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Antonio Coimbra finaliza su extenuante etapa como CEO y conserva la presidencia de Vodafone España
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Antonio Coimbra finaliza su extenuante etapa como CEO y conserva la presidencia de Vodafone España

viernes 02 de octubre de 2020, 13:47h

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El run run estaba ahí desde hace meses, los ejecutivos que van a ‘tierra extraña’ a cumplir una misión, tarde o temprano terminan su periodo de exilio laboral y vuelan a otro destino para ocupar nuevo cargo si no esperan el momento de su jubilación oficial en algún dulce cementerio de elefantes. Es el pan nuestro de cada día… aunque el pan a veces sea ácimo, porque por buena que sea la masa, siempre hace falta la levadura de la experiencia

Antonio Coimbra llegó a España para hacer lo que parecía imposible: sustituir como consejero delegado de Vodafone a Francisco Román -uno de los ejecutivos más carismáticos que han dado las telecomunicaciones españolas por su brillantez, don de palabra, don de gentes y capacidad de ejecución-; era extranjero, aunque hablaba bien español, aportaba una experiencia de 17 años en Vodafone Portugal, donde había cosechado grandes éxitos profesionales, y llegaba dispuesto a afrontar la salida de la que nació como crisis del 2008, aunque que en España culminó con el rescate a la banca en 2012, justo el año que en que tomó posesión de su cargo.

Si hubiera que buscar un término para definir el periodo de Coimbra al frente de Vodafone España, cabría calificarlo de extenuante. Y es que los momentos de gloria de los operadores, cuando todo su desvelo era crecer y crecer, finalizaron entonces. El mercado de la fibra iniciaba su pujante despliegue y dos nuevos vocablos hacía su aparición en el mercado nacional: ‘consolidación’ y ‘convergencia’. Con la triunfante operación de la adquisición de ONO, que le permitía plantar cara al hiperactivo presidente de Telefónica España, Luís Miguel Gilpérez, llegaron más desvelos que satisfacciones: un gol por la escuadra del equipo saliente que se tanteaba en millones y, ya puestos a hablar de goles, el sambenito del fútbol (una cicatriz hipertrófica de libro).

Si hubiera que buscar un término para definir el periodo de Coimbra al frente de Vodafone España, cabría calificarlo de extenuante

Días convulsos

Como operador número dos y seguro de tener la mejor red de telefonía móvil de España, el ya consolidado ‘CEO de los rojos’, tuvo que afrontar la pérdida de Euskaltel, el espaldarazo de los fondos de inversión a quien llegaba para tirar los precios de la voz y los datos, MásMóvil (MM) y contemplar desde la barrera la compra de Yoigo, los acuerdos de MM con Orange, la pérdida del ‘2’ en el ranking nacional, la caída de los resultados y lo peor: un nuevo ERE.

Sin embargo, Vodafone ha mantenido el orgullo de su red y su decisiva apuesta por la oferta audiovisual, la mejor del mercado, lo que quedó reflejado con una foto de Antonio Coimbra sentado en el trono de los siete reinos, ya que ‘Juego de Tronos’ fue uno de sus pilares para el relanzamiento y la recuperación. El pistoletazo mundial de 5G y la situación de sus frecuencias dentro de nuestro espectro radioeléctrico le dio, a Vodafone, la oportunidad de salir a galope tendido y lanzar con mucho ruido -como en sus mejores tiempos hizo Telefónica con 3G y todos con 4G- la última y más revolucionara de las generaciones de telefonía móvil, esa que va a traer consigo un nuevo orden mundial y una forma de vivir que aún ni imaginamos.

Aterrizó Coimbra en España en tiempos de consolidación y se despide de su labor ejecutiva con una nueva etapa en que compras y fusiones vuelven a ser prioritarias. El mercado nacional no aguanta cinco operadores en competencia y dos de ellos piden a gritos actuaciones rápidas y rentables. Mucho se ha hablado de que MásMóvil compraría Vodafone; una especulación negada una y otra vez por ambas compañías, pero que desde hace años repite la prensa afín a Telefónica (algún día pueden acertar), con ánimo de enredar. Sin embargo, Antonio Lorenzo, desde El Economista, apuntó hace unos días que Vodafone Grupo ‘le hacía ojitos’ a Meinrad Spenger (MM) y a los voraces accionistas que sustentan al operador multicolor; una transacción estratégica que revalorizaría las acciones y devolvería al grupo inglés a la situación privilegiada que tuvo. No en vano Orange depende en gran medida de los acuerdos que mantiene con MásMovil y las acciones de Telefónica, incomprensiblemente, están a punto de ponerse las gafas de buceo y esperar a que acudan los vigilantes de la playa.

En la senda de la recuperación

Deegan es un histórico del Grupo Vodafone. que llegó a la compañía en 1998 y ocupó altas posiciones en Tesorería y M&A del Grupo

Antonio Coimbra se queda en España como presidente de la compañía y, suponemos, con el ánimo de realizar una transición con Coolman Deegan, su sucesor asignado, tan amistosa y armónica como la que él llevó a cabo con Francisco Román, con quien públicamente actuó al unísono, a quien siempre ha respetado y apreciado personalmente. Ha cumplido al entregar el bastón de mando en la senda del beneficio, después del tedioso día de la marmota futbolístico y de un doloroso ERE que dejó atrás a muchos profesionales de valía.

Por su parte, Deegan, como la misma empresa explica, es un histórico del Grupo Vodafone. Llegó a la compañía en 1998 y ocupó altas posiciones en Tesorería y M&A del Grupo, así como en las filiales de India e Italia antes desde donde viajó a Estambul para, en 2016, hacerse cargo de la posición de CEO de Turquía. Su experiencia en los entresijos económicos y en fusiones y adquisiciones (M&A) ofrece pistas sobre las órdenes que Deegan puede traer al asumir la máxima responsabilidad en España y que entran dentro del lógico devenir de las teleco en la naciente Europa digital.

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