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Fitbit Sense 2
Fitbit Sense 2 (Foto: Pilar Bernat)

Prueba Fitbit Sense 2, una herramienta en la muñeca para gestionar salud y bienestar

Por Pilar Bernat
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pbernattelycom4com /7/7/16
jueves 24 de noviembre de 2022, 10:00h

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Ayudar a todo el mundo a ser más saludable es el propósito de Fitbit by Google y, más concretamente del modelo Sense 2 que hemos probado durante varias semanas.

Lanzado al mercado a finales del mes de octubre, la última idea de la popular marca de accesorios para el bienestar es la de un dispositivo útil para cualquier persona, fácil de usar, resistente, confiable, con una batería de larga duración (6 días), que incorpora novedades muy interesantes como el control cardiaco (ECG) para detectar una posible disfunción del corazón en un momento dado, control del estrés a través de ‘mindfulness’, de nuestra alimentación a través de registros con datos calóricos o de la actividad que desarrollamos mediante los múltiples sensores que integra.


Puesta en escena

El paquete de venta, bastante tradicional y muy gráfico (nos permite ver e identificar el producto con una mirada), lo define como un reloj inteligente diseñado especialmente para el control de la salud y el deporte y nos asegura que con su uso podremos controlar el estrés, dormir bien y vivir mejor.

En el interior de la funda de cartón, una caja blanca serigrafiada en el mismo tono con el logo de la marca aloja el reloj en sí mismo, correa en dos tamaños, el cargador (propietario), la guía de encendido rápido, algunos consejos prácticos -por si eres nuevo en Fitbit- y la documentación correspondiente.

El terminal, de formato cuadrado con esquinas redondeadas, tiene un diseño muy agradable y es muy cómodo de utilizar. La caja es de aluminio, la cubierta de cristal resistente y presume no sólo de diseño moderno y deportivo sino de unas medidas muy ajustadas (40,5 mm de largo x 40,5 mm de ancho x 12,3 mm de alto). La correa plástica y de corte original nos recuerda que con el Sense 2 se puede nadar sin problema e incluso cabe sumergirlo hasta 50 metros de profundidad. Y aunque conviene secar la correa cuando terminamos de hacer deporte, por aquello de conservarla en perfectas condiciones, atarla y desatarla es muy fácil, ya que la cola de la pulsera no queda suelta por encima después de fijarla, sino que se oculta bajo la vuelta principal.


En cuanto al software, su uso va directamente asociado a la aplicación de Fitbit, disponible tanto para Android 8.0 o versión superior como para iOS 14 o cualquier programa más reciente. La ‘conversación’ entre el reloj-sensor y el móvil se realiza a través de Bluetooth de última generación y se centra total y absolutamente en actividades relacionadas con el bienestar. Este reloj inteligente no gestiona llamadas, ni mensajes, ni apps de uso cotidiano (se pueden descargar); salvo pagos a través de Google Pay (Fitbit pay).

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El ecosistema de Health solution

El día en que se presentó el producto, los portavoces de Fitbit explicaron a los asistentes que la empresa, ahora propiedad de Google, había creado un ecosistema de productos para la salud en el que se incluyen los dispositivos, aplicaciones móviles, el servicio premium (una suscripción de valor añadido), múltiples APIs para que los desarrolladores puedan trabajar y enriquecer el producto, así como un sistema completo de gestión remota de la salud. A este respecto destacaron la posibilidad que tienen algunos de los dispositivos Fitbit, como este Sense 2 que tenemos entre las manos, para identificar el tipo más común y peligroso de arritmia: la fibrilación auricular. Así, en caso de ritmo cardiaco irregular se recibe una notificación que permite ponerse alerta o acudir al hospital a tiempo. Estel sistema dispone de certificación CE y FDA y podemos comentar agradecidos que en estos días no hemos tenido ocasión de ponerlo a prueba.

También entre los sistemas de salud conviene comentar que esa corona de acero inoxidable, a la que antes aludimos, mide el estrés de forma continua. Basta con abrir la ventana correspondiente, poner los dedos en los extremos y esperar a que se realice la medición. El algoritmo asociado a esta función analiza de forma continua la frecuencia cardiaca, la variabilidad de la ésta, la actividad electrodérmica mediante un sensor cEDA y la temperatura cutánea. En el momento en que se identifica el estrés, el reloj nos facilita y ayuda en la gestión del mismo aportándonos sugerencias, ayuda en la respiración, charlas, etc. También controla y registra nuestro estado de ánimo para realizar un estudio de la evolución del mismo.

Otro tanto se puede decir del perfil de sueño, que se calcula mediante métricas avanzadas y, con los servicios premium te llega a identificar con un simpático animal que duerme de una forma o de otra, de manera que, mediante un sencillo gráfico, casi un juego, podemos saber cómo hemos dormido.

El toque de Google

En otro orden de cosas, Google también ha puesto su sello y ha incorporado algunas facilidades propias de la multinacional. Un buen ejemplo es Google Wallet para pagar en todos aquellos establecimientos que acepten Google Pay (hoy no admite aún todas las tarjetas, pero sí las más comunes). Para activarlo basta pulsar sobre hoy, presionar la imagen de perfil, la imagen del dispositivo y Google Wallet. Hay que iniciar sesión en Google y configurar un PIN que se nos pedirá siempre.

Asimismo, la empresa ha integrado en este smartwatch Google Maps, que nos dirige a través de órdenes sucesivas, de forma que no es necesario ver un mapa en el reloj, sino seguir las indicaciones.

En cuanto a las aplicaciones que vienen en los mosaicos por defecto son: cronómetro, elección de ejercicio, ritmo cardiaco, el tiempo, notificaciones (sentido ascendente), sueño, estrés y pasos. En movimiento descendente, los ajustes, el nivel de batería, la activación permanente de la pantalla, etc.

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Alexa integrado

Entre las cosas que más nos han gustado del Sense 2 es su capacidad para detectar el ejercicio automáticamente y activar los medidores oportunos, de forma que no hace falta que lo hagamos nosotros manualmente. Pero un detalle muy práctico, a la vez que curioso, sobre todo para los clientes de Alexa, es que Fitbit ha elegido este sistema como asistente de voz. Las aplicaciones se sincronizan desde el móvil, pero luego basta una pulsación larga sobre el único botón lateral para que se active Alexa y te permita no sólo hacer preguntas, sino gestionar tu día a día.

Otras cosas que creemos hay que reseñar es la comodidad, el diseño y la cantidad de información sobre nuestro cuerpo que es capaz de aportar y que ni nosotros mismos somos capaces de imaginar. Seguramente porque son cosas por las que deberíamos preocuparnos y a las que, hasta ahora, no prestábamos suficiente atención.

En el lado oscuro, la gestión no siempre es intuitiva y te pierdes con facilidad dentro del software tanto del reloj como del teléfono.

Se comercializa en tres colores y su precio es de 299 euros.

Nuevos Fitbit

Además del Sense 2, Fitbit ha empezado la comercialización en el mercado español del Versa 4, un terminal ultraplano orientado a la actividad física (229 euros) y el Inspire 3, concebido para gente joven y con precio más asequible (80 euros).

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