Las redes de telecomunicaciones, los sistemas GPS, las redes eléctricas y las plataformas financieras tienen algo en común: necesitan compartir una referencia temporal extremadamente precisa para funcionar correctamente.
Un pequeño desfase entre sus sistemas puede provocar interferencias, errores de posicionamiento o interrupciones del servicio. Por este motivo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ha actualizado sus recomendaciones técnicas sobre sincronización por primera vez desde 1997.
La nueva edición del manual ‘Handbook on Selection and Use of Precise Frequency and Time Systems’ recoge los avances tecnológicos de las últimas tres décadas y establece una referencia para gobiernos, operadores e ingenieros sobre cómo generar, distribuir y mantener señales de tiempo y frecuencia de alta precisión.
La actualización coincide, además, con una transformación de los estándares internacionales de medición del tiempo que afectará a los sistemas digitales a partir de 2027.
Por qué las redes 5G y el GPS necesitan una sincronización precisa
La sincronización constituye uno de los elementos fundamentales de las infraestructuras de comunicaciones, aunque su funcionamiento es prácticamente invisible para los usuarios. En las redes móviles, especialmente en aquellas tecnologías que requieren una coordinación temporal estricta entre estaciones base, las diferencias de tiempo pueden generar interferencias y afectar a la calidad de las comunicaciones. Por su parte, los sistemas de navegación por satélite utilizan referencias temporales de alta precisión para calcular posiciones geográficas
Esta dependencia también alcanza a las redes eléctricas, donde la sincronización facilita la coordinación de diferentes elementos de la infraestructura, y a los sistemas financieros, que necesitan registrar las operaciones con marcas temporales fiables.
En este sentido, la UIT advierte que la creciente interconexión de estas infraestructuras aumenta las consecuencias de cualquier desviación temporal, por pequeña que sea. En este sentido, Doreen Bogdan-Martin, secretaria general de la UIT, ha destacado que “la conectividad mundial depende de que las tecnologías funcionen juntas de manera fluida” y que la precisión temporal constituye uno de los fundamentos que lo hacen posible.
Fibra óptica, satélites y relojes atómicos para mantener sincronizadas las redes
Una de las principales novedades del manual es la actualización de las tecnologías utilizadas para distribuir referencias temporales entre diferentes sistemas. La UIT analiza la evolución de los sistemas globales de navegación por satélite (GNSS), empleados también para proporcionar señales de sincronización. Asimismo, subraya la importancia de mantener servicios terrestres de distribución horaria como alternativa a las soluciones satelitales.
Otro de los avances relevantes es la transferencia de tiempo y frecuencia mediante redes de fibra óptica, que permite comparar y distribuir señales de alta precisión entre instalaciones conectadas. Además, el documento incorpora el concepto ‘Time as a Service’, que contempla la prestación de referencias temporales verificables, con mecanismos de supervisión, resiliencia y trazabilidad respecto al Tiempo Universal Coordinado (UTC).
La actualización también aborda los relojes atómicos ópticos, una tecnología que ofrece niveles de precisión superiores a los relojes convencionales de cesio y que podría contribuir a una futura redefinición internacional del segundo.
Qué cambiará en 2027 con el fin de los segundos intercalares
La revisión de la UIT coincide con una decisión de especial importancia para los sistemas informáticos y las infraestructuras críticas. Durante su reunión de octubre de 2026, la Conferencia General de Pesas y Medidas (CGPM) aprobó avanzar hacia un Tiempo Universal Coordinado continuo a partir del 20 de mayo de 2027, con el fin de eliminar la incorporación de segundos intercalares.
Estos ajustes se han utilizado para compensar las diferencias entre el tiempo medido mediante relojes atómicos y la rotación de la Tierra. Sin embargo, la introducción de segundos adicionales puede ocasionar problemas en sistemas digitales que necesitan mantener una secuencia temporal continua.
El cambio pretende reducir estos riesgos y facilitar una referencia internacional más estable para las redes de comunicaciones y otros servicios esenciales.