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Por Pilar Bernat
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pbernattelycom4com /7/7/16
martes 12 de enero de 2021, 10:00h

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Cuando Napoleón o Hitler se fijaron en la Península Ibérica no hicieron más que manifestar un interés que, desde que el hombre es hombre, han tenido múltiples civilizaciones, potencias, reyes y líderes del mundo; quienes, de una forma u otra (guerras, invasiones, oleadas migratorias, bodas, acuerdos políticos, pactos militares, tratados comerciales, etc.) han considerado este apéndice de Europa como un punto estratégico para sus intereses. Desde los celtas y los íberos -origen de la sociedad peninsular- a las bases americanas/OTAN instaladas en tierra hispana, pasando por los griegos, romanos, godos, musulmanes, fenicios, cartagineses o ingleses, todo el que ha destacado en el mundo occidental -hoy regido por inversores y empresas- ha considerado la zona geográfica que conforman España y Portugal un lugar en el que sentar base

Y en el siglo XXI, eso no es diferente; la Península, para lo bueno y para lo malo, es el puente hacia África y América, es la puerta de Europa y un punto geográficamente privilegiado en múltiples sentidos. ¿Hablamos de política? No, hablamos de telecomunicaciones y, más concretamente, de cables submarinos; ya que, por sus kilómetros de costa, por el despliegue de fibra, por la pertenencia de ambos países a la Unión Europea, por ser el punto más cercano del continente a Africa y a América todas los ‘cableros’ vuelven sus ojos hacia este rincón del mundo de forma poligonal

Los cables submarinos de datos

Tal y como reza Wikipedia, “Un cable submarino o interoceánico es aquel cable de cobre o fibra óptica instalado sobre el lecho marino y destinado fundamentalmente a servicios de telecomunicaciones”. Revestido con una protección de poliuretano, cada tendido transporta pares de fibra de gran pureza y el cable conductor de energía que alimenta los repetidores. Se trata de una tecnología que cobra nuevas dimensiones ante la necesidad de mayores velocidades, menor latencia y mucha más capacidad de transporte de datos en grandes distancias y son tan importantes, que en 2019 había un total de 378 cables de comunicaciones atravesando los mares y océanos del planeta.

Como es de suponer, todos esos conductos están redundados para garantizar su correcto funcionamiento y la seguridad de las transferencias; de forma que, si hubiera algún tipo de avería por acción de un ancla, de fenómenos naturales, sabotaje, etc. el tráfico de datos no se vería afectado y viajaría por otros tendidos hasta que los ‘buscadores’ o batiscafos localizaran la avería y con unos ‘bicheros’ especiales sacaran las puntas del ducto afectado, las subieran a un barco técnico y mediante una máquina de alta precisión se fundiera de nuevo el cristal en un empalme perfecto.

La importancia de la Península Ibérica

Recientemente, Mike Hollands, director de desarrollo de negocio de Interxion -empresa multinacional de interconexión cuyos centros de datos son, actualmente, algunos de los principales puntos de llegada de los cables submarinos- fue el conductor de una interesante webinar en la que ejecutivos de EllaLink, Telxius Cable, Facebook y Barcelona Cable LS analizaron el porqué de la proliferación de las estaciones de cable submarino en nuestras tierras.

Al inicio de la mesa redonda, Hollands explicó que vivimos un momento de profunda transformación en lo que el sector telco suele denominar ‘Iberia’ debido al desarrollo de un completo sistema de tendido subacuático que conecta nuestras costas con otras zonas del mundo. En concreto, desde las costas peninsulares parten: los cables de Grace Hopper, el proyecto de Google que nos une con Nueva York; Marea, la iniciativa de Facebook que vincula Bilbao y Virginia Beach (EEUU); EllaLink, que se encenderá el año que viene y transporta datos desde el sur de Portugal hasta Brasil o Equiano y 2Africa que parten de Lisboa hacia Africa Occidental. Además, en Conil se encuentra uno de los bunkeres de comunicaciones más importantes de Europa por donde pasan los cables de fibra Pencan-6 y Pencan-8, que enlazan Península y Canarias, así como el Columbus III, que va desde Florida, en Estados Unidos, a Lisboa y finaliza en Sicilia (Italia).

Otros puntos de amarre en España se sitúan en Chipiona, Roquetas, Palma de Mallorca, Ses Covetes (Baleares), El Medano y Altavista en Canarias, Melilla y algún otro punto menor de la costa de Málaga y Valencia.

Con una curiosa manera de ver el mapamundi (girado), Dumont demostró que la costa Oeste de la Península, concretamente la localidad portuguesa de Sines -donde tienen una estación- está más cerca de la ciudad de Fortaleza (Brasil) que la zona más septentrional de EE.UU

La Península y Latinoamérica más cerca que las américas entre sí

Como curiosidad reseñable hay que destacar el proyecto EllaLink, cuyo portavoz, Phillipe Dumont, asegura que Latinoamérica y Europa están más cerca de lo que parece y que ellos aún los acercan más a través de una infraestructura que reduce la latencia (retardo) hasta un 50% y la sitúa a menos de 60 milisegundos (ms). Con una curiosa manera de ver el mapamundi (girado), Dumont demostró que la costa Oeste de la Península, concretamente la localidad portuguesa de Sines -donde tienen una estación- está más cerca de la ciudad de Fortaleza (Brasil) que la zona más septentrional de EE.UU. y, por tanto, es mejor atravesar el Atlántico en una ruta similar a las de los descubridores que recorrer el borde americano, ya que en este tipo de tecnología, las distancias y los metros de cable que hacen falta para cubrirlas son vitales. En concreto, de Fortaleza a Ashburn (Virginia) hay 6.198 km y de Fortaleza a Sines, 5.040 Km; es decir 1.158 km menos.

Dumont, contundente, afirmaba durante su intervención que “la Península es un lugar privilegiado como punto para conectar los cinco continentes y crear un ecosistema de alcance global”. En concreto, habló de Sines Tech, un plan desarrollado en el sur de Portugal para establecer un nuevo punto de interconexión en un emplazamiento industrial donde ya hay empresas de energía y de gas, donde llegan muchas rutas de fibra que enlazan Madrid y Lisboa entre otros puntos de Europa, donde las autoridades están volcadas y ofrecen todo tipo de facilidades y servicios, donde existe una infraestructura subacuática robusta y, además, fuentes de energía con suficiente potencia a un precio razonable. ¡Los portugueses se lo están tomando en serio!

Telxius sostiene el principio de “España sin ir más lejos”

Telxius, por boca de su CTO, Carlos Dasi, aseguró que comparte la idea de la importancia de la Península no sólo por las cuestiones ya planteadas, sino porque la empresa madre de la compañía es Telefónica; por tanto, el eje central de su negocio está en España y sus principales despliegues en Latinoamérica, donde el tendido de cable submarino es muy importante y une múltiples países. Dasi habló de Marea, el cable de transporte neutral que vincula Bilbao con Virginia en el que están involucrados, entre otros, Facebook y Microsoft, y que está concebido como una instalación respetuosa con el ecosistema, de arquitectura abierta, el cual ofrece a sus clientes (no sólo a los propietarios) velocidades de 200 Tbps.

Telxius, además, cuenta con el ‘Hub de comunicaciones de Derio’, utiliza Madrid y Barcelona como centros de datos principales y busca situar diferentes puntos de interconexión, con diferentes accesos en Iberia porque en este negocio: “la diversidad es viral y no se deben poner todos los huevos en la misma cesta”. Más allá, Dasi recordó que desde España se puede conectar con los cinco continentes (vía Barcelona - Marsella con los países del Este de Europa y Asia), sin necesidad de ir al Reino Unido o a los Estados Unidos y considera que no es una cuestión de competencia sino de ser complementario porque “al fin y al cabo esto es un ecosistema”; afirmación que subrayaron el resto de los ponentes quienes aseguraron que sus propias redes dependen de esa colaboración entre compañías. (El 13 de enero de 2020 se conoció la noticia de que Telefónica ha vendido Telxius por 7.700 millones de euros a Amercan Towers, aunque la transacción no incluye los cables submarinos. No obstante, se espera que a corto medio plazo éstos también se vendan)

Sólo se ha hecho un 1%, queda mucho trabajo por hacer y hay que marcar en el horizonte el 2022-2023 para trabajar de acuerdo con la Agenda Digital que ha publicado el Gobierno Español y aprovechar la oportunidad que se abre ante nosotros

Facebook reclama bajada de impuestos y el desarrollo de una red de fibra sostenible

Facebook, que estuvo representado por Ricardo Orcero, se sumó a la idea de sus compañeros de mesa respecto a la Ibérica y apuntó que es muy importante la creación aquí de un ecosistema sostenible en el que tengan presencia diferentes socios y en el que actúen múltiples actores del mercado que compartan los costes y el riesgo de construcción de las infraestructuras. “Sólo se ha hecho un 1%, queda mucho trabajo por hacer y hay que marcar en el horizonte el 2022-2023 para trabajar de acuerdo con la Agenda Digital que ha publicado el Gobierno Español y aprovechar la oportunidad que se abre ante nosotros”.

Recordó Orcero que los datacenter no son nada sin los cables submarinos, así como la importancia del despliegue de fibra terrestre, porque de otra forma los primeros carecen de sentido: “sin redes de fibra terrestre, los centros de datos son sólo bonitos almacenes, naves industriales sin misión alguna” y recordó el potencial de España en este sentido, pero también subrayó la necesidad de continuar con un despliegue diverso, de alta calidad y competitivo para crear un gran mercado saludable de datos y poder competir con otros países de los que aún estamos muy alejados. “Tenemos mucha infraestructura de fibra desplegada pero infrautilizada y con unos impuestos muy altos, también una red viaria potente que permite llegar a cualquier lugar, pero el Gobierno nacional y los regionales deben concienciarse y reducir impuestos para que las empresas puedan invertir y llegar a la España vaciada con fibra (fuente de creación de trabajo), además de impulsar las energías renovables que permitan un funcionamiento sostenible de centros de datos y otras industrias digitales”.

Barcelona Cable Landing Station y el problema de la incomprensión

Por otra parte, en Barcelona se sitúa Cable Landing Station, un hub del que se asegura es la forma más rápida de conectar USA y Africa con el Mediterráneo. Norman Albi explicó durante el seminario web que el suyo es un sistema abierto y que las obras de infraestructura están a punto de terminar; de forma que un nuevo cable estará operativo en el tercer trimestre de 2022.

Contó también Albi, que el último cable que se ha lanzado desde la Ciudad Condal ha sido el Barcelona Sabona (Telefónica), experiencia que les ha hecho plantearse algunos temas que se deben solventar en España, como por ejemplo quién asume la responsabilidad de los procesos, que en este momento en la pugna entre los gobiernos regionales y la Administración Central no está definido y esa indefinición genera problemas o la necesidad de que se comprenda lo que significa un sistema de cable para el territorio donde se desarrolla. “Hemos pasado mucho tiempo danto explicaciones y esperamos que el siguiente proceso sea más sencillo”.

Con las mismas ideas y en el mismo sentido trabaja 2Africa, una telco que tiene un cable que recorre todo el perímetro de Africa y empieza y termina su viaje en la ‘piel de toro’, con conexiones hacia Inglaterra y otros puntos de Europa; pero todos reconocen que cuando los cables llegan a tierra es requisito indispensable enviar esos datos a otros centros neurálgicos de distribución como Lisboa o Madrid para desde allí lanzarlos a su destino. De ahí, que el trabajo coordinado entre las diferentes empresas y las administraciones sea imprescindible.

¿Sabremos hacerlo?

Quedó claro en la webinar de Interxion que en este momento las redes transatlánticas transmiten cientos de terabits por segundo para que llegue la información puntual a miles de personas en el mundo. De esos datos transmitidos, del tratamiento de los mismos depende el futuro de la civilización, el desarrollo de nuestra sociedad, la evolución de nuestra salud y en general de nuestro planeta.

Tener un papel protagonista en esta película, como el que puede tener España, no es una cuestión de cubrir el expediente en la cartelera, es cuestión de luchar por los Oscar y los dos países peninsulares están en posición de hacerlo. La cuestión es ¿sabremos aprovechar esta vez en nuestro propio beneficio lo que durante miles de años tantos quisieron y no pocos alcanzaron? Veremos…

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