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viernes 28 de mayo de 2021, 09:00h

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Según datos de la OECD, el 85% del crecimiento económico de EE. UU. entre 1870 y 1950 ha sido fruto de la innovación. En el deporte, los avances e innovaciones para mejorar el espectáculo, el rendimiento y cuidado de los atletas, y el alcance global y conexión con los fans, se han apalancado durante décadas en la tecnología. Y si nos centramos en uno de los elementos indispensables para la práctica del deporte como son los balones y pelotas, nos encontramos que éstas han evolucionado desde los materiales y costuras para su confección hasta la incorporación de chips para dotarles de inteligencia y convertirlas en Smart balls. Demostrando que, en el deporte, la innovación también es cuestión de pelotas.

Curiosamente, en 1871, un año más tarde del inicio del análisis del informe de la OECD, Albert Goodwill Spalding comenzaba su carrera profesional en el mundo del béisbol. Durante su carrera consiguió una media de bateo de .323 y un porcentaje de victorias de .796. En 1876, el futuro miembro del Hall of Fame, se retiraba y abría en Chicago la tienda A.G Spalding & Bros. Uniendo sus dotes empresariales a su conocimiento del deporte, no tardó en desarrollar una pelota de béisbol que se convertiría en la pelota oficial de la Major League Baseball durante los siguientes 100 años.

En 1891 el Dr. Naismith inventaba el baloncesto y, aunque empezaron a jugar con un balón de fútbol, para 1896 Albert Goodwill Spalding ya proporcionaba el Spalding No. M, un balón confeccionado con ocho piezas de cuero cosidas de la mejor calidad, piel inglesa granulada. Al otro lado del Atlántico, en Europa, sería la japonés Molten la que reinaría con sus balones de baloncesto, voleibol y fútbol para un sinfín de competiciones y Juegos Olímpicos desde Tokio 64 hasta Pekín 2008.

En el caso del fútbol, los primeros balones se popularizaron en el Reino Unido en el siglo XIX. Eran unos balones cosidos con trozos de cuero y llamados de tiento a causa del cordón que cerraba las costuras por fuera. En el interior había una vejiga de cerdo que se llenaba de heno, por ejemplo. No eran completamente esféricos, no botaban de manera uniforme, tenían una protuberancia en la zona del tiento que incluso podía dañar a los jugadores. Y, además, si se mojaban resultaban mucho más pesados y difíciles de controlar.

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Aunque hay escritos que dicen que el pelo de Ana Bolena se usó para rellenar pelotas de tenis, tradicionalmente hasta 1870 no nació el concepto de pelota actual, y todo gracias al descubrimiento de la vulcanización del caucho por parte de Charles Goodyear, hecho que marcaría no sólo la evolución de multitud de deportes, sino también el de la automoción.

Un siglo y medio después de esas pioneras pelotas, las que se usan en la actualidad, nada tienen que ver con las de sus orígenes. La compañía taiwanesa de deporte tecnológico Jingletek anunciaba en la pasada edición del CES de Las Vegas que había conseguido la financiación para fabricar y comercializar en masa la pelota de béisbol inteligente Strike 1.0. Gracias a sus sensores incorporados permite medir y analizar datos que en la época de Spalding eran imposibles de medir con el ojo humano: la velocidad de giro, el eje de rotación, la velocidad, la trayectoria y la ubicación. Una amplia serie de factores que ayudan al pitcher a trabajar el lanzamiento y el efecto de las bolas, mejorar su efectividad y prevenir lesiones.

No es la única Smart ball. SeeHow ha desarrollado una pelota de criquet inteligente cuya tecnología, sensores y algoritmos de machine learning permiten medir la velocidad, los efectos, la posición de la costura, la consistencia de la costura y la longitud en la entrega. Una información similar a la que recopila la pelota de criquet de Sportcor desarrollada en colaboración con Kookaburra. Curiosos avances si tenemos en cuenta que la pelota de criquet básicamente ha permanecido fiel durante 250 años al diseño original que presentaron los Duques de Kent en 1780.

