Situación de la robótica en España

No envíes a un humano a realizar el trabajo de una máquina
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No envíes a un humano a realizar el trabajo de una máquina

sábado 04 de agosto de 2018, 10:45h

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Ya en 1999, los entonces hermanos -hoy hermanas- Wachowski, acuñaron una frase que se hizo popular a raíz de su trilogía de Matrix: "Nunca envíes a un humano a realizar el trabajo de una máquina".

Y no, esta máxima no forma parte de las leyes de la robótica de Asimov ni de las posteriores elaboradas por Google o Microsoft, ya que todas ellas recogen las normas por las que debe regirse la robótica y la inteligencia artificial y procuran ‘atar en corto’ a lo que, en algún momento, pudiera dar al traste con el antropocentismo que rige el planeta Tierra; en el cual, algún día, mentes ‘desinteresadas’ darán prioridad al bien general por encima del particular y la lógica se impondrá a la sinrazón.

Aseguran los especialistas que el miedo del hombre a la máquina es atroz y que nos hemos sumido en una contradicción: de una parte, preferimos ‘cosas’ hechas por máquinas porque nos despiertan confianza; pero nos aterra plantearnos el número de parados que la imparable introducción de las máquinas va a suponer o el impacto que sobre ‘la marca’ pueda tener un despido masivo. Por eso se retrasa su llegada.

Preferimos ‘cosas’ hechas por máquinas porque nos despiertan confianza; pero nos aterra plantearnos el número de parados que su imparable introducción va a suponer.

Así, antes compramos un coche recién salido de una fábrica donde los robots aprietan tornillos, ajustan los frenos y pintan primorosamente la carrocería, a otro en el que un humano ha metido el destornillador o lo ha reconstruido. Incluso viajamos en aviones conducidos por pilotos automáticos, sabedores de que nos llevarán a buen puerto -prácticamente sin intervención de los pilotos- y lo hacemos con tranquilidad. Pero, no queremos plantearnos siquiera el incremento en las cifras del paro mundial, ni si la automatización puede llegar a compensarlo.

Es lógico, el trabajo de una máquina inteligente, debidamente programada es mucho más eficiente, rápido y eficaz que el de ningún otro ser vivo. Eso lo sabemos todos. Las grandes dudas y los grandes debates son qué vamos a hacer si las máquinas sustituyen la fuerza laboral y si los hombres tendremos capacidad de adaptarnos o estamos abocados a una gran hecatombe mundial para salir de ella reforzados. Nadie está tomando medidas, nadie está advirtiendo a los estudiantes de que deben reenfocar su vida, nadie preparando a los trabajadores para profesionalizarse, nadie afrontando un hecho que en mayor o menor plazo va a llegar para quedarse.

El estado de la cuestión

Dicen que la cadena irá de abajo a arriba; que las máquinas primero harán todo aquello que está en la base de la cadena de valor, aquello que tiene más riesgo, aquello que requiere velocidad y productividad máxima. Pero ¿en qué momento estamos exactamente?

La automatización de la producción se está acelerando en todo el mundo: 74 unidades de robots por cada 10,000 empleados es la nueva media de la densidad global de robots en las industrias de fabricación (en 2015 había 66 unidades). Si lo analizamos por regiones, la densidad media de robot en Europa es de 99 mecanismos, en América 84 y en Asia 63 por cada decena de mil trabajadores.

Según el último informe de Federación Internacional de Robótica, del pasado mes de febrero de 2018, los diez países más automatizados del mundo, según cifras de 2017, son: Corea del Sur, Singapur, Alemania, Japón, Suecia, Dinamarca, EE.UU., Italia, Bélgica y Taiwán.

Asia

Sin embargo, el desarrollo de la densidad de robots en China fue la más dinámica del mundo. Debido al importante crecimiento de las instalaciones de robots, sobre todo entre 2013 y 2016, la tasa de densidad aumentó de 25 unidades en 2013 a 68 unidades en 2016. Hoy en día, la densidad de robots de

China la sitúa en la posición 23 del mundo; pero el Gobierno tiene la intención de seguir adelante y situar al país entre las 10 principales naciones con mayor intensidad automatizados del mundo en 2020. Para entonces, su densidad de robots se situará en 150 unidades. Además, el objetivo es vender un total de 100.000 robots industriales producidos en el país en 2020.

A nivel mundial, la República de Corea, con mucho, presume de tener la densidad más alta de robots en la industria manufacturera -una posición que el país mantiene desde 2010- La densidad de robots del país supera la media global y la multiplica por ocho veces (631 unidades). Esta alta tasa de crecimiento es el resultado de instalaciones continuas de un alto volumen de robots, en particular en la industria eléctrica y en la industria automotriz.

Singapur ocupa el segundo lugar con una tasa de 488 robots por cada 10.000 empleados en 2016. Alrededor del 90 por ciento de los robots se instalan en la industria electrónica.

Japón, por su parte se posiciona en el cuarto lugar del mundo: En 2016, se instalaron 303 robots por cada 10.000 empleados en la industria de fabricación, a la zaga de Alemania, tercera clasificada con 309 unidades-. Asímismo, Japón es el mayor fabricante de robots industriales del mundo: la capacidad de producción de los proveedores japoneses llegó a 153.000 unidades en 2016 el nivel más alto jamás registrado. Hoy en día, los fabricantes nipones manufacturan el 52 por ciento de la oferta mundial.

Norteamérica

En cuanto a la densidad de robots en los Estados Unidos, hay que observar que aumentó de manera significativa a 189 robots / 10.000 empleados en 2016; el país ocupa el séptimo lugar en el mundo. No obstante, desde 2010, la necesaria modernización de las instalaciones de producción nacional ha impulsado las ventas de robots en Norteamérica. El principal impulsor de este crecimiento ha sido la tendencia en curso de automatizar la producción con el fin de fortalecer las industrias estadounidenses en el mercado mundial y para mantener los procesos de fabricación dentro de sus fronteras. También, se dan casos en los que se busca traer de vuelta la fabricación que previamente había sido enviada al extranjero. La industria del automóvil sigue a la cabeza como el principal cliente de robots industriales americanos con alrededor del 52 por ciento de las ventas totales en 2016. Según la Federación Internacional de Robótica, las ventas de robots en los Estados Unidos continuarán aumentando entre 2017 y 2020, al menos un 15 por ciento de promedio anual.

Dato curioso es que la densidad de robots en Canadá ha ido en aumento y llegó a 145 unidades en 2016 (ranking 13 en todo el mundo). Las impulsoras del crecimiento fueron las instalaciones de la industria del automóvil.

México es predominantemente un centro de producción para los fabricantes de automóviles y proveedores de piezas de automóviles que exportan a los Estados Unidos y cada vez más a América del Sur. La industria automotriz en México es de lejos el principal cliente de robots con una cuota del 81 por ciento en 2016. Sin embargo, la densidad de robots es de 33 unidades, aunque sigue muy por debajo del promedio mundial de 74 unidades, ubicándose en el puesto 31 de la escala mundial.

Europa

En Europa, como señalábamos anteriormente, el país más automatizado es Alemania. El suministro anual y la acción operativa de robots industriales en 2016 tuvo una participación del 36 y del 41 por ciento, respectivamente, sobre el total de ventas de robots en Europa. Entre 2018 y 2020 se espera que el suministro anual en el país germánico seguirá creciendo al menos un 5 por ciento de promedio por año, debido a la creciente demanda de robots en la industria en general y en la industria del automóvil en particular.

Francia tiene una densidad robótica de 132 unidades (rango 18 en el mundo), que es muy superior a la media global; pero relativamente débil en comparación con otros países de la Unión Europea. Miembros de la UE, como Suecia (223 unidades), Dinamarca (211 unidades), Italia (185 unidades) y España, en undécima posición con 160 unidades por cada 10.000 trabajadores, gozan de un grado mucho más alto de automatización mediante robots industriales en el segmento de fabricación. Pero, bajo el actual Gobierno, Francia está en el proceso de recuperación de la competitividad en sus sectores de fabricación. Esto puede, en cierta medida, conseguir la promoción de instalaciones de nuevos robots en los próximos años. Se espera que el número de instalaciones de robots en Francia aumente mínimo en un 10 por ciento anual. De hecho, entre 2018 y 2020, una tasa de crecimiento anual promedio entre el 5 y el 10 por ciento es probable.

Como el único país del G7 - el Reino Unido tiene una densidad de robots por debajo del promedio mundial de 74 unidades con 71 unidades y ocupa el puesto número 22. La industria en general no es muy partidaria de invertir para modernizar y aumentar la productividad. La tasa de densidad de robot bajo es indicativa de esta circunstancia. A pesar de la decisión de salir de la UE, en la actualidad hay muchos planes de inversión propuestos para la ampliación de capacidad y modernización de las empresas automotrices extranjeras y locales; pero la incertidumbre no es amiga del capital y el Reino Unido tal vez tenga que esperar mejores momentos.

En cuanto a los países del Este de Europa, hay que mencionar a Eslovenia (137 unidades, ocupando el 16º en el mundo) y Eslovaquia (135 unidades, en el puesto 17 a nivel mundial), ya que ambos tienen una densidad de robots que está por encima de Suiza (128 unidades, situándose en el 19 en el mundo). La República Checa se sitúa en el puesto número 20 del ranking en la escala mundial con 101 unidades. Los suministros de robots en la República Checa y Eslovaquia dependen principalmente de la demanda de la industria del automóvil. Eslovenia es el más exitoso entre los países balcánicos con un 60 por ciento del suministro total de robots utilizados principalmente para la industria del automóvil (387 unidades, 33 por ciento más que en 2015).

A qué se dedican

Queda claro que la mayor fuerza de trabajo robótico se dedica, actualmente, al sector industrial y, en concreto, a la automoción y la electrónica; pero también a la desactivación de bombas, al transporte de mercancía en lugares intransitables, o sin forma determinada -como inteligencia artificial- aplicado ya a muchos sectores como la restauración, la salud, el hogar, etc.

En apenas unas décadas, los robots convivirán con los humanos en forma de coche, de limpiadora, de enfermera o de azafata y en vez de lamentarse habría que prevenir y prepararse. Algunas cuestiones sobre la mesa son: ¿dejarías que un robot cuidara a tu hijo pequeño? ¿Y que la inteligencia artificial rija y dirija el Estado?

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