Hay productos tecnológicos que intentan hacerlo todo bien, y luego están los que tienen clarísimo para qué existen. El de hoy es precisamente del segundo grupo: una pequeña afeitadora portátil, así es la Metz Traveller Shaver.
Esta pequeña afeitadora portátil no busca competir con las grandes estaciones de afeitado domésticas ni presumir de tecnologías revolucionarias. Su propuesta es muchísimo más concreta: ocupar el mínimo espacio posible y ofrecer un afeitado rápido, cómodo y razonablemente eficaz cuando estás fuera de casa.
La clave es precisamente esa, porque el gran problema de muchas afeitadoras de viaje es que terminan siendo un compromiso demasiado agresivo: son compactas, sí, pero también incómodas, poco potentes o directamente inútiles más allá de un retoque puntual. Metz intenta evitar ese escenario con una fórmula que sobre el papel parece sencilla: buen motor, diseño ultracompacto y mantenimiento mínimo. Y, sorprendentemente, tras varios meses de uso y unos cuantos viajes a sus espaldas, la idea funciona bastante mejor de lo esperado.
Diseño
Lo primero que diferencia a la Traveller Shaver del resto es que parece más un pequeño accesorio de diseño que una afeitadora tradicional. Metz ha construido todo el producto alrededor de una estética inspirada en las maletas rígidas de viaje, con líneas diagonales marcadas, esquinas reforzadas y un formato casi cuadrado que llama bastante la atención, y que probablemente sea también un punto de debate.
En mano, esta afeitadora China resulta mucho más pequeña de lo que sugieren las fotos. Apenas ocupa espacio en una mochila, cabe sin problema en un bolsillo lateral del neceser e incluso puede quedarse permanentemente dentro de la mochila del portátil sin que notes demasiado su presencia. Sus dimensiones de apenas 5,3x2,85x6,3 cm ayudan mucho precisamente a eso.
Además, el peso es ridículo: ronda los 96 gramos. Y eso cambia bastante la experiencia frente a otras afeitadoras compactas que siguen siendo demasiado voluminosas para llevarlas realmente encima a diario.
La construcción tampoco decepciona. Si bien es verdad que predomina el plástico, el conjunto transmite bastante más solidez de la que cabría esperar en un producto tan pequeño. Los acabados metálicos del frontal le dan cierto aspecto “premium” y el sistema magnético del cabezal está bastante bien resuelto. No hay sensación de fragilidad ni piezas endebles que parezcan romperse a los pocos meses.
Experiencia de uso y ergonomía
La gran duda con un formato tan reducido es siempre la misma: ¿realmente afeita bien o es solo una curiosidad estética? La respuesta corta es que sí afeita bien… siempre que entiendas exactamente qué tipo de producto estás usando.
El motor de 9.000 RPM tiene más fuerza de la esperada y mueve con solvencia un sistema de corte formado por 18 cuchillas autoafilables (9x2) junto a una malla de doble anillo. En barba corta o para una sesión de mantenimiento, la experiencia es bastante satisfactoria. El corte es rápido, relativamente suave y suficiente para dejar una apariencia limpia sin demasiado esfuerzo.
Además, la ergonomía sorprende positivamente. El diseño cuadrado podría parecer incómodo frente a una afeitadora convencional, pero al final ocurre justo lo contrario: el tamaño tan reducido hace que el control sea muy preciso y natural. Se mueve bien por mandíbula y cuello y resulta especialmente cómoda para pequeños repasos rápidos.
Donde ya vemos limitaciones es en barbas más densas o de varios días de crecimiento. Ahí ya se nota claramente que la Traveller Shaver está pensada para mantenimiento más que para afeitados exigentes, ya que en estos casos hace falta insistir más, repetir pasadas y el apurado queda bastante lejos de modelos domésticos de gama alta.
Eso sí, el comportamiento general con la piel es bastante correcto. La malla evita tirones en la mayoría de situaciones y el afeitado húmedo ayuda bastante a reducir irritaciones. La certificación IPX7 además permite utilizarla bajo el agua o limpiarla directamente bajo el grifo sin preocupaciones.
Portabilidad y viaje
Por eso es importante comprender para qué sirve esta afeitadora y es que la Metz Traveller Shaver está diseñada desde el minuto uno para viajar. Pero no en el sentido marketiniano habitual, sino en el práctico de verdad: ocupa poquísimo, pesa menos todavía y elimina completamente la sensación de “llevar otro aparato encima”. Es una de esas cosas que puedes dejar permanentemente dentro de una mochila o maleta de cabina y olvidarte de ella hasta que realmente la necesitas.
También ayuda mucho el hecho de que funcione mediante USB tipo C: poder cargarla con el mismo cable del móvil o del portátil simplifica mucho el día a día y evita tener que añadir cargadores específicos al equipaje. Y precisamente por esa filosofía tan minimalista termina siendo más útil de lo que parece inicialmente. No intenta sustituir a la afeitadora principal; simplemente busca resolver bien el contexto para el que ha sido creada.
Autonomía y mantenimiento
La batería es otro apartado donde Metz ha acertado bastante. La marca habla de hasta 45 o 60 días de autonomía dependiendo del patrón de uso, aunque obviamente son cifras calculadas sobre afeitados rápidos diarios. Aun así, en uso real aguanta muchísimo más de lo esperado para su tamaño: algo más de 40 minutos, que debería servir para mantener el afeitado prácticamente una semana.
En viajes normales puedes olvidarte perfectamente del cargador durante bastante tiempo. Y cuando toca cargarla, una hora aproximadamente basta para recuperarla por completo.
El mantenimiento también es especialmente cómodo. El cabezal magnético sale con facilidad y permite limpiar rápidamente cuchillas y restos de pelo sin complicaciones.
Conclusión
La Metz Traveller Shaver no quiere reinventar el afeitado eléctrico, su objetivo es mucho más sencillo: mantener un afeitado limpio durante los viajes.
Su combinación de tamaño mínimo, autonomía sólida y experiencia suficientemente competente la convierte en una compañera de viaje muchísimo más práctica de lo que podría parecer a simple vista. No sustituye a una afeitadora premium ni busca hacerlo, pero como solución portátil funciona francamente bien.
Y precisamente ahí está su mayor acierto: Metz, una histórica marca alemana que se dedicaba a la fabricación, entre otros productos, de televisión de alta gama y que ahora forma parte del conglomerado chino Skyworth Group, ha entendido que una afeitadora de viaje no necesita impresionar con funciones absurdas ni promesas exageradas. Necesita ser pequeña, fiable y cómoda de usar. Y esta lo consigue.
Nota: 8/10
Lo mejor: Diseño y autonomía
Lo peor: no recomendable para barbas densas y apurado aún limitado