Durante años hemos escuchado en innumerables ocasiones que la digitalización avanza de forma inevitable, casi automática, guiada por la eficiencia y la inteligencia artificial. Sin embargo, basta observar con un poco de atención para detectar una realidad que merece ser contemplada. La innovación puede fracasar, y cuando lo hace, no se trata por falta de talento ni de inversión, sino por exceso de miradas iguales.
Todos sabemos que la tecnología no se diseña en el vacío. Se construye en equipos muy concretos, con trayectorias similares y referencias compartidas. Cuando esos equipos son homogéneos, ya sea en términos de género, origen o experiencias, la innovación se resiente. No solo desde el punto de vista ético, sino desde algo mucho más elemental: la calidad del producto final.
"La diversidad es capaz de mejorar la toma de decisiones, de reducir errores de diseño y de ampliar la comprensión del usuario final"
Hay estudios que lo llevan señalando años. Las empresas con mayor diversidad de género y cultural en sus equipos directivos tienen una mayor probabilidad de adquirir una ventaja competitiva en términos de rentabilidad. ¿Por qué? Porque la diversidad es capaz de mejorar la toma de decisiones, de reducir errores de diseño y de ampliar la comprensión del usuario final. Innovar mejor, en definitiva.
En el sector de la tecnología podemos encontrar ejemplos que apuntan en la misma dirección: sistemas de reconocimiento facial con tasas de error más altas en determinados perfiles, algoritmos de recomendación que refuerzan estereotipos en lugar de cuestionarlos, o asistentes de voz entrenados para entender mejor unas voces que otras.
Pero estos fallos no son anomalías. Son consecuencias directas de procesos de diseño poco diversos. Aquí es donde la igualdad deja de ser un principio abstracto y se convierte en una cuestión estructural. Al Igual que ocurre con otras áreas como la ciberseguridad o la protección de datos, la diversidad debe integrarse desde el inicio en el diseño de productos y servicios tecnológicos.
Contar con un equipo diverso en género, en edad, en trayectoria e incluso en hábitos o experiencias, es lo que hará que los avances tecnológicos estén adaptados a todo el mundo, sin exclusión, reduciendo así los posibles riesgos reputacionales.
"La tecnología no discrimina por sí sola, solo reproduce los sesgos de quienes la crean"
Porque hay algo que debemos de tener claro, y es que la tecnología no discrimina por sí sola, solo reproduce los sesgos de quienes la crean y de los datos con los que se alimenta.
No obstante, la industria de la comunicación adquiere un papel clave sobre este problema. Los medios no solo informan sobre tecnología. Ellos son los que construyen el relato del progreso, los que deciden qué se considera innovador, quién es presentado como experto y qué voces adquieren legitimidad pública.
Seguir contando y hablando sobre innovación desde una única mirada es injusto e ineficaz, pero los medios tienen el poder de cambiar el rumbo de esta situación. ¿Cuál sería la consecuencia si esto no se cambia en las redacciones? Una desconexión creciente con parte de la audiencia.
Nuestro reto como periodistas
Como periodistas o profesionales de la comunicación, esta reflexión repercute directamente en nuestro oficio. Tenemos un margen de acción mayor del que a veces creemos para revisar nuestras propias prácticas y romper con la falta de diversidad que persiste en el sector tecnológico. Prácticas como revisar y elegir con criterio a quién citamos, a quién entrevistamos, o a quién damos autoridad cuando hablamos de tecnología e innovación.
El periodismo también innova constantemente, ya sea en tipos de formatos, herramientas o narrativas, pero también puede fracasar si lo hace desde una mirada única. Hablar de diversidad en innovación es hablar de calidad informativa, de eficiencia profesional y de futuro. Es asumir que el mundo al que se dirige la tecnología es más complejo, amplio y heterogéneo que los equipos que muchas veces la diseñan.
En conclusión, se trata de entender que la clave del futuro de la innovación recae en comprender realidades distintas.
Autor: Ramón Herrera González, PR Manager en Hotwire y miembro-fundador de Margarita Bly