El fabricante estadounidense Wilson ha metido dentro de los balones de fútbol americano unos pequeños sensores que recogen datos y los envían a la app para su análisis. Los sensores no interfieren en ningún aspecto del comportamiento de la pelota, como su giro, peso o velocidad y permiten registrar métricas valiosas como la eficiencia de la espiral, la velocidad de giro, el tiempo de liberación, el tiempo entre el inicio del movimiento de lanzamiento y el momento en que la pelota sale de la mano… Una información que permite a los quarterbacks identificar áreas de mejora y trabajar determinadas destrezas o, en el caso de jugadores que salen de una lesión, ayudarles a acelerar su recuperación y trabajar sobre aquellos aspectos en los que más ha influido su lesión. La compañía americana también dispone de balones inteligentes para baloncesto en una asociación con Shot Tracker para ofrecer un mayor nivel de estadísticas en tiempo real para proporcionar nuevos conocimientos sobre el juego. Algo de lo que ya se están beneficiando los equipos universitarios de la NCAA.

Unas estadísticas que también recogen los balones inteligentes de baloncesto y fútbol de DribbleUP que, en conexión con la Tablet o el smartphone, permiten mejorar el bote y control, algo con lo que Adidas ya ensayó hace casi diez años cuando anunció el Adidas miCoach Smart Ball. Por su parte, Torrx, ha desarrollado un hinchador inteligente con una pantalla led para hinchar o deshinchar los balones a la presión óptima sin necesidad de apretar, botar o adivinar si la presión de la pelota es la perfecta en todo momento.

Cómo nace la innovación en el deporte

Lifelike Baseball Scoreboard. Fuente: ShorpyLa innovación siempre ha sido parte intrínseca del deporte, ya sea actualizando las reglas de juego, cambiando los formatos de las competiciones y, últimamente, incorporando la tecnología. Aunque el binomio deporte y tecnología es casi tan antiguo como el ordenador ENIAC (acrónimo de Electronic Numerical Integrator And Computer) de 1945, considerado el padre de los ordenadores. Por ejemplo, con la irrupción de los primeros marcadores electrónicos en la década de los 50 como el del Yankee Stadium en Nueva York, aunque el "Lifelike Baseball Scoreboard" inventado por George Coleman ya contenía más de 5,7 kilómetros de cable y 400 toboganes estereópticos con una bombilla eléctrica para cada tobogán. Se requerían cinco hombres para operar el gran tablero, incluido el operador de telégrafo que recibía información de jugada por jugada del campo. Foto

En los 80, el antecesor del ojo de halcón hacía su debut en las pistas de Wimbledon. Inventado por Bill Carlton y Margaret Parnis England en 1979, el Cyclops fue el primer sistema electrónico de ayuda a los jueces de línea para determinar si la bola entraba o no en la pista. Mediante una serie de cajas con infrarrojos reflectados era posible determinar la trayectoria de la pelota. Hoy, pelotas inteligentes como la S-Koda 3.0 permiten medir la fuerza, velocidad y spin del golpe en tiempo real.

Son sólo algunos de los muchos ejemplos de innovación asociada al deporte que podemos encontrar y que tienen algo en común: una combinación por buscar todas las ventajas posibles para ganar juegos y encontrar nuevas formas de aumentar la fidelidad de los fans, incrementar la audiencia y ganar dinero. O como diría Adi Dasler, fundador de Adidas, innovaciones para hacer mejores a los atletas.

De hecho, encontrar una definición exacta sobre ¿qué es la innovación? es complicado. Google devuelve 12 millones de resultados. Entre ellas la de la Wikipedia, que define la innovación como “un proceso que introduce novedades y que se refiere a modificar elementos ya existentes con el fin de mejorarlos, aunque también es posible en la implementación de elementos totalmente nuevos”. El diccionario de Oxford señala que innovar es “hacer cambios en algo establecido, especialmente mediante la introducción de nuevos métodos, idea o productos”. Algo que refrendaría una de las concepciones clásica de que innovación no es lo que hacen los innovadores, sino lo que adoptan los consumidores. Y, bajo ese prisma, basta con evocar los inolvidables nombres de Tango, Etrusco, Jabulani de los balones de fútbol de Adidas que se usaron para diferentes campeonatos mundiales, incluido el del Mundial del 82 de España y Naranjito, para reconfirmar que la innovación en el deporte ha tenido éxito.

Y aunque el eslogan de “Impossible is Nothing” es de 2004, veinte años antes en 1984, Adidas ya hacía algo que parecía imposible: meter un ordenador dentro de unas zapatillas. Las Micropacer, reeditadas ahora en edición para coleccionistas, fueron una innovación que se adelantó a su tiempo. Diseñadas para un grupo de corredores para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84, fueron las primeras zapatillas deportivas en integrar un podómetro junto a una pantalla LCD monocroma en la que se mostraba el tiempo empleado, las calorías consumidas y el número de zancadas en la carrera.

