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Retos mortales para hacerse viral en las redes sociales: el precio a pagar
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Retos mortales para hacerse viral en las redes sociales: el precio a pagar

domingo 18 de abril de 2021, 14:45h

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Con el paso del tiempo el uso de internet se ha convertido en una tarea cotidiana, y con ello las redes sociales. Hoy en día es común encontrarse casos de entretenimiento desviado como el de Antonella, una niña de 11 años, que murió hace menos de un mes por seguir un reto de ahogamiento en Tik Tok, o el secuestro a un niño con discapacidad al que sellaron los labios con loctite y que difundieron a través de las redes, entre otros.

El ‘NekNomination’ el famoso reto de las bebidas alcohólicas que se viralizó en 2014, un juego que consistía en beber bebidas alcohólicas en poco tiempo y de la forma más disparatada posible, terminó con la vida de varios concursantes.

Josep Maria Tamarit, catedrático de Derecho Penal e investigador líder del grupo VICRIM de la UOC señala que “este ocio desviado se manifiesta de una manera especial en redes sociales porque estos nuevos espacios han generado no solo una vía diferente y nueva para comunicarse, sino otras formas de relacionarse que alteran el modo, los códigos y los efectos y suponen una alteración de las reglas que lleva a comportamientos desviados”.

Por muy novedoso que pueda sonar esto es algo que ya ocurría hace años, sin embargo, ahora se comparte a través de las redes sociales donde miles de usuarios apoyan la causa con sus likes. Con estas narrativas visuales se pretende enseñar historias desviadas y crueles con el objetivo de viralizarlas, y gracias a la tecnología estas publicaciones consiguen un hueco en la eternidad.

“Lo digital arrastra unas manifestaciones visuales que son inquietantes”

Myriam Herrera, profesora de Criminología de la Universidad de Sevilla ha señala que “este tipo de ocio se está expandiendo con el tiempo, lo digital arrastra unas manifestaciones visuales que son inquietantes”. La rapidez del mundo en el que vivimos hace que “en internet, la eternidad es posible gracias a la viralidad”, añade Herrera.

Toda persona que tenga un dispositivo electrónico puede crear y consumir este tipo de contenido, lo que empuja a muchos individuos a participar en estas actividades, sin asumir los riesgos.

Conseguir ser viral, ¿pero a qué precio?

Entre las razones que pueden explicar que alguien ponga en riesgo su vida para ser viral, está la competición digital que supone Internet.

Selfies desde las alturas o desde balcones (balconing), selfies con fieras salvajes, peleas grabadas, retos peligrosos, vejaciones o conducción temeraria son solo algunos ejemplos visuales que consiguen audiencia, viralización y atención del público. “Esta desviación digital circula libre y masivamente por las redes e internet y está justificada por el factor lúdico, libertario y expresivo y lleva a que se cometan delitos para ser comunicados”, alerta Herrera.

Entre los ejemplos y tipologías de imágenes desviadas más comunes de este fenómeno en redes hay:

  • Icono: imagen con potencia canónica y comunicativa que aspira a ser referente, reclama poder e influencia.
  • Fetiche: dotado de valor para un colectivo de adeptos que comparten rasgos o identidad de grupo. Por ejemplo, los posados llamados de turismo oscuro, peleas entre ultras o vejaciones escolares.
  • Ídolo: Exige inversiones y sacrificios a sus seguidores. Forman parte de este grupo los selfies de alto riesgo o los retos virales peligrosos.
  • Imágenes de auto-puesta en riesgo: Es decir selfies desde las alturas, balconing, selfies ferroviarios, selfies con fieras o fauna salvaje.
  • Retos virales: Se sigue el challenge aunque suponga un peligro, por ejemplo se consumen pastillas contra alergia, se pone pegamento en algunas partes del cuerpo (Gorilla Glue Challenge), quemarse la piel con gel y sal (salt and ice challenge)...
  • Imágenes de impacto cultural: selfie de trofeo, fauna silvestre, fotos de desastres, aporo selfie (selfie que se hace ante personas indigentes, borrachos, marginales) o de turismo oscuro.
  • Autograbaciones delictivas: videos de violaciones grupales, pornografia de menores, palizas, actos vandálicos, conducción temeraria

Otra actividad que se ha viralizado en las redes sociales es el erostratismo digital, la RAE lo define como la manía que lleva a cometer actos delictivos para conseguir renombre. “Esta búsqueda moderna demuestra de forma inequívoca expresiones egocéntricas desplegadas en el medio virtual con fines de autopromoción”, explica Herrera.

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