Car2Go. Una solución en la gran ciudad
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Car2Go. Una solución en la gran ciudad

lunes 25 de enero de 2016, 11:27h

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Tal vez fue cuestión de tiempo, tal vez de curiosidad, pero lo cierto es que camino de la Flagship de Telefónica, una soleada mañana madrileña, encontramos en la Plaza del Callao una inmensa carpa y decenas de chicos con camisetas azules y blancas que promocionaban ‘Car2Go’.

El tema nos llamó la atención porque hacía dos días teníamos en la puerta de la oficina, en Avenida de América -concretamente en las plazas de aparcamiento de Padre Xifré-, un Smart que tenía el mismo logo que las camisetas mencionadas y que, a todas luces, parecía un nuevo sistema de coche compartido; eso que los más cool del marketing llaman ‘car sharing’.

Echamos una ojeada a la publicidad y allí se explicaba que “car2go es sencillo e ingenioso: sencillo porque siempre está disponible cuando lo necesitas; ingenioso porque sólo pagas cuando lo utilizas, ya que tarifica por minuto. Preguntamos por los precios: 0,19 euros por minuto; pero no hay que incluir gasolina porque son vehículos eléctricos, ni ticket de aparcamiento por la misma razón. Y lo más sorprendente: el mecanismo de gestión funciona asociado al móvil, un detalle que hacía del nuevo negocio que invadía Madrid, un objeto de nuestro interés periodístico.

Detrás de los coches, la compañía tiene una importante infraestructura, con una red que soporta una transmisión de datos ingente y constante

Registro, tarjeta bancaria y app

El primer paso es registrarse en la web, el segundo acreditar el carnet de conducir y asociar una tarjeta de crédito, el tercero descargar la aplicación y el cuarto probar el servicio. Y, sinceramente, hay que cogerle algunos truquillos, pero la primera experiencia fue magnífica. Tras ésta, algún desliz organizativo en modo novatos y después, todo sobre ruedas… nunca mejor dicho. Ya echamos de menos que no haya más coches en la flota, pero sabemos de buena fuente que la demanda exigirá que, en unos días, los 350 Smarts que ahora circulan, lleguen a 500 y que el área de referencia, que hoy se limita al Madrid ‘intra calle 30’, pronto abarque puntos destacados como el Aeropuerto, algunos barrios residenciales o centros empresariales.

Car2go nació en la fábrica de Mercedes en Hulm, donde un grupo de empleados se pusieron de acuerdo para compartir transporte, hablaron con los jefes, a estos les pareció bien y desarrollaron un piloto de ‘car sharing’ solo por la pequeña localidad alemana, una ciudad de unos 100.000 habitantes.

Aquella idea, la propia Daimler la convirtió en una empresa que aprovecha el desarrollo del mundo digital y las facilidades que aporta. Tanto, que ahora está ya implantada en 31 ciudades en el mundo entre EEUU, Canadá y Europa.

Detrás de los coches, la compañía tiene una importante infraestructura, con una red de telecomunicaciones que soporta una transmisión de datos ingente y constante; por lo que trabajan con el operador mano a mano. No en vano, cada coche lleva una SIM integrada y un sistema de voz asociado que, en buena teoría, debe funcionar como un reloj.

Al frente de la empresa, un ejecutivo con experiencia en el sector telco y la movilidad, Orazio Corva, quien explicaba que “no tienen un apoyo especial de la Administración, pero si colaboración con los diferentes gobiernos afectados, allá donde abre la empresa. Especialmente, porque hay que adaptar el reglamento y las normas municipales que, en cada lugar son diferentes.

Una peculiaridad de Madrid, por ejemplo, son las zonas de carga y descarga con horario, lo que obliga a modificar algunas reglas y a contar con la responsabilidad de los conductores, además de la constante vigilancia del equipo.

Un apunte interesante es que en las ciudades donde Car2Go lleva un tiempo instalado, se constata que, un 10% de los ciudadanos, no compra coche urbano.

La rutina

Para utilizar Car2Go, basta con abrir la aplicación, en la que sólo hay que logarse la primera vez y ver en el mapa que coche hay disponible y a qué distancia. La interfaz nos muestra Google Maps y unos iconos claramente identificados (también se puede hacer en la web desde un ordenador); si pulsamos sobre uno de ellos, un recuadro nos muestra el nЬmero de vehículo, la matrícula y la dirección exacta donde está aparcado.

Conviene tirar del recuadro hacia arriba para comprobar las condiciones físicas en que se encuentra el coche, cuanta energía tiene (gasta aproximadamente un 1% de batería por kilómetro) y la distancia con respecto a nuestra posición.

Si estamos decididos, podemos reservar pulsando sobre el icono (reloj) que aparece en el móvil al efecto y, al llegar, conviene acercarse al parabrisas para seguir las instrucciones que se muestran en el panel allí dispuesto y que se ilumina al detectarnos (el móvil).

Una pulsación sobre “Comenzar el alquiler” es la orden que inicia el proceso de apertura. Los coches son automáticos, hay que poner la llave en el lugar adecuado, cambiar la marcha y, cuando nos indique, arrancar. El resto de las bondades las pone el Smart en sí mismo (navegador, marcador de energía, radio, comodidad, agilidad en la conducción).

Al finalizar el trayecto, aparcamos, sacamos la llave e indicamos fin del servicio. Si no cerramos el coche, éste lo hará automáticamente en unos minutos. Pero, hay que tener en cuenta que es importante ser ágiles porque el tiempo que permanezcamos aparcados y dentro del coche, también cuenta. Al final, un trayecto de 25 minutos, sale por 5 euros, aproximadamente (IVA incluido).

Facturación

Dentro de la aplicación, los coches disponibles aparecen en un listado por orden de distancia; también nos indica los radares existentes en el trayecto.
Por otra parte, ‘últimos viajes’ recoge una relación cronológica de los usos y, al pulsar sobre ellos, encontramos toda la información relativa a los mismos. Por si fuera poco, la empresa nos mantiene informados de nuestra actividad vía e-mail.

Según la Corva, el recorrido medio es de 9 Km y, cada jornada, hay 40 personas trabajando en el mantenimiento y movimiento estratégico de los Smarts”.
Lo único malo es acostumbrarte a tener un coche cerca, porque el día que no hay y tienes que recurrir al metro, ya no te hace gracia. Por cierto, ante la duda, reservar porque puedes llegar a un punto y encontrarte que no eres el único madrileño que utiliza un servicio que no sabías tan popular.

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