Qué tipos de innovación hay

Desde IEBS Business School señalan que hay cuatro tipos de innovaciones. En primer lugar, la innovación marginal que consiste en mejorar la propuesta de valor de un producto o servicio. Se trata de pequeños cambios que, aunque pueden fracasar, lo harán haciendo poco daño a las empresas. Este grupo engloba desde un nuevo embalaje de producto hasta añadir una pequeña funcionalidad que faltaba o crear un nombre para conceptos que ya existían para hacerlo más atractivo.

En segundo lugar, está la innovación incremental. Este tipo de innovación consiste en incrementar la propuesta de valor de un producto o servicio. Es decir, se trata de sumarle características o mejorar un producto para que sea más atractivo para el cliente y, en su defecto, conseguir que este mejore su experiencia de uso. Hay que tener en cuenta que no siempre que un producto tenga más funciones o haga más cosas será más atractivo.

El tercer tipo lo encontramos en la innovación disruptiva o radical. Se trata de la más conocida, y consiste en la creación de una propuesta de valor completamente nueva de un producto o servicio. Es una invención con un tremendo impacto que resuelve un problema del que quizá no éramos conscientes y nos damos cuenta una vez lo usamos o sabemos de su existencia.

Por último, la innovación abierta es una tendencia que ha cogido mucha fuerza estos últimos años y que es cada vez más seguida por empresas de todo el mundo. Consiste en importar nuevos procesos gracias a la cooperación con profesionales u organizaciones externas. El objetivo es sumar las capacidades conjuntas promoviendo el flujo interno y externo de conocimiento. En resumen, la innovación abierta desafía la idea de que la creatividad debe provenir de una empresa.

“Si nos vamos al deporte que mayor dinero mueve como es el fútbol, diría que el negocio está dirigido por muy pocas empresas y muy poderosas"

Bajo este enfoque ¿podemos hablar de innovación en el deporte? “La innovación se puede definir como la creación de algo nuevo con impacto en el mercado, y si nos agarramos a esta definición, en el deporte no ha habido una innovación clara en muchos años atrás. Es cierto que se mueven algunos experimentos o investigaciones con posibilidades de generar dicho impacto, pero hasta el momento, el rendimiento de trabajo en innovación ha sido poco productivo”, considera Pascual Parada, Director Académico y de innovación de IEBS. “Si nos vamos al deporte que mayor dinero mueve como es el fútbol, diría que el negocio está dirigido por muy pocas empresas y muy poderosas. En este contexto una innovación disruptiva es difícil que se produzca por dos razones: primero, por los propios intereses de dichas organizaciones que están dentro del negocio que no sienten presión por buscar nuevos modelos, y, en segundo lugar, porque estas organizaciones introducirán todas las barreras posibles para limitar la capacidad de innovación de las pequeñas por miedo a perder lo conquistado. Esto no es sólo un tema del sector deportivo, ocurre en todos en todos los sectores donde unos pocos, pero poderosos, controlan el mercado”, añade el experto.

Peter Druker, que tiene una prolífica obra sobre negocios e innovación, insistía en que la innovación es trabajo y requiere conocimiento, ingenio, creatividad… y que la perseverancia en un área concreta llevaba a la innovación. Para tener éxito, los innovadores deben aprovechar sus propias fortalezas, buscar oportunidades en un amplio abanico de áreas y luego preguntar cuál de esas oportunidades se adapta mejor a la empresa.

Drucker escribió que la innovación por su naturaleza es arriesgada, como cualquier actividad económica. Sin embargo, la mayoría de las innovaciones, especialmente las exitosas, son el resultado de una búsqueda consciente y decidida de oportunidades de innovación, que se encuentran solo en unas pocas situaciones. Druker considera que existen cuatro áreas de oportunidad de este tipo dentro de una empresa o industria: sucesos inesperados, incongruencias, necesidades de procesos y cambios en la industria y el mercado; y tres fuentes adicionales de oportunidad fuera de una empresa en su entorno social e intelectual: cambios demográficos, cambios en la percepción y nuevos conocimientos.

