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Llega la Digital Networks Act, el primer paso para redefinir las telecomunicaciones europeas
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(Foto: Depositphotos)

Llega la Digital Networks Act, el primer paso para redefinir las telecomunicaciones europeas

Por Alfonso de Castañeda
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alfondcctelycom4com/8/8/17
miércoles 21 de enero de 2026, 12:20h
Actualizado el: 21 de enero de 2026, 19:41h

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La Comisión Europea ha presentado finalmente la propuesta de la Digital Networks Act (DNA), una reforma estructural del mercado de redes de telecomunicaciones que busca más inversión, armonización y resiliencia, pero que divide al sector entre operadores y grandes actores digitales.

La Unión Europea ha dado un paso decisivo para reformular las reglas del mercado de las telecomunicaciones con la DNA, una nueva normativa llamada a sustituir al Código Europeo de Comunicaciones Electrónicas de 2018, con el objetivo declarado de modernizar, simplificar y armonizar el marco normativo de las redes de conectividad en un momento en el que la competitividad europea depende, de forma creciente, de infraestructuras digitales avanzadas capaces de sostener tecnologías como la inteligencia artificial, el cloud o los servicios digitales críticos.

La propuesta, presentada por la Comisión Europea, llega tras meses de debate estratégico sobre el retraso europeo en despliegues de fibra, 5G y futuras redes 6G frente a otras regiones como Estados Unidos o China. En este contexto, Bruselas plantea una reforma ambiciosa en lo conceptual, aunque muy discutida en su concreción, que ha provocado reacciones encontradas en todo el ecosistema tecnológico y telco europeo.

Un mercado único de conectividad más integrado

Uno de los ejes centrales de la Digital Networks Act es el refuerzo del mercado único de conectividad. Para ello, la Comisión propone un sistema de “pasaporte único” que permitirá a los operadores ofrecer redes y servicios en varios Estados miembros mediante una única notificación administrativa en un solo país. Este enfoque busca reducir la fragmentación regulatoria que, según Bruselas, ha limitado la capacidad de los operadores europeos para escalar, crecer y competir a nivel global.

Asimismo, la propuesta introduce un marco de autorización a nivel europeo para las comunicaciones por satélite, sustituyendo el modelo actual basado en licencias nacionales. Esta medida pretende facilitar el desarrollo de servicios paneuropeos, reforzar la soberanía tecnológica y apoyar nuevas aplicaciones como el direct-to-device, consideradas estratégicas para la resiliencia y la seguridad de la Unión.

En materia de espectro radioeléctrico, la DNA avanza hacia una mayor armonización con licencias de mayor duración, renovables por defecto, y con un uso más eficiente bajo el principio de “úsalo o compártelo”. La intención es aportar previsibilidad a largo plazo y crear condiciones más favorables para la inversión en redes móviles avanzadas.

El apagado del cobre

Otro de los pilares más relevantes de la Digital Networks Act es la transición hacia redes de conectividad avanzada. La Comisión considera que las redes de cobre ya no responden a las necesidades de la economía digital y propone planes nacionales obligatorios para su apagado progresivo entre 2030 y 2035, aunque España en este caso ya ha cumplido gran parte de sus tareas con el apagado de la red de Telefónica en 2025.

Los Estados miembros deberán presentar estos planes en 2029, con salvaguardas específicas para proteger a los consumidores y garantizar la continuidad del servicio de conectividad.

El proceso contempla excepciones en aquellas zonas donde el despliegue de fibra no resulte económicamente viable y no existan alternativas adecuadas. En paralelo, se actualizará el régimen de acceso mayorista para acompañar la transición y favorecer la adopción de infraestructuras de muy alta capacidad, manteniendo la regulación ex ante allí donde persistan fallos de mercado.

Simplificación normativa y reducción de cargas

La Comisión defiende que la DNA introduce una simplificación sustancial del marco regulatorio, con una reducción de obligaciones administrativas y de reporte tanto para empresas como para autoridades públicas. El objetivo es liberar recursos para inversión e innovación, al tiempo que se mantiene un elevado nivel de protección del consumidor.

La propuesta también refuerza el papel de BEREC mediante reglas y plantillas armonizadas, con el fin de reducir divergencias nacionales y mejorar la coherencia regulatoria en toda la Unión.

Seguridad, resiliencia y preparación ante crisis

La nueva ley incorpora un enfoque reforzado en seguridad y resiliencia de las redes. La Digital Networks Act introduce un Plan de Preparación a nivel europeo para anticipar, prevenir y responder a incidentes graves, incluidos ciberataques, interferencias extranjeras y desastres naturales. Los proveedores de infraestructuras digitales deberán cooperar de forma obligatoria en este marco.

Estas medidas se alinean con otras iniciativas europeas en ciberseguridad y protección de infraestructuras críticas, y se vinculan directamente con la revisión de la Cybersecurity Act, presentada esta misma semana y en la que se incorporan planes para la expulsión de la redes de los proveedores de alto riesgo. Según la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Henna Virkkunen, “las amenazas a la ciberseguridad no son solo técnicas, sino riesgos estratégicos para nuestra democracia, economía y forma de vida”.

Neutralidad de la red e innovación

En un punto especialmente sensible, la DNA mantiene íntegros los principios de neutralidad de la red en Europa. No obstante, introduce un mecanismo para clarificar la aplicación de las normas de Open Internet a servicios innovadores, con el objetivo de aportar seguridad jurídica a casos de uso avanzados como el network slicing en 5G y 6G.

Además, la Comisión propone un mecanismo voluntario de conciliación entre operadores de conectividad y otros actores, como proveedores de contenidos, aplicaciones y servicios cloud, para resolver disputas en materia de interconexión y eficiencia del tráfico sin recurrir a largos litigios judiciales.

Qué opinan los operadores

La reacción del sector telco no se ha hecho esperar. La patronal Connect Europe, que representa a operadores responsables de cerca del 70% de la inversión en conectividad en la UE, valora positivamente el reconocimiento del papel estratégico de las redes y los avances en política de espectro. Sin embargo, considera que la propuesta se queda corta en ambición transformadora.

Según la organización, la DNA mantiene demasiados elementos del statu quo y añade complejidad regulatoria en un momento en el que Europa necesita más inversión, no más cargas. Alessandro Gropelli, director general de Connect Europe, ha señalado que “el verdadero reto no es alcanzar un compromiso en Bruselas, sino devolver a Europa al mapa tecnológico global”.

Una crítica similar llega desde la GSMA, que agrupa a los principales operadores móviles a escala mundial. La asociación considera que la DNA representa una “evolución regulatoria donde se necesitaba una revolución”. Aunque valora el enfoque a largo plazo en espectro, advierte de que la propuesta no corrige los problemas estructurales de rentabilidad y complejidad que han lastrado la inversión telco en Europa durante la última década.

DigitalES subraya la necesidad de que la Unión Europea avance con mayor decisión hacia una armonización normativa real

Desde España, la patronal DigitalES ha realizado una primera valoración prudente del borrador de la Digital Networks Act, advirtiendo de que, pese a incorporar avances puntuales, el texto introduce nuevas cargas administrativas y duplicidades regulatorias en ámbitos como la privacidad y la protección del usuario. A juicio de la asociación, el proyecto de ley, que supera los 200 artículos, añade complejidad a un ecosistema ya altamente regulado sin aportar mejoras tangibles para los consumidores, lo que podría afectar negativamente a la competitividad del sector. En este sentido, DigitalES subraya la necesidad de que la Unión Europea avance con mayor decisión hacia una armonización normativa real que reduzca fragmentación y evite solapamientos entre marcos regulatorios.

No obstante, la patronal valora de forma positiva la orientación de la Comisión en materia de espectro radioeléctrico, especialmente la propuesta de licencias de duración indefinida con renovaciones periódicas, que considera una señal clara de alineamiento con los líderes globales en 5G y un elemento clave para reforzar la certidumbre regulatoria y la inversión a largo plazo.

Como resume su director general, Miguel Sánchez Galindo, “Europa no debe entender el Digital Networks Act como un punto de llegada, sino como un punto de partida para construir un verdadero motor de competitividad y liderazgo digital”.

Desde una perspectiva más estructural, Luke Kehoe, analista de Ookla, considera que la Digital Networks Act se aleja del carácter transformador que se había anticipado y se configura como una “intervención quirúrgica” sobre el marco existente. En su opinión, el texto mantiene la retórica del mercado único de las telecomunicaciones, pero introduce en la práctica un desplazamiento significativo de poder regulatorio desde los Estados miembros hacia Bruselas, especialmente en ámbitos como la gobernanza del espectro y la autorización de servicios satelitales.

Qué opina el sector tecnológico y cloud

Desde el lado de la economía digital, la Computer & Communications Industry Association (CCIA Europe) ha mostrado una oposición frontal a algunos elementos de la propuesta. En particular, alerta de que el mecanismo de conciliación voluntaria podría convertirse, mediante enmiendas o decisiones regulatorias, en una vía indirecta para reintroducir las denominadas network fees (o fair share entre los operadores), rechazadas anteriormente por la UE y que formaron parte del compromiso de Bruselas para evitar una mayor carga de aranceles desde Estados Unidos.

CCIA Europe también critica el uso de un lenguaje ambiguo que podría someter a redes privadas, servicios cloud y redes de distribución de contenidos a obligaciones propias de los operadores tradicionales. A su juicio, esta extensión regulatoria supone una extralimitación que dañaría la competitividad europea y frenaría la adopción de tecnologías clave para la transformación digital.

La Digital Networks Act inicia ahora su tramitación legislativa en el Parlamento Europeo y el Consejo, donde previsiblemente sufrirá modificaciones relevantes.

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