Galaxy Fold: Primera incursión al terreno de dispositivos flexibles de Samsung
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Galaxy Fold: Primera incursión al terreno de dispositivos flexibles de Samsung

lunes 24 de febrero de 2020, 09:00h

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El Samsung Galaxy Fold es un terminal interesante en muchos sentidos, es el primero de su tipo para los surcoreanos y el primer terminal plegable distribuido a todo el mundo por uno de los gigantes del sector. También tuvo que ser retirado y retrasado por unos problemas con la durabilidad de su pantalla, generando aún más expectación. Ahora, habiendo pasado un año de su presentación y con otro plegable en mercado, el Galaxy Z Flip, es hora de analizar en profundidad el Fold y ver como es el día a día con el primer esfuerzo de la compañía por adelantarse al futuro de terminales flexibles.

Diseño

El Samsung Galaxy Fold es un terminal muy elegante, fabricado en metal y cristal que le confieren un aspecto muy premium. La parte trasera tiene un acabado brillante y reflectante que pese a ser bonito se llena de huellas con mucha facilidad. El Fold es un terminal algo pesado, 263 gramos, pero se trata de algo normal si tenemos en cuenta que al llevarlo doblado es como si se llevasen dos móviles, uno sobre el otro.

El canto derecho contiene el botón de apagado/bloqueo y un poco más abajo el lector de huellas dactilares, que pese a que funciona de forma perfecta y rápida desbloqueando el terminal, se hace un poco incómodo debido a su ubicación. Por encima del botón de apagado se ubican los botones de volumen, de construcción metálica como el resto del borde del terminal y su bisagra. En el canto izquierdo encontramos únicamente la ranura para la tarjeta micro SIM, que no para una microSD pues el almacenamiento no se puede ampliar mediante las mismas. Tampoco será necesario pues el terminal viene con 512GB de capacidad.

En el canto superior está ubicada una de las aperturas para los altavoces estéreo, estando la otra en el canto inferior, acompañada del puerto de carga por USB Tipo C con capacidad de carga rápida de 15W con el cargador incluido en la caja. También tiene carga inalámbrica e integra la tecnología de carga inalámbrica reversible para dar alimentación a otros dispositivos, como los Galaxy Buds, que van incluidos en la caja del Fold.

Pantalla

El terminal cuenta con dos pantallas, la principal de 7,3 pulgadas y tecnología “dynamic AMOLED”, fabricada en plástico para permitir la flexibilidad de la misma, lo cual la hace más débil que una de cristal frente a rayaduras, por lo que hay que tener un cuidado extra. Samsung además advierte de que por cuestiones de seguridad no se le puede instalar ningún protector de pantalla y que no se debe presionar con excesiva fuerza sobre el panel. Sin duda se trata de un producto frágil que hay que mirar si queremos asegurarnos de que tenga una duración longeva.

La segunda pantalla, situada en la parte frontal una vez el teléfono está plegado, posee un panel de únicamente 4,6 pulgadas con tecnología súper AMOLED y una resolución de 720 x 1680 píxeles. Esta pantalla, pese a que se puede manejar todas las funciones del terminal con la misma resulta algo incómoda para algo más que cambiar las canciones y gestionar las notificaciones, debido a su pequeño tamaño y a su alargada relación de aspecto, 21:9. El sistema de plegado del terminal consiste en una doblez horizontalmente y convierte un móvil estrecho en una pequeña tablet de casi 7 pulgadas y media, a diferencia del nuevo terminal plegable de la compañía surcoreana, el Galaxy Z Flip, que ha optado por un sistema de doblez vertical emulando a los antiguos flip-phones, convirtiendo un móvil de 6 pulgadas en uno mucho más compacto al doblarlo a la mitad.

Cuando la pantalla del Galaxy Fold está desplegada se puede notar una ligera marca de donde está la bisagra que permite que este pueda doblarse, pero esto no se hace molesto de ninguna forma y da la apariencia de desaparecer una vez comienzas a utilizar el terminal y dejas de centrarte en la misma. Uno de los mayores aprovechamientos de una pantalla de ese tamaño es el modo ‘Multi-Window’, que nos permite tener varias aplicaciones abiertas a la vez, aunque no todas son compatibles. Un ejemplo de una aplicación que tiene problemas adaptándose a esta pantalla es Instagram, que corta gran parte del contenido de los bordes de sus famosas “stories”, impidiendo muchas veces leer o ver los contenidos completos. Sin duda se trata de un problema menor, pero no gustará a los fans de la aplicación. Y no es única, sino que sirve como ejemplo de la mala optimización de ciertas aplicaciones adaptándose a la pantalla plegable y su estraño relación de aspecto de 4.2:3. Pese a estos inconvenientes el panel es una maravilla para el consumo de contenido multimedia como Netflix o Youtube, gracias a su amplio tamaño y gran nitidez, tiene una resolución de 1536 por 2152 píxeles.

Rendimiento y batería

En cuanto al rendimiento, el terminal vuela y mueve todo el sistema con una gran fluidez. Además realiza los cambios entre la pantalla frontal y la interior con gran celeridad y en el mismo punto en el que has dejado el contenido en la primera. Todo ello es gracios a sus especificaciones de tope de gama. Procesador Snapdragon 855, 12 GB de RAM y una gráfica Adreno 640.

La batería, que podría suponer un problema debido a la gran pantalla del terminal no lo ha sido en absoluto incluso con un uso muy intensivo de navegación web y consumo multimedia en su pantalla desplegada. Sus 4380 mAh permiten más de un día de uso sin necesidad de preocuparte porque te vaya a dejar tirado. Además, gracias a su carga rápida de 15W, en caso de necesitar un extra de autonomía, se puede conseguir unas cuantas horas con sólo unos minutos enchufado a la corriente.

Cámaras

El Samsung Galaxy Fold tiene un total de 6 cámaras, 3 en la parte trasera, 2 en la parte interior, situadas en un ‘notch’ o ceja sobre la pantalla en la parte derecha de la misma y una última en la parte frontal. Estas dos últimas hacen la función de cámara para selfies según la pantalla que estés usando en el momento, y también sirven como medida biométrica de desbloqueo del terminal, mediante reconocimiento facial, el cual funciona bien y rápido en la gran mayoría de las ocasiones.

Las cámaras de la parte trasera producen unos resultados muy similares a las de la gama S10. Fotografías muy nítidas, con colores saturados y un rango dinámico excelente. También cuenta con un modo noche dedicado y un modo retrato con efecto bokeh en el que puedes controlar el porcentaje de desenfoque del fondo incluso antes de tomar las fotografías. Todo ello hace que las instantáneas tomadas con el Galaxy Fold sean muy vistosas al ojo pese a que su representación del color no sea la más exacta, y pueda ser vista como algo exagerada para algunos expertos.

Uno de los aspectos más positivos de tener tantas cámaras es la versatilidad que dan los diferentes sensores. Solo en la parte trasera encontramos un sensor de 12Mpx, angular, otro de 12 Mpx, ultra gran angular, y uno último de 16 mpx, telefoto, para ayudar con el zoom sin pérdida de calidad.

¿Quien debería comprarse el Galaxy Fold?

En conclusión, se trata de un primer acercamiento a la tecnología de terminales plegables accesibles al gran público, pero con el gran defecto de que realmente no lo es, pues su elevado precio de más de 2.000 euros lo hace muy difícil de recomendar, salvo a aquellos ‘early-adopters’ que quieran ser los primeros en hacer uso de esta revolucionaria tecnología, que no está más que dando sus primeros pasos.

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