Snap, la matriz de Snapchat, ha anunciado un recorte del 16% de su plantilla global, lo que equivale a aproximadamente 1.000 empleados, en un movimiento estratégico orientado a mejorar su rentabilidad y redefinir su modelo operativo con la inteligencia artificial como eje central.
La decisión, comunicada por el consejero delegado Evan Spiegel, se enmarca en un contexto de transformación interna y presión competitiva dentro del sector tecnológico. Además, la matriz de Snapchat también ha decidido cerrar más de 300 vacantes abiertas como parte de un proceso de racionalización de costes y priorización de inversiones. Según explica Spiegel en un memorando interno dirigido a los empleados, estas medidas permitirán reducir la base de costes anual en más de 500 millones de dólares para la segunda mitad de 2026.
“Estas decisiones son necesarias para alcanzar el potencial a largo plazo de Snap”, señala el directivo, quien reconoce y lamenta el impacto humano de los despidos y ofrecerá a los afectados en Estados Unidos cuatro meses de indemnización, cobertura sanitaria y apoyo en la transición profesional.
El ajuste llega en un momento que el propio Spiegel define como un “momento decisivo” para la compañía, que busca evolucionar hacia un modelo más ágil, eficiente y orientado al crecimiento rentable.
La inteligencia artificial como motor de cambio
Uno de los elementos clave de esta transformación es la integración intensiva de la inteligencia artificial en los procesos internos de la compañía. Spiegel ha destacado que los avances recientes en IA permiten reducir tareas repetitivas, aumentar la velocidad de ejecución y mejorar el soporte a usuarios, socios y anunciantes.
Al menos el 65% del nuevo código generado ya cuenta con participación de sistemas de IA
En este sentido, la empresa ha constatado que equipos reducidos ya utilizan herramientas de IA para impulsar avances en áreas estratégicas como Snapchat+, la optimización de la plataforma publicitaria o la eficiencia de su infraestructura Snap Lite. Además, Snap avanza hacia un modelo operativo híbrido en el que el trabajo se reparte entre equipos humanos y agentes de inteligencia artificial. Según datos de la compañía, al menos el 65% del nuevo código generado ya cuenta con participación de sistemas de IA, lo que evidencia el cambio estructural en su desarrollo tecnológico.
La decisión de Snap se alinea con una tendencia más amplia dentro del sector tecnológico, donde grandes compañías han anunciado recortes de plantilla en los últimos meses. Empresas como Meta, Amazon, Oracle y Atlassian, entre otras, han adoptado medidas similares, en muchos casos vinculadas a la necesidad de optimizar costes y adaptarse a un entorno en el que la inteligencia artificial redefine las necesidades laborales.
En este contexto, Snap se enfrenta a una creciente competencia tanto de grandes plataformas como de startups más ágiles. La compañía reconoció en una presentación a inversores que se encuentra “entre gigantes con enormes recursos y startups que avanzan rápidamente”, lo que obliga a replantear su estrategia.
Resultados financieros y perspectivas
Desde el punto de vista financiero, la empresa prevé ingresos de 1.529 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, lo que supone un crecimiento interanual del 12%. Asimismo, estima un EBITDA ajustado de 233 millones de dólares, frente a los 108 millones registrados en el mismo periodo del año anterior.
No obstante, el proceso de reestructuración implicará costes adicionales. Snap calcula cargos previos a impuestos de entre 95 y 130 millones de dólares, derivados principalmente de indemnizaciones, cancelación de contratos y otros ajustes operativos. A cierre de 2025, la compañía contaba con 5.261 empleados y registró ingresos anuales de 5.931 millones de dólares, con un incremento del 11%, aunque mantuvo pérdidas netas de 460 millones.