La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales motores del crecimiento económico mundial, pero su expansión también amenaza con transformar profundamente el mercado laboral.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que alrededor del 40% de los empleos podrían verse modificados, degradados o eliminados por esta tecnología, con especial incidencia entre los jóvenes que buscan su primer trabajo.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ha lanzado esta advertencia durante las reuniones anuales del organismo y el Banco Mundial, celebradas en Bangkok, donde ha definido el avance de la inteligencia artificial como un “tsunami a cámara lenta”. “Es una tecnología transformadora. Cambia por completo nuestra forma de trabajar y de vivir”, ha señalado.
Además, ha advertido que sus consecuencias alcanzarán también a la educación y los sistemas fiscales, debido al progresivo desplazamiento del peso económico desde el trabajo hacia el capital.
Pese a las incertidumbres laborales, el desarrollo de la inteligencia artificial está contribuyendo a mantener el crecimiento económico mundial alrededor del 3%, incluso ante las tensiones sobre el suministro energético.
“Te guste, la odies o le tengas miedo, la IA ya está aquí y estamos viendo la primera ola de su impacto”
“Te guste, la odies o le tengas miedo, la IA ya está aquí y estamos viendo la primera ola de su impacto”, ha afirmado Georgieva, quien ha destacado el fuerte incremento de las inversiones en centros de datos, equipamiento informático y otras infraestructuras tecnológicas.
Según las estimaciones del FMI, la adopción de esta tecnología podría elevar el crecimiento de las economías avanzadas de Asia entre 0,5 y un punto porcentual, mientras que en los mercados emergentes de la región el incremento potencial se situaría entre 0,2 y 0,8 puntos.
Estados Unidos, China e India ocupan posiciones fundamentales dentro de la cadena de valor de la inteligencia artificial, aunque otros países asiáticos, como Tailandia, también se benefician de la demanda de infraestructura tecnológica. Este impulso podría compensar parte del impacto económico del envejecimiento demográfico, aunque Georgieva ha advertido que el crecimiento no garantiza una mejora equivalente del empleo.
Los jóvenes, los más vulnerables ante la automatización
El impacto sobre el mercado laboral es una de las principales preocupaciones del organismo, ya que la exposición a la inteligencia artificial alcanza aproximadamente al 60% de los empleos en las economías avanzadas, frente al 23% en los países de ingresos bajos.
“Las personas que más preocupan son, ante todo, los jóvenes que se incorporan al mercado laboral”
La transformación afecta especialmente a las tareas rutinarias y repetitivas, que tradicionalmente han servido como puerta de entrada al mercado laboral para los recién graduados. “Las personas que más preocupan son, ante todo, los jóvenes que se incorporan al mercado laboral”, ha advertido Georgieva, quien ha señalado que la desaparición de estos puestos dificulta el acceso a una trayectoria profesional.
Asimismo, el presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, ha alertado que “el primer peldaño del empleo, el primer trabajo después de graduarse, está experimentando una menor demanda”.
En Estados Unidos, un análisis inicial apunta a que el 10% de los empleos ya requiere competencias relacionadas con la inteligencia artificial. Además, la demanda de titulados universitarios ha comenzado a retroceder en determinados ámbitos tecnológicos.
En este sentido, el organismo calcula que 1.200 millones de jóvenes alcanzarán los 18 años durante los próximos quince años, lo que exigirá una elevada capacidad de creación de empleo. Shanmugaratnam ha advertido de que “la IA ampliará las diferencias si adoptamos una actitud demasiado pasiva” y ha reclamado políticas que faciliten la contratación y la formación práctica.
La expansión de la IA también plantea desafíos para las finanzas públicas. Georgieva ha advertido que una economía con mayor protagonismo del capital y menor dependencia del trabajo podría alterar las fuentes tradicionales de recaudación tributaria.
Por su parte, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, ha defendido el potencial de aplicaciones de inteligencia artificial menos dependientes de grandes modelos de lenguaje para mejorar la productividad en agricultura, sanidad y educación.