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sábado 28 de febrero de 2026, 09:00h
Actualizado el: 28 de febrero de 2026, 09:17h

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Un año más, Barcelona abre sus puertas al mundo tecnológico. Pero esta vez no es una edición cualquiera. El Mobile World Congress 2026 celebra su vigésimo aniversario en la ciudad condal y lo hace en un momento clave para la industria: redes que empiezan a pensar por sí solas, dispositivos cada vez más inteligentes y un debate creciente sobre soberanía digital. En este nuevo paradigma, donde la inteligencia artificial deja de ser promesa para convertirse en infraestructura, el MWC vuelve a posicionarse como el gran termómetro del sector.

Organizado por la GSMA, el congreso se celebrará del 2 al 5 de marzo en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona, con la previsión de reunir a 110.000 asistentes procedentes de 205 países. Una cifra que no solo habla de volumen, sino de influencia. Porque si algo define al MWC es su capacidad para anticipar hacia dónde se mueve la conectividad global.

En esta edición, el foco estará puesto en las redes inteligentes y autónomas, la redefinición de los modelos operativos y el concepto de soberanía digital. Es decir, en cómo las operadoras y los gigantes tecnológicos se están preparando para una nueva etapa en la que la automatización, la IA y la computación acelerada serán el núcleo de la infraestructura.

Como ya es tradición, el congreso principal estará acompañado de encuentros paralelos que amplían la conversación. 4YFN volverá a ser el escaparate internacional para startups, Talent Arena pondrá el acento en el talento digital europeo y Sports Tomorrow explorará el cruce entre tecnología y deporte. Además, como novedad, el recinto acogerá la exposición inmersiva “El aeropuerto del futuro”, una experiencia que mostrará cómo la digitalización transformará la movilidad aérea en las próximas décadas.

En paralelo al debate estratégico, la agenda de lanzamientos volverá a situar a los dispositivos en el centro de la conversación. Xiaomi arrancará el fin de semana previo con la presentación del Xiaomi 17 Ultra, con el que promete inaugurar una “nueva era fotográfica”. Poco después, Honor mostrará su plegable MagicV6 y sorprenderá con propuestas en robótica, incluyendo un robot humanoide y el concepto Robot Phone con brazo robótico integrado en la cámara.

Motorola desvelará su primer plegable con formato libro, razr Fold, mientras que ZTE aprovechará su presencia para presentar nuevos terminales y reforzar sus líneas gaming con nubia Neo y RedMagic. Vivo, que debuta en el MWC, llevará su apuesta por la imagen móvil con el X300 Ultra, y TECNO exhibirá un prototipo de smartphone modular ultradelgado con accesorios magnéticos intercambiables.

Sin embargo, más allá del hardware, la conectividad del futuro será uno de los grandes ejes. El CEO de Qualcomm, Cristiano Amon, abordará la arquitectura que facilitará el despliegue del 6G y su vínculo con la próxima ola de inteligencia artificial. En la misma línea, Ericsson, junto a socios como Apple y MediaTek, realizará demostraciones en directo sobre compartición de espectro 5G y avances preestándar en 6G.

La inteligencia artificial también será protagonista en los discursos de AMD y Nvidia. Mientras la primera mostrará cómo su cartera soporta cargas de trabajo híbridas y de IA en distintos entornos, la segunda profundizará en el papel de la computación acelerada como base de las telecomunicaciones en la era de la IA.

En el ámbito nacional, Telefónica defenderá su apuesta por redes avanzadas y presentará un piloto para la recogida de residuos y microplásticos mediante drones acuáticos conectados. MasOrange, por su parte, mostrará una solución para la prevención de incendios forestales basada en drones autónomos, IA y 5G Stand Alone. Indra Group completará la representación española con su propuesta de tecnologías críticas bajo el paraguas de IndraMind, centrada en la inteligencia soberana europea.

Por otro lado, Meta dedicará varias sesiones a explorar el potencial de los wearables y el papel de WhatsApp Business en la transformación empresarial, reforzando la idea de que la conectividad ya no se limita al smartphone, sino que se extiende a gafas, visores y dispositivos cada vez más integrados en la vida cotidiana.

Si algo queda claro es que el MWC 2026 simboliza un punto de inflexión. Porque en un escenario donde la red se vuelve autónoma, los dispositivos se vuelven inteligentes y la IA se integra en cada capa de la infraestructura, la pregunta ya no es qué vendrá después, sino quién estará preparado para liderarlo. Y, como cada año, Barcelona será el escenario donde esa respuesta empezará a dibujarse.

Por qué el MWC 2026 es importante más allá de los lanzamientos

El Mobile World Congress no es solo una feria donde se presentan móviles nuevos o se habla del próximo estándar de red. Es el lugar donde se empieza a dibujar cómo será la infraestructura digital de los próximos años. Y eso, aunque a veces no se vea de forma inmediata, termina afectando a todos: desde el precio de la conectividad hasta la calidad del servicio en zonas rurales o la capacidad de las empresas europeas para competir en un mercado global cada vez más concentrado.

Lo que ocurre en el MWC rara vez se queda en titulares. Muchas de las alianzas que se anuncian allí acaban traduciéndose en despliegues reales, inversiones multimillonarias o cambios en la forma en que se gestionan las redes. Cuando se habla de automatización de la RAN, de inteligencia artificial aplicada a infraestructuras o de 6G preestándar, en el fondo se está hablando de eficiencia, de soberanía tecnológica y de quién controlará los pilares de la economía digital.

Además, el congreso funciona como un espacio donde coinciden perfiles que normalmente no comparten escenario. Operadoras, fabricantes, desarrolladores de chips, responsables políticos, startups y reguladores debaten en el mismo entorno. Ese cruce es clave en un momento en el que la conectividad ya no es solo una cuestión técnica. Es estratégica. Define competitividad industrial, seguridad de los datos y posicionamiento geopolítico.

En su vigésimo aniversario en Barcelona, el MWC llega en un contexto especialmente significativo. La inteligencia artificial está dejando de ser una capa adicional para convertirse en el motor que optimiza redes, automatiza procesos y redefine modelos de negocio. Al mismo tiempo, el 6G empieza a asomar como la próxima frontera tecnológica, mientras la presión por reducir la brecha digital sigue siendo una tarea pendiente en muchas regiones.

Por eso, más allá del impacto mediático de los dispositivos o de las cifras de asistencia, el MWC importa porque anticipa tendencias estructurales. Permite observar hacia dónde se mueven las inversiones, qué tecnologías ganan tracción y qué discursos pierden fuerza. En un sector que evoluciona a gran velocidad, entender esas señales no es un ejercicio teórico: es una forma de anticipar cómo será el ecosistema digital que sostendrá la próxima década.

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