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miércoles 01 de abril de 2020, 19:13h

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La principal vía de prevención que los países están poniendo en práctica para evitar en su mayor medida el aumento de los contagios por Coronavirus es cerrar sus fronteras y establecer una cuarentena por la cual los ciudadanos no pueden salir de sus hogares si no es por motivos de primera necesidad cómo: hacer la compra, acudir a la farmacia o ir a trabajar en caso de que el empleo esté categorizado también cómo de primera necesidad.

Para comprobar si se estaban cumpliendo las medidas, las teleoperadoras, ofrecieron datos de sus clientes a países de la Unión Europea y ahora se propone crear una aplicación mediante la cual los usuarios podrán facilitar sus contactos y su historial de localizaciones para hacer saber a las autoridades con quién han mantenido relación. Esto ayudará a localizar posibles casos de contagios entre personas que hayan mantenido contacto con infectados sin ellos saberlo.

Una medida polémica

El hecho de compartir con los gobiernos datos privados como contactos o ubicación entra en conflicto con muchas de las leyes de protección de datos de los países de la Unión Europea algo que los especialistas en tecnología que se están encargando del desarrollo de esta aplicación critican a día de hoy, ya que les supone una barrera a su trabajo de prevención. Dicen que tras superar la curva de expansión de la pandemia, una medida como esta ayudará a la no-propagación del virus.

Y es que esta medida sigue los pasos de las que países como China aplicaron en sus territorios, donde gracias a una aplicación que todos sus ciudadanos debían tener instalada, el gobierno Chino tenía constancia de la posición y los movimientos de cada ciudadano además de su temperatura corporal, dato que cada usuario debía compartir diariamente. Algo así se saltaría todas las leyes de privacidad de la UE, sin embargo algo a menor escala podría llegar a ser viable.

¿Cómo funciona?

Esta nueva plataforma tendría que asegurarse de cumplir la ‘General Data Protection Regulation’ (GDPR), es decir, la Regulación General de Protección de Datos de la Unión Europea, algo que podría llegar a cumplir haciendo que sus usuarios participen de forma anónima y voluntaria proporcionando los datos de sus conexiones Bluetooth en lugar de su localización. De esta forma se podrían medir las conexiones entre dispositivos en lugar de localizar el servidor central de conexiones.

También sería necesario que el acceso a estos datos se protegiera con la mejor encriptación disponible y que estuviera disponible únicamente para los servicios sanitarios locales, que podrían utilizarlo para advertir a usuarios de un posible contagio, sugiriendo aislamiento. El Instituto de Big Data de la Universidad de Oxford, sin embargo, ha aclarado que para que esta medida llegue a ser efectiva en torno al 60% de la población debería ser partícipe.

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