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Desarmando la maleta: El humo de la IA ya no cuela
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(Foto: Imagen elaborada con GenAI)

Desarmando la maleta: El humo de la IA ya no cuela

Por Alfonso de Castañeda
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alfondcctelycom4com/8/8/17
jueves 18 de junio de 2026, 09:00h

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La maleta sigue abierta en mitad de mi habitación. Sobre ella se amontan tarjetas de embarque arrugadas, acreditaciones que ya no sirven para nada y varios cables que todavía no sé muy bien de qué dispositivo son.

Los Ángeles, París, Viena, Almería, Londres, Madrid. Algunos hoteles empiezan a mezclarse en la memoria y ciertos aeropuertos terminan pareciéndose demasiado entre sí. Mientras intento poner algo de orden entre cables, notas y recuerdos acumulados durante estas últimas semanas, me doy cuenta de otro detalle: hoy también cumplo once años en Zonamovilidad.es. Qué rápido pasa el tiempo…

"Once años cubriendo tecnología dan para desarrollar una habilidad bastante útil: aprender a distinguir el humo antes de que empiece el incendio"

Once años cubriendo tecnología dan para mucho. Dan para asistir a presentaciones donde el futuro estaba a punto de cambiar el mundo y desapareció seis meses después. Dan para escuchar palabras que parecían revolucionarias y hoy no significan absolutamente nada. Dan para ver nacer compañías destinadas a comerse el mercado y terminar escribiendo su esquela apenas unos años más tarde. Y, sobre todo, dan para desarrollar una habilidad bastante útil: aprender a distinguir el humo antes de que empiece el incendio.

Por eso me resulta tan curiosa la sensación que me llevo de este último mes. Porque después de saltar de un continente a otro, de escuchar a directivos, ingenieros, analistas y consultores hablar de inteligencia artificial prácticamente todos los días, he vuelto con una conclusión que no esperaba escribir tan pronto. Por primera vez en mucho tiempo tengo la impresión de que la IA empieza a abandonar el territorio de las promesas.

Durante los dos últimos años hemos vivido atrapados en una especie de feria permanente donde cada semana aparecía un modelo nuevo, una demo más espectacular que la anterior y una carrera absurda por ver quién era capaz de añadir más agentes, más automatización y más adjetivos grandilocuentes a una presentación. Todo parecía enorme. Todo parecía urgente. Todo parecía histórico.

La realidad es que casi nada cambia, porque una cosa es generar titulares y otra muy distinta transformar procesos. Una cosa es impresionar a una audiencia durante cuarenta minutos y otra conseguir que una empresa produzca más, tome mejores decisiones o reduzca costes de forma sostenida. Durante demasiado tiempo la conversación sobre inteligencia artificial ha estado dominada por el espectáculo: mucho escenario, mucho PowerPoint y mucha promesa, pero demasiada poca realidad.

La inteligencia artificial empieza a tocar tierra

Lo interesante de estas últimas semanas es que esa dinámica empieza a cambiar. No porque haya aparecido una tecnología milagrosa ni porque alguien haya resuelto todos los problemas que siguen rodeando a los modelos generativos. Nada de eso ha ocurrido. Lo que cambia es algo mucho más sencillo: la inteligencia artificial ya no es la noticia, o al menos empieza a dejar de serlo.

En Los Ángeles, Atlassian hablaba de Teamwork Graph y de cómo los agentes empiezan a entender relaciones, proyectos y conocimiento dentro de una organización. En SAP Sapphire la conversación giraba alrededor del contexto empresarial, de la memoria corporativa y de cómo alimentar a los modelos con información útil. En Viena, Xiaomi enseñaba hasta qué punto la fotografía móvil depende cada vez más del software con su serie Xiaomi 17T. Dreame, en París, mostraba cómo la automatización doméstica empieza a abandonar el terreno del marketing para convertirse en una herramienta práctica en el día a día de cada hogar.

Fábrica de Cosentino en Almería

En Almería, Cosentino nos enseñaba con Microsoft aplicaciones industriales donde la IA ya forma parte del proceso productivo y comercial. Y en Londres, durante el Critical Communications World, la conversación ha girado alrededor de sistemas capaces de apoyar comunicaciones críticas, emergencias y operaciones donde un error tiene consecuencias bastante más serias que redactar mal un correo electrónico.

