veces se ha vuelto a visualizar una publicación o buscar de forma más ágil entre los espectadores.
Asimismo, la suscripción incorpora elementos orientados a aumentar la visibilidad y la interacción. Los usuarios pueden, por ejemplo, destacar una historia a la semana para amplificar su alcance o utilizar un ‘Superlike’ animado como forma de reacción destacada frente al clásico “me gusta”.
Las primeras referencias sitúan la suscripción en torno a 1 euro o 2 euros al mes
Por el momento, las pruebas se están llevando a cabo en mercados como Filipinas, Japón y México, aunque con acceso limitado. En cuanto al precio, las primeras referencias sitúan la suscripción en torno a 1 euro o 2 euros al mes, dependiendo del país, e incluye un periodo de prueba gratuito de un mes.
Desde la compañía, un portavoz ha explicado que el objetivo de esta fase es entender qué funciones resultan realmente valiosas para los usuarios dentro de una experiencia premium. En consecuencia, el futuro de Instagram Plus dependerá de la acogida de estas pruebas y de si los usuarios están dispuestos a pagar por este tipo de funcionalidades.
Con todo, Meta abre la puerta a un escenario en el que las redes sociales no solo se financian con publicidad, sino también con servicios de suscripción, en una apuesta que podría redefinir el equilibrio entre usuarios gratuitos y de pago dentro de sus plataformas.