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De deportistas a innovadores

Precisamente el conocimiento y la experiencia personal es lo que ha llevado a muchos jugadores a explotar deficiencias y aprovecharlas para convertirlas en oportunidades de negocio. Albert Spalding fue uno de esos pioneros que al retirarse aprovechó su experiencia y habilidad comercial para fundar hace 150 años toda una referencia en la fabricación de material deportivo. El talento y la pasión de Tony Hawk por los monopatines, además de protagonizar una legendaria saga de videojuegos, le llevó a fundar en 1992 Birdhouse, su propia empresa de skate, moda y accesorios. Derek Jeter, ex jugador de béisbol de los New York Yankees consiguió 8 millones de dólares de financiación (Alphabet entre ellas) para lanzar The Players’ Tribune, una plataforma mediática que permite a los deportistas conectar de forma abierta y personal con los fans.

En los últimos años la tecnología no ha dejado de seducir a los atletas, ya sea mediante inversiones, la fundación de startups vinculadas a la tecnología y el deporte, la gestión de redes sociales para construir sus marcas digitales o el creciente interés por el sector de los esports. Ya sean jugadores en activo (Kevin Durant, Gerard Piqué, Serena Williams, Zlatan Ibrahimovic, Stephen Curry…) o retirados (Shaquille O’Neal, Joe Montana, Íker Casillas, Louis Saha, Lance Armstrong, Tom Brady…) la tecnología y la innovación forman parte de sus vidas.

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Aquí en España Javier Sánchez Broto, ex portero, del Zaragoza, Celtic de Glasgow o Getafe, entre otros, ideó durante su estancia en Escocia un proyecto de tienda que supliera las carencias con las que los porteros contaban a la hora de encontrar material específico. De dicha idea surge Soloporteros, una tienda especializada en equipamiento deportivo para porteros de fútbol. La empresa evolucionó, y cuando ya había salido de su nicho de porteros de fútbol, fue rebautizada como Futbol Emotion en junio de 2016, para abarcar de forma más clara al resto de jugadores de fútbol y fútbol sala.

Otro ejemplo de deportista que ha aprovechado su experiencia para innovar es el de Esteban Granero (actual jugador del Marbella y ex del Real Madrid, Real Sociedad, Espanyol) y CEO de Olocip, una compañía internacional pionera en el desarrollo e implementación de la Inteligencia Artificial para la optimización de estrategias y del proceso de toma de decisión bajo aval y rigor científico de forma complementaria a la experiencia profesional, y que nace de su etapa en la Real y su experiencia viendo cómo se analizaban jugadas y partidos.

"Poco a poco se le da más valor a este tipo de conocimiento complementario que se ha adquirido de manera vivencial puesto que tiene una serie de matices y nivel de profundidad que a veces es difícil adquirir de otra manera”

“En el caso de Olocip, la experiencia y conocimientos de Esteban han sido esenciales a la hora de crear las soluciones que ofrecemos. Su trayectoria profesional le ha permitido detectar algunas necesidades muy importantes en lo referente a la toma de decisiones en el sector del fútbol y su mentalidad analítica le ha llevado a dar forma a una serie de soluciones que facilitan el trabajo diario del club. Los modelos de Inteligencia Artificial que hemos desarrollado para estas soluciones son muy detallados y específicos y para ello ha sido preciso tener un conocimiento profundo de lo que ocurre dentro y fuera del campo. En mi opinión, poco a poco se le da más valor a este tipo de conocimiento complementario que se ha adquirido de manera vivencial puesto que tiene una serie de matices y nivel de profundidad que a veces es difícil adquirir de otra manera”, explica el CTO de la compañía, Gaizka San Vicente.

Para San Vicente, la ciencia y la tecnología están evolucionando de manera vertiginosa. Cada día se publican multitud de nuevos descubrimientos y se llevan a cabo infinidad de nuevos desarrollos tecnológicos. Es tal la cantidad de avances que se producen a diario que resulta muy difícil asimilar lo que estamos progresando en ciencia y tecnología. Este fenómeno está produciéndose en todas las áreas de la vida y también en el deporte. Y destaca tres elementos que están favoreciendo este avance: el mayor conocimiento relativo al cuerpo humano y a su rendimiento; la creación de nuevos dispositivos y sensores para la monitorización y medición de las variables médico-deportivas de los jugadores; y, por último, el desarrollo de herramientas que extraen todo el poder de los datos a través del Big Data y la Inteligencia Artificial. “Se está avanzando tanto en todas estas áreas que es difícil encontrar disciplinas deportivas en las que no se estén incorporado importantes novedades a la práctica deportiva o al propio entrenamiento. Sin embargo, el gran salto está por llegar. En cuanto la sociedad y la industria asimilen todo el potencial que tiene la tecnología actual, el cambio será colosal”, advierte San Vicente.

Puede que parte de esa aceleración e innovación se produzca en el seno de los clubes deportivos, donde los diferentes equipos españoles están lanzando sus propios hubs de innovación para apoyar, financiar y acompañar a las startups sportstech.

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Los hubs de innovación

El Real Madrid anunció en enero de 2020 la puesta en marcha de Real Madrid Next la marca bajo la que desarrollan los proyectos de innovación. Real Madrid Next se enfoca en seis áreas de trabajo: e-health, performance, fan engagement, generación de contenido audiovisual, ciberseguridad e infraestructuras tecnológicas y sociales con el objetivo de buscar la excelencia y el mayor avance tecnológico posible. En septiembre de 2020, Real Madrid Next y FundingBox anunciaron un acuerdo de colaboración para la financiación y desarrollo de proyectos europeos de innovación para startups. Cada una de las partes se comprometía a habilitar 4,5 millones de euros para un proyecto que gestionará hasta 9 millones de euros durante tres años.

¿Cuáles son los efectos de tener más o menos días de descanso entre dos partidos de alta competición de baloncesto? ¿Cuáles son los efectos de la edad en la identificación y desarrollo del talento deportivo? ¿Se lesionan los futbolistas más que antes?... a éstas y muchas otras preguntas más trata de dar respuesta el Barça Innovation Hub puesto en marcha en 2017 por el F.C Barcelona con el objetivo de crear un ecosistema que refuerce el conocimiento y la innovación. Un ecosistema basado en un modelo que promueve una cultura de excelencia y colaboración con marcas de prestigio, universidades, centros de investigación, startups, emprendedores, estudiantes, deportistas, inversores y visionarios de todo el mundo. “Queremos mostrar las décadas de conocimiento que ha acumulado el F.C Barcelona en temas como la salud, la nutrición, el alto rendimiento deportivo, el ámbito digital y todos los temas relacionados con el deporte y su impacto en la sociedad”, señalan desde la entidad que también ha sido responsable de la nueva estrategia digital detrás del lanzamiento del ecommerce oficial de la Barça Store del Camp Nou.

Conscientes también de que el mundo avanza muy rápido y los clubes de fútbol no son ajenos a estos cambios, el Valencia lanzó el año pasado el ‘VCF Innovation Hub’, un proyecto de innovación que pone una mirada al futuro enfocada a cuatro parcelas: Deportiva, Médica, Smart Stadium y Fan Engagement. Junto a Startup Valencia, que actualmente aglutina a más de 600 compañías del sector tecnológico y digital, el ‘VCF Innovation Hub’ ha comenzado a trabajar en varios proyectos que están a la vanguardia utilizando herramientas tecnológicas como la Inteligencia Artificial, el Big Data, el Social Listening, el Machine Learning, la Realidad Virtual o la Realidad Aumentada, entre otras, para detectar tendencias, mejorar la experiencia del fan, anticiparse a necesidades futuras y crecer generando nuevas vías de negocio en torno a la innovación y la tecnología.

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Franco Segarra, Chief Innovation Officer del Valencia CF, señalaba recientemente en las Sportstech Innovation Talks puestas en marcha por el hub de innovación sportstech de Barcelona, Hub23, que “apoyaremos a las startups de jóvenes talentos en Valencia y actuaremos como catalizador de sus iniciativas en el ámbito tecnológico y digital para potenciar su proyección global y aumentar su impacto”.

En esas charlas de innovación participó también Juan Iraola, Director de Innovación de la Real Sociedad y Sports Innovation Alliance, que explicaba el objetivo de RS-KONEKTA, el hub de innovación de la Real Sociedad: “el objetivo es crear partnerships con empresas innovadoras, crear nuevas fuentes de ingresos para el club, colaborar con otros espacios de innovación o empresas, y construir un startup lab conectado con Sports Innovation Alliance”.

La misión de RS-KONEKTA es convertirse en un polo de referencia en el mundo de la innovación y del fútbol, tanto a nivel local como nacional e internacional. Conectar es colaborar y, precisamente, la colaboración, junto con la curiosidad y la creatividad, son los motores de RS-KONEKTA. Y una de esas patas de colaboración reside en la Sports Innovation Alliance que el club donostiarra está liderando junto a otros 21 clubes deportivos de otros tantos países.

"El CeltaLab1923 surge como respuesta clara a la necesidad de adaptarse a un mercado en constante cambio en el que la innovación tecnológica ofrece un gran número de oportunidades en las áreas que hemos mencionado anteriormente"

Otro de los clubes pioneros en la innovación ha sido el Celta con su CeltaLab1923, la apuesta del club vigués por un modelo de innovación abierta y “lean” creando un vehículo con capacidad de apoyar, incubar e interaccionar con startups, emprendedores y otros actores del ecosistema. “El CeltaLab1923 surge como respuesta clara a la necesidad de adaptarse a un mercado en constante cambio en el que la innovación tecnológica ofrece un gran número de oportunidades en las áreas que hemos mencionado anteriormente. Explorar nuevas vías para potenciar la relación con el aficionado, alargar la vida del deportista, mejorar y/o optimizar los procesos internos o la logística de un club, son algunos ejemplos claros de la utilidad de un centro de innovación abierta como el CeltaLab1923. En el CeltaLab1923 tenemos marcado el año de 2023 con el objetivo de convertirnos en referente nacional en el mundo de la innovación en deporte y poner a disposición de todas las sports properties la tecnología adecuada a cada necesidad”, explica Íñigo de la Iglesia, responsable del ecosistema Celtalab1923.

Como ocurre en cualquier negocio con su área de I+D la duda es si esas innovaciones acaban llevándose al mercado y si las entidades deportivas podrán destinar a la innovación los mismos presupuestos que destinan al fichaje de jugadores.

Según datos del EU Industrial R&D Investment Scoreboard de 2020, Alphabet (23.160 millones de dólares), Microsoft (17.152), Huawei (16.712), Samsung (15.525) y Apple (14.435) fueron los cinco primeros inversores en I+D. La inversión media en I+D de una compañía europea ha pasado de los 306,3 millones de 2010 a los 509,6 millones de 2019 (un 66,4%), mientras que en EE. UU. ha crecido de los 324 millones a los 604,8 millones (un 86,7%). Unas cifras exorbitadas para los presupuestos deportivos que es difícil que acaben invirtiendo en I+D tanto como en fichajes.

“No creo que pase, no al menos en deportes de masas. Hay que pensar que los fichajes de estrellas, que son el mayor desembolso de un equipo, se realizan no solo por lo que pueda aportar al equipo, sino porque son imagen y aumentan las ventas y el marketing del equipo sin hacer una inversión ‘pura’ en marketing. Creo que el I+D ha venido para quedarse (un ejemplo claro es nuestro seleccionador nacional de fútbol), pero el coste de estas tecnologías no lo serán tanto ya que está intentando ‘democratizar’ las mismas”, considera Alberto Moreno, director de tecnología de Syntonize.

"El rendimiento y los resultados deportivos, así como la competición seguirán siendo la principal fuente de ingresos de los clubes profesionales"

Una opinión similar a la de Íñigo de la Iglesia: “Es difícil pensar que esto acabe ocurriendo. Al fin y al cabo, el rendimiento y los resultados deportivos, así como la competición seguirán siendo la principal fuente de ingresos de los clubes profesionales. No debemos olvidar que la aplicación de innovaciones tecnológicas tiene dos beneficios fundamentales: generación de nuevas fuentes de ingresos y la mejora y optimización de los diferentes procesos y actividades que se realizan en un equipo profesional”.

En cuanto al tiempo de adopción de las innovaciones el responsable del ecosistema Celtalab1923, considera que “depende mucho de la etapa o fase en la que se encuentre cada proyecto y el problema concreto a la que se dirige esa solución tecnológica. Hay proyectos que requieren meses de trabajo a base de pruebas de concepto para adaptar la tecnología concreta a una nueva área de negocio como la emisión por streaming de los partidos de un club, u otros que requieren pocas semanas de trabajo como lo es el lanzamiento de Tokens No Fungibles (NFT por sus siglas en inglés) de activos digitales o físicos de un equipo”.

Las ventajas de la innovación abierta

Esa aceleración en las pruebas de concepto es algo que persigue el modelo de innovación abierta tan habitual en el mundo de los negocios. Por ejemplo, el gigante francés de productos deportivos Decathlon, lanzó ya en 2014 la iniciativa “Open Oxylane” una plataforma abierta para que los internautas y deportistas lanzarán sus propuestas e ideas de productos: desde una pelota de ping-pong irrompible hasta el balón de fútbol que regresa solo al centro del campo. “Situamos al usuario en el corazón de nuestra misión. De modo que, observando a los deportistas durante su práctica, y escuchándolos, nosotros como vendedores, jefes de productos, diseñadores e ingenieros, imaginamos los productos del mañana. El producto que facilitará la práctica, el confort, el disfrute y la seguridad del usuario. Y gracias a las opiniones de nuestros clientes, la innovación prosigue, puesto que nos permiten hacer progresar los productos existentes o imaginar las innovaciones del mañana”, comentaban desde la compañía.

"Estamos enfocados en llevar a los fans a un nivel más alto de experiencia con nuestra marca única de baloncesto"

Desde la Euroliga de baloncesto también han abierto sus puertas a los innovadores con el lanzamiento del FanXP Innovation Challenge 2021, al invitar a la última generación de nuevas empresas tecnológicas a unirse a la revolución de los fans del deporte creando experiencias nuevas y únicas para los devotos seguidores de sus competiciones. "Ahora más que nunca, estamos enfocados en llevar a los fans a un nivel más alto de experiencia con nuestra marca única de baloncesto, y el desafío de innovación FanXP 2021 nos ayudará a recibir las últimas ideas del mercado a ese esfuerzo", señalaba Roser Queralto, Chief Business Officer de la Euroliga de baloncesto. "En un mercado mundial y de entretenimiento que cambia rápidamente, nuestros fans están acostumbrados a que les ofrezcamos algo nuevo y más emocionante cada temporada. Con la ayuda de estos innovadores, seguiremos cumpliendo esa promesa", comentaba.

Para Íñigo de la Iglesia, el modelo de innovación abierta tiene una ventaja clara y es la agilidad en la difusión del conocimiento tecnológico, así como una mayor facilidad en la captación y aplicación de soluciones innovadoras. “El sector del deporte es una industria que actualmente crece muy rápido gracias a la tecnología, por lo que emplear un modelo abierto permite a los innovation hubs ser mucho más flexibles y fomentar la transformación digital en un mayor número de entidades deportivas”, destaca.

“Como en cualquier empresa, en un club es fundamental tener a un grupo de personas encargado de la innovación. La forma en la que se articula la estrategia de innovación depende de muchos factores, pero su objetivo tiene que ser el de resolver problemas y mejorar el sistema. Hoy en día estamos viviendo grandes avances y los clubs necesitan tener personal especializado que conozca bien las necesidades de su entidad y sepa elegir las mejores soluciones de manera rigurosa y fundamentada. En general, dicho equipo no suele ser suficiente para realizar todas las tareas y tiene que apoyarse en agentes externos como universidades y otras empresas. En cualquier caso, la interconexión con otras entidades enriquece los puntos de vista y facilita la vigilancia científica y tecnológica por lo que es importante generar ecosistemas que favorezcan el intercambio de conocimiento”, opina San Vicente.

"La interconexión con otras entidades enriquece los puntos de vista y facilita la vigilancia científica y tecnológica por lo que es importante generar ecosistemas que favorezcan el intercambio de conocimiento"

Desde Paradigma Digital, creen que la tendencia será ir hacia un modelo mixto de innovación abierta: universidades, hubs de innovación, apoyo en grandes corporaciones tecnológicas y pujantes startups… “Dentro del ámbito de la innovación las universidades siempre han sido un motor que la impulsa, proporcionado frescura y nuevos puntos de vista, propia de mentes limpias de los condicionantes de una empresa. El deporte se basará en este empuje para probablemente liderar los proyectos más disruptivos”, valora Alberto Grande, responsable Innovación en Paradigma Digital.

“Por otro lado, continuamente están apareciendo empresas especializadas con servicios y productos innovadores orientados al mundo deportivo. Estas empresas van adquiriendo cada vez más peso y la posibilidad de proporcionar un producto ya probado es un plus para un club deportivo que busca obtener rendimiento desde el primer momento. Por último, pensamos que la creación de hubs propios de innovación irán de la mano con los acuerdos con los ‘gigantes tecnológicos’ ya que servirán como aceleradores mientras se mantiene el control sobre el desarrollo de los proyectos innovadores, permitiendo que los clubes dirijan de primera mano la dirección que los proyectos de innovación deben seguir. Los clubes más grandes ya cuentan con entornos propios de innovación”, añade Alberto Serrano, responsable de Data en Paradigma Digital.

Para la UEFA la innovación va mucho más allá de la transformación digital y el uso de las últimas tecnologías. La innovación implica también ser capaces de captar tendencias, anticiparse al futuro y ser capaz de operar con agilidad para seguir siendo un actor relevante.

Por eso en 2018 puso en marcha su propio hub de innovación abierta como respuesta a los cambios constantes y a un entorno cada vez más exigente para el fútbol. A través de nuevas asociaciones y diversas colaboraciones con una amplia gama de partes interesadas (incluidas startups, instituciones académicas, federaciones de deportes cruzados…), el centro de innovación viene apoyando a la UEFA en la adaptación a estos cambios y en la implementación de la estrategia de la UEFA 2019-24.

El centro de innovación abierta de la UEFA está en Lausana, en el cantón suizo de Vaud, en un intento de crear una especie de Silicon Valley del deporte. Y es que las ciudades de todo el mundo tienen ante ellas una interesante oportunidad de crecimiento económico y liderazgo tecnológico apalancándose en la innovación sportstech.

Ciudades que atraen innovación sportstech

“En los últimos años ha surgido una nueva tendencia: incubadoras y aceleradoras dedicadas a la tecnología deportiva. Su capacidad para conectar dos mundos, el deporte y la innovación, brinda a las ciudades la oportunidad de crear nuevos empleos, atraer nuevos talentos y desarrollar la economía local. Estos son solo algunos ejemplos de los beneficios que pueden aportar a una ciudad”, escribe Grégoire Junod, alcalde de Lausana y Presidente de la Unión Mundial de Ciudades Olímpicas en la presentación del estudio sobre Sports Innovation Hubs y su impacto en las ciudades.

"Las ciudades deben comprender el potencial de las incubadoras y aceleradoras deportivas y definir cómo quieren activar estas plataformas para satisfacer sus necesidades”

“Al crear un ecosistema competitivo que permita el desarrollo de las startups deportivas, una ciudad podría beneficiarse de muchas ventajas que incluyen: la creación de empleo, la atracción de talento, el posicionamiento de su ciudad como centro de innovación deportiva, nuevas iniciativas y proyectos, etc. Éstos son muchos de los beneficios que también pueden traer los eventos deportivos; pero quizás, durante un período de tiempo menos continuo y más corto. Para maximizar completamente estos beneficios, las ciudades deben comprender el potencial de las incubadoras y aceleradoras deportivas y definir cómo quieren activar estas plataformas para satisfacer sus necesidades”, destaca Mélanie Duparc, secretaria general de la Unión Mundial de Ciudades Olímpicas.

Algo que están aprovechando ya diferentes ciudades de todo el mundo. Como por ejemplo Nueva York, donde el año pasado, las startups de sportstech consiguieron levantar 489,7 millones de dólares en financiación, según datos del Global Sportstech VC Report. La ciudad de los rascacielos lidera la captación de inversiones en fases tempranas desde 2015, con 4.116 millones de dólares. El Top 5 de ciudades con startups sportstech que más dinero han levantado desde 2015 está compuesto por Nueva York, Pekín (2.026 millones), San Francisco (1.411 millones), Wuhan (1.109 millones) y Guangzhou (864 millones).

La única ciudad europea que aparece en el Top 15 es Londres con 550,6 millones de dólares. Nueva York continúa su papel como capital indiscutible de sportstech del mundo. Llama la atención el hecho de que Londres ocupe el segundo lugar en número de acuerdos durante el período con 248, ligeramente por detrás de los 273 de Nueva York, pero la diferencia en el tamaño promedio de las rondas de inversión es enorme con Londres una media de 2,9 millones, mientras que Nueva York la media alcanza los 21,2 millones de dólares. Lo que refrenda las peticiones de las startups españolas y europeas por incentivar un mejor marco socioeconómico y legal para incentivar la cultura del Venture Capital al estilo americano.

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Si ponemos el foco en Europa, con el European Sportstech Report 2020 comprobamos que no ha habido