"La inteligencia artificial empieza a desaparecer de los escenarios para aparecer en los procesos, y esa suele ser la señal más fiable de que una tecnología está madurando"

Vistos por separado, ninguno de estos ejemplos parece revolucionario. Vistos juntos cuentan una historia completamente distinta: la inteligencia artificial empieza a desaparecer de los escenarios para aparecer en los procesos, y esa suele ser la señal más fiable de que una tecnología está madurando, porque las revoluciones de verdad rara vez ocurren cuando alguien las anuncia, lo suelen hacer cuando dejan de necesitar presentación.

Lo importante sigue bajo el agua

Ahora bien, tampoco conviene dejarse arrastrar por la euforia. Si algo enseñan once años cubriendo este sector es que la tecnología tiene una capacidad extraordinaria para exagerar sus propios avances, y los equipos de marketing y comunicación hacen, en ocasiones, muy bien su trabajo.

Lo que estamos viendo sigue siendo la parte visible del iceberg: la fotografía mejorada por software; el agente que resume reuniones; el sistema que clasifica documentos o automatiza tareas repetitivas… Todo eso tiene valor, genera eficiencia y todo eso probablemente acabará formando parte de nuestro día a día, pero el verdadero impacto sigue oculto.

"Automatizar una tarea no transforma una empresa; automatizar cien tampoco. La transformación de verdad llega cuando miles de pequeños procesos invisibles empiezan a modificarse al mismo tiempo"

Automatizar una tarea no transforma una empresa; automatizar cien tampoco. La transformación de verdad llega cuando miles de pequeños procesos invisibles empiezan a modificarse al mismo tiempo. Cuando el conocimiento deja de estar encerrado en correos electrónicos imposibles de encontrar; cuando una organización consigue que la información fluya sin depender siempre de las mismas personas y cuando el contexto deja de vivir en la cabeza de unos pocos empleados y pasa a formar parte de la infraestructura de la compañía. Y aquí todavía queda muchísimo trabajo por hacer.

Autor: Imagen elaborada con GenAI

De hecho, la conclusión más interesante que me llevo de estos últimos viajes, más allá del cansancio y la necesidad de unas merecidas vacaciones, no tiene que ver con lo que la inteligencia artificial sabe hacer, sino con aquello que todavía no sabe hacer.

"La industria ha perseguido una obsesión concreta: construir cerebros artificiales cada vez más sofisticados. Ahora empieza a descubrir que el problema nunca estuvo ahí: el problema era la memoria"

Durante años la industria ha perseguido una obsesión bastante concreta: construir cerebros artificiales cada vez más sofisticados con más potencia de cálculo, más parámetros, más capacidad de razonamiento y más inteligencia. Ahora empieza a descubrir que el problema nunca estuvo ahí: el problema era la memoria.

Por eso todas las grandes compañías hablan de grafos de conocimiento, de contexto empresarial, de datos propios y de memoria organizativa. Porque han descubierto algo incómodo: un modelo puede saber millones de cosas y seguir sin entender una empresa concreta. Puede conocer toda la información pública disponible sobre un sector y seguir siendo incapaz de explicar por qué una decisión tomada hace tres años sigue condicionando una operación actual.

Quizá por eso la sensación que me llevo de este último mes es distinta, porque empiezo a ver una inteligencia artificial más útil. Así, mientras termino de cerrar la maleta para poner rumbo a Bilbao a conocer nuevos centros de datos (fundamentales para que cualquier IA, sistema, software o solución funcione) y termino de preparar una de las mesas más ambiciosas de DigitalES Summit 2026 (sí, sobre inteligencia artificial) que tendré el honor de moderar, tengo la sensación de que la inteligencia artificial por fin empieza a tocar tierra.

Después vendrán otros aviones, otros hoteles y otra presentaciones donde alguien volverá a decir que estamos ante el mayor cambio tecnológico de nuestra generación, pero sinceramente a estas alturas ya he escuchado esa frase demasiadas veces y me viene a la cabeza el cuento de Pedro y el lobo.

Yo, por mi parte, seguiré tratando de traer las mejores historias, avances y novedades que llegan al sector de la tecnología y las telecomunicaciones, como llevo haciendo los últimos once años, gracias sin duda al trabajo de un extraordinario equipo de profesionales que me acompañan en el día a día de esta redacción que ha permitido a Zonamovilidad.es cumplir 22 años como la revista decana del sector para traer siempre ‘la tecnología del mañana’. Sin filtros.

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