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miércoles 17 de febrero de 2021, 13:14h

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Según un informe que ha realizado Kaspersky Fraud Prevention, durante el año 2020 no solo aumentó el porcentaje del número de cuentas bancarias robadas en un 20%, sino que una de cada dos transacciones fraudulentas realizadas en el sector financiero durante ese mismo año, ocurrió por el robo de cuentas corrientes. Estas estadísticas se basan en que esta serie de sucesos ocurría en un 34% de las ocasiones en 2019, mientras que en 2020 se ha visto incrementado hasta el 54% más de la mitad de las veces y todo ello sin apenas variaciones en los métodos de robo que siguen estando liderados por dos modos principalmente.

El comercio electrónico y los servicios financieros son sectores que vieron crecer sus números durante el año 2020 ya que los usuarios que les daban uso pasaron más tiempo en sus hogares durante el confinamiento ocasionado por la pandemia. Esta nueva normalidad provocó un repunte especialmente significativo en la aplicación de las diferentes técnicas de ingeniería social que los ciberdelincuentes explotan con el objetivo de hacerse con las cuentas bancarias de los usuarios. Dadas dichas condiciones, tanto las instituciones financieras cómo sus propios clientes deben ser conscientes de los diferentes esquemas de fraude que los delincuentes utilizan de forma más habitual, y así poder protegerse.

Te atacan así

Entre los dos métodos principales, el más usado acostumbra a ser el llamado ‘rescatador’. Los ciberdelincuentes fingen ser expertos en seguridad bancaria y representan escenarios en los que los usuarios deberán ser rescatados por ellos. Llaman a los clientes de forma directa haciéndose pasar por expertos e informan de cargos o pagos sospechosos realizados en sus cuentas. Este tipo de agresor pide a los clientes que verifiquen su identidad mediante códigos que se envían a través de mensaje de texto o notificaciones y piden la detención de transacciones sospechosas o transferir dinero a cuentas más seguras. Dichos delincuentes pueden llegar incluso a solicitar la instalación de aplicaciones con las que logran acceso a las credenciales de los clientes.

El segundo de los casos más habituales, es el papel de ‘inversor’. Los estafadores, directamente, se hacen pasar por empleados de una empresa de inversión e incluso por asesores bancarios de cara a invertir los ahorros de los clientes. Con una simple llamada, ofrecen una forma rápida de obtener beneficios ya sea a través de criptomonedas o acciones de empresas desde la cuenta del cliente, pidiendo cómo requisito previo para dicho servicio, el código recibido en un mensaje de texto o una notificación, lo que hace que el propio ciberdelincuente obtenga el acceso a las credenciales de los clientes.

Protégete siempre

Para evitar caer en todo este tipo de estafas y fraudes, es importante en primer lugar limitar al mínimo el número de intentos para realizar una transacción, pues los ciberdelincuentes pueden llegar a intentar introducir en varias ocasiones dichas credenciales a pesar de ser correctas la primera vez. Por parte de las sucursales, resulta esencial educar bien a los clientes ante los posibles trucos de los ciberdelincuentes, además de enviar información de forma regular para identificar el fraude de mejor modo. Realizar auditorías de seguridad y disponer de equipos de análisis de fraudes también es una herramienta válida para los bancos, mientras que implementar la autenticación multifactor para minimizar la posibilidad de robo suele ser efectivo.

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