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Apple vuelve a Intel con una alianza que parecía enterrada
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(Foto: Intel)

Apple vuelve a Intel con una alianza que parecía enterrada

Por Alfonso de Castañeda
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alfondcctelycom4com/8/8/17
lunes 11 de mayo de 2026, 14:00h

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En 2020, Apple cerró una de las transiciones más importantes de la industria tecnológica moderna. La compañía abandonó oficialmente los procesadores Intel en los Mac para apostar por Apple Silicon, una arquitectura propia basada en Arm que transformó por completo el rendimiento y la eficiencia de sus ordenadores. Aquella ruptura parecía definitiva. Sin embargo, apenas seis años después, Apple e Intel vuelven a sentarse en la misma mesa.

Según ha avanzado The Wall Street Journal, ambas compañías han alcanzado un acuerdo preliminar para que Intel fabrique parte de los chips que impulsarán futuros dispositivos Apple. El movimiento no implica el regreso de procesadores Intel Core a los Mac ni supone abandonar Apple Silicon, pero sí marca un giro estratégico con amplias implicaciones industriales, geopolíticas y tecnológicas. La información apunta a que las conversaciones llevan más de un año activas y que el entendimiento formal se cerró durante los últimos meses, aunque las negociaciones continúan abiertas.

Intel quiere convertirse en la nueva fábrica de Apple

La clave del acuerdo reside en entender qué papel tendría Intel dentro del ecosistema Apple. Los de Cupertino seguirán diseñando íntegramente sus procesadores, igual que ocurre actualmente con los chips M o la serie A del iPhone. Intel únicamente asumiría la fabricación física del silicio. Es decir, Apple mantendría intacta la filosofía Apple Silicon: arquitectura, diseño y optimización seguirán bajo control absoluto de Cupertino con Intel como foundry a través de su división Intel Foundry Services (IFS).

Las filtraciones y análisis de la industria apuntan a que Intel comenzaría fabricando chips de entrada, especialmente procesadores base de la serie M destinados a dispositivos como MacBook Air, Mac mini o algunos iPad. Los modelos más complejos: M Pro, Max o Ultra, continuaránn ligados a TSMC debido a sus exigencias técnicas.

Intel podría asumir parte de la fabricación de chips M utilizando su proceso 18A

El analista Ming-Chi Kuo ya adelantó meses atrás que Intel podría asumir parte de la fabricación de chips M utilizando su proceso 18A, una de las tecnologías más avanzadas de la compañía estadounidense y que ya se encuentra operativa en territorio norteamericano.

Además, el escenario abre otra posibilidad relevante: Apple podría dividir parte de sus futuros procesadores mediante arquitecturas chiplet, donde distintas partes del chip se producen en fábricas diferentes antes de ensamblarse. Ese enfoque permitiría reducir riesgos y repartir carga productiva entre varios socios.

TSMC ya no puede absorber toda la demanda

Más allá del simbolismo histórico, el movimiento responde a una necesidad industrial cada vez más evidente para Apple: diversificar la producción de chips. Durante más de una década, TSMC ha fabricado prácticamente todo el ecosistema Apple Silicon. La relación ha funcionado extraordinariamente bien, pero la explosión de la inteligencia artificial ha alterado completamente el equilibrio de poder dentro del sector semiconductor.

Nvidia se ha convertido en el principal cliente prioritario de TSMC gracias a la demanda masiva de chips para IA, desplazando parcialmente la posición privilegiada de Apple

Nvidia se ha convertido en el principal cliente prioritario de TSMC gracias a la demanda masiva de chips para IA, desplazando parcialmente la posición privilegiada que Apple mantenía históricamente, lo que ya ha afectado al creador del iPhone que ha visto restricciones de suministro vinculadas a chips avanzados que han afectado a varios productos de Apple.

El problema no afecta únicamente a iPhone. Algunos Mac también han sufrido retrasos de disponibilidad y desequilibrios entre oferta y demanda durante los últimos meses. En este sentido, para Apple, depender de una única región geográfica como Taiwán también supone un riesgo geopolítico creciente en un contexto internacional cada vez más tensionado alrededor de la industria de semiconductores.

La presión política detrás del acuerdo

La operación también tiene una enorme dimensión política. El gobierno de Estados Unidos lleva meses impulsando activamente el regreso de la fabricación avanzada de chips al país.

De hecho, el Wall Street Journal asegura que Donald Trump presionó personalmente a Tim Cook para acercar posiciones con Intel durante reuniones mantenidas en la Casa Blanca ya que Washington mantiene una participación directa del 10% en Intel tras convertir cerca de 9.000 millones de dólares en ayudas federales en acciones de la compañía.

En este contexto, el Ejecutivo estadounidense considera estratégico reconstruir capacidad nacional de fabricación avanzada frente a Asia, especialmente ante el dominio absoluto de Taiwán y Corea del Sur en nodos de vanguardia. Intel, bajo el liderazgo de Lip-Bu Tan, intenta precisamente reposicionarse como gran fabricante para terceros, una estrategia iniciada por su antecesor Pat Gelsinger que recuerda directamente al modelo de TSMC.

Sin embargo, todavía existen dudas importantes. Aunque Intel ha avanzado con tecnologías como 18A y prepara futuros nodos 14A, TSMC continúa varios pasos por delante en capacidad productiva y madurez tecnológica. Por eso el acuerdo sigue siendo preliminar y Apple mantiene cautela antes de trasladar producción crítica a Intel.

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