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Una España líder digital; soñar es gratis y no tributa

Una España líder digital; soñar es gratis y no tributa

Por Pilar Bernat
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pbernattelycom4com /7/7/16
martes 23 de julio de 2019, 02:09h

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Una semana después de la celebración en Madrid del Summit de la Asociación DigitalES, el verbo se hizo carne. A lo largo de los dos días en que tuvo lugar el encuentro, todos los miembros del gobierno participantes, uno detrás de otro, repitió como un mantra: “es la primera vez que España está en posición de liderar una revolución digital. Tenemos todas las herramientas para hacerlo y no podemos perder la oportunidad”

Y efectivamente, como si fuera una frase espontánea, hoy el candidato a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, la ha vuelto a repetir y en su boca y dicha en el hemiciclo, ya no es una propuesta, sino un compromiso. Ahora bien, esa posición privilegiada en la que nos encontramos para liderar la revolución digital a la que tanto aluden, como si el Gabinete en persona hubiera tirado los cables, no es otra que la que se deriva del esfuerzo inversor de los operadores -Telefónica, Vodafone, Orange y Masmóvil- para el despliegue de fibra óptica y, ahora para formar parte de club de los primeros países que han abierto una red comercial 5G real (NSA), -en este caso, gracias a Vodafone-.

Sí es verdad que había planes ya trazados por el Gobierno de Rajoy con respecto al espectro, entre otras cosas, y hay que reconocer que siguieron adelante con él, asumiéndolo como propio y sin frenarlo.

Se inicia la resintonización

De hecho, el Ministerio de Economía y Empresa anunció, el viernes 19 de julio, los primeros municipios en que serán operativas las nuevas frecuencias para la TDT, liberando así la banda de 700MHz necesaria para el desarrollo de la quinta generación de telefonía móvil, 5G.

De esta forma mañana, 24 de julio, se pondrá en marcha la primera fase de la resintonización; el encendido comenzará por Mallorca, Ibiza, Formentera y 94 municipios de Cáceres (norte), y a partir del 26 de julio en 24 municipios de Huelva (sur).

En total, unos 36.000 edificios (760.000 personas) que tendrán que adaptar sus instalaciones de antenas colectivas para continuar recibiendo la oferta completa de canales TDT, para lo cual tendrán un plazo máximo de seis meses.

La ministra 'experimental' no reservará espectro para las corporaciones

Igual por tener la mente puesta en esta cuestión que se iba a anunciar de forma inminente o por estar pensando en la propuesta para dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI), la ministra Calviño dejó escandalosamente patente que no sabía que en este país ‘locomotora de la revolución digital’, ya tenemos 5G comercial, tecnología que en su discurso tildó de experimental o que el sector sólo espera una próxima subasta de espectro “sin afán recaudatorio”, para que el resto de telecos se sumen paulatinamente al despliegue y a la activación de la nueva red. Una red que debería suponer un nuevo impulso de la economía.

Hay que señalar, sin embargo, que en España no se contempla -o no de momento- la reserva de espectro para grandes corporaciones, como ha ocurrido en Alemania, donde las potentes empresas germanas podrán crearse su propia ‘red interna 5G’ para garantizar la seguridad de sus datos y que nadie, ni operadores, ni OTTs, ni posibles hackers, puedan utilizarlos; porque como bien recordó Felipe González en su charla con Aznar moderada por Eduardo Serra en DigitalES, los datos son materia prima, la materia prima es un bien cotizado y como tal se deben considerar (eso mismo decían Alierta y Pallete hace unos años y aseguraban que sus clientes podrían decidir sobre ellos, pero hasta ahora, nadie ha dado el primer paso).

La necesidad de un tejido empresarial fuerte

La triste cuestión es, ¿para qué querría España garantizar espectro para las grandes corporaciones? ¿Cuántas hay? Asegura el equipo de Sánchez que el proceso de digitalización es uno de los cuatro pilares en los que se basa el proyecto del nuevo Gobierno (si superan las votaciones) y han prometido en el debate de investidura “La creación de una entidad pública de financiación de la innovación, el emprendimiento, la transición digital y ecológica que integrará en un mismo grupo los programas y las entidades públicas de crédito existentes”.

Sin embargo, en el antes mencionado Summit de DigitalES alguien apuntó que, “de nada nos sirve tener la mejor red si no se tienen ideas para utilizarla y grandes empresas para explotarla” y ese es el quid de la cuestión: el secretario de estado, Francisco de Paula Polo, no deja de hablar de su soñada ‘nación emprendedora’, pero aquí el paso de start up a pyme y de pyme a multinacional o gran corporación es la travesía de un desierto imposible y una gran nación necesita que sus ideas cuajen y se transformen en beneficios que generen empleos bien remunerados, que a la vez impulsen el gasto y creen riqueza. Es una ecuación de primero de Economía y Empresa que pocos en el Congreso de los Diputados, a juzgar por lo que hemos oído en el debate, parecen entender.

La digitalización no es un milagro, es una realidad que nadie va a poder eludir y que, si no se afronta con realismo y medidas que, entre otras cosas, garanticen seguridad jurídica, regulatoria y financiera, nos dejará sumidos en el mismo debate y oscuridad que ya hemos vivido en otros periodos de nuestra historia, donde unos por otros, la mediocridad impuesta, los intereses personales y de clase o los debates políticos estériles que terminaban en guerras nos retrasaron irremediablemente.

Decía el profesor e historiador Julio Aróstegui, que en España la Revolución Industrial no había llegado hasta tiempos de Franco. Cuando sus alumnos se quejaban de que un intelectual de izquierdas dijera tal cosa respondía: “bien, si lo prefieren ustedes, la Revolución Industrial llegó a España a pesar de Franco, pero nos guste o no, llegó con él”. Es decir, más de 150 años después que al resto de los países desarrollados.

Esperemos que un día alguien pueda debatir en algún aula y decir que la Revolución digital en Europa la lideró España a pesar de sus políticos, pero que la lideró. Y que todo el mundo escuchó a dos señores, más analógicos que digitales, pero con mucha experiencia -Aznar y González- que hablaban de centralidad, de necesidad de un pacto de Estado para temas que van más allá de la política y que advertían de la más que posible destrucción de una España que un día iba bien.

Soñar es gratis y no tributa.

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