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Los recursos de China ante a la OMC por el caso Huawei, papel mojado

Los recursos de China ante a la OMC por el caso Huawei, papel mojado

domingo 01 de septiembre de 2019, 20:00h

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“Estados Unidos sigue siendo una nación independiente y nuestra política comercial se realizará aquí, no en Ginebra. No permitiremos que el Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el sistema de solución de controversias obliguen a los Estados Unidos a una camisa de fuerza con compromisos que nunca acordamos”. Así de contundente es el informe que describe la agenda comercial de la Casa Blanca para 2019, elaborado por el Representante de Comercio de EE.UU., Robert Emmet Lighthizer -el ejecutor del ideario de Peter Navarro-.

Este último escribió con respecto a la entrada de China en la OMC: “Me di cuenta de que el libre comercio es incompatible con los intercambios entre países que sí tienen economías de mercado y naciones en las que se anulan los mecanismos del capitalismo y se introducen políticas industriales altamente intervencionistas. Esto provoca externalidades importantes, en forma de deslocalización de fábricas, pérdida de empleos, caída de salarios…". En un documental emitido en 2012, Navarro aseguraba de viva voz que China había provocado “la pérdida de 57.000 fábricas estadounidenses y 25 millones de empleos”.

El cambio de postura

En 2001, tras 15 años de negociaciones, China fue readmitida en la OMC, organización que había abandonado (entonces GATT) cuando el comunismo se impuso en el país. En aquel momento, el presidente americano, Bill Clinton, lo consideró un haber de su presidencia al considerar que China se abriría al mundo y poco a poco abrazaría la democracia. Además, el gobierno comunista había accedido a reducir los aranceles a las importaciones estadounidenses de un 22% a un 17%. "Uniéndose a la OMC, China no solo acepta importar más productos nuestros, sino que acepta importar uno de los valores democráticos más preciados: la libertad económica… China eliminará las tasas arancelarias a los productos de tecnologías de la información y los hará más baratos, mejores y más accesibles -arengó Clinton-".

En 2001, tras 15 años de negociaciones, China fue readmitida en la OMC, organización que había abandonado (entonces GATT)

El control de la OMC

Entonces, las cosas eran diferentes y nadie suponía el poder que adquiriría China dentro del comercio mundial. Como bien explican los diferentes medios especializados en la materia, nacionales e internacionales, actualmente, Trump tiene en sus manos el futuro del Órgano de Apelación de la OMC; lo que en la práctica significa el control del propio organismo y es el medio que está dispuesto a utilizar para cambiar el orden mundial en términos comerciales. Esta institución, la conforman siete miembros designados por unanimidad por el órgano de Solución de Diferencias (OSD) de la OMC. Cada uno de ellos permanece en el cargo cuatro años renovables por un período de otros cuatro años.

El 10 de diciembre de este año el Órgano de Apelación de la OMC quedará inoperativo.

El problema es que esos tiempos se han ido venciendo y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha ido vetando la incorporación de los nuevos integrantes, de forma que a finales de este 2019, el Órgano se quedará inoperativo. Ya en 2014 finalizó su periodo el sudafricano David Unterhalter. En 2016 salieron dos miembros: la china Yuejiao Zhang y el coreano Seung Wha Chang. En mayo de 2018, abandonó el órgano el mexicano Ricardo Ramírez-Hernández y quedan sólo tres miembros activos: el indio Ujal Singh Bhatia, el norteamericano Thomas R. Graham y el chino Hong Zhao. Pero, el mandato de los dos primeros expira el 10 de diciembre de este año. A partir de ese momento, el Órgano de Apelación de la OMC será inoperativo. De ahí que los mundialmente anunciados recursos presentados por Huawei ante la OMC no vayan a tener eficacia alguna

Ley de Acuerdo de Comercio Recíproco

Simultáneamente, y con el fin de ‘nivelar’ la balanza del juego comercial mundial, los congresistas Duffy y Sensenbrenner están respaldando un proyecto de ley llamado; el cual pretende que “si una nación cobra un arancel más alto, es decir, un impuesto sobre nuestros productos que entran en su país, entonces los Estados Unidos cobrarán los mismos aranceles en sus productos exportados”.

El pasaso mes de mayo, Trump había impuesto ya aranceles por un valor de 250.000 millones de dólares a las importaciones procedentes de China. Las amenazas y anuncios de subidas por parte de un país y otro se suceden continuamente, a la vez que se prometen reuniones para tratar y apaciguar el tema. La última palabra no está dicha.
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