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lunes 14 de diciembre de 2020, 09:00h

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La supremacía del dato, el ascenso de la Inteligencia Artificial (IA) y la optimización de arquitecturas y modelos de computación, son las tres tendencias tecnológicas fundamentales que marcarán el año 2021 en el sector de la banca.

De acuerdo al informe de la compañía tecnológica española Orizon identifica el rendimiento del software como el elemento esencial para dar respuesta a los retos de negocio que afrontan las entidades financieras.

Sobre este último punto, solo un enfoque en el rendimiento de la tecnología puede asegurar el funcionamiento óptimo de la heterogeneidad de tecnologías en múltiples entornos de prestación, que dan soporte al negocio financiero.

Este nuevo cliente exige configurar modelos de servicio verdaderamente digitales, 24x7, inmersivos y fuertemente personalizados.

También es la clave para incrementar los niveles de eficiencia tecnológica de todos sus servicios, más aún teniendo en cuenta que los datos y su gestión adecuada mediante un uso cada vez más intensivo de Inteligencia Artificial (IA) van a ser claves en el entorno financiero el año próximo.

El foco en el rendimiento y las tres tendencias apuntadas son fundamentales para mejorar el funcionamiento de las aplicaciones tecnológicas como vía para alcanzar los objetivos de negocio y mejorar los tiempos de respuesta en banca digital, así como para evitar incumplimientos de los Acuerdos de Nivel de Servicio (ANS) y eliminar así sobrecostes de los recursos tecnológicos que, en el caso de la banca, llegar a representar hasta el 15% de los costes de infraestructura.

Tres retos: rentabilidad, fusiones y competencia

En primer lugar, la mejora de la rentabilidad, actualmente muy mermada por tipos de interés muy bajos que reducen los márgenes de intermediación y por la necesidad de mejora de la solvencia de las entidades financieras, un ejercicio en el que la banca española se encuentra por detrás de la europea.

Respecto al segundo, la banca ha de asegurar el valor y el desarrollo eficiente de las fusiones, que es de facto la asignatura esencial post-Covid para el sector financiero español.

Un tercer reto, que se intensificará en 2021, se encuentra en la doble competencia de las big tech (Amazon, Apple, Google, Facebook y Microsoft), menos sometidas a regulaciones estrictas; y las fintech, que han impuesto nuevos modelos de banca y de relación con el cliente.

Cambio generacional y nuevo cliente post-Covid

El estudio llama la atención sobre la nueva tipología de clientes de la banca, resultado, no solo del cambio generacional, sino también de la aceleración que la pandemia de la COVID-19 ha provocado de nuevos perfiles que ya venían definiéndose hace años.

Este nuevo cliente exige configurar modelos de servicio verdaderamente digitales, 24x7, inmersivos y fuertemente personalizados. Todo ello implica un nivel máximo de excelencia en los parámetros de disponibilidad y tiempo de respuesta.

Según Ángel Pineda, CEO de Orizon, “la generación Z no va a pisar las oficinas y tampoco lo van a volver a hacer los clientes más tradicionales que han cambiado sus hábitos como consecuencia de la COVID-19, ambos contribuyen directamente al crecimiento mensual del 30% que experimenta la banca digital y que todavía en muchos casos ataca back-office obsoletos que incrementan los tiempos de respuesta y disparan los costes de infraestructura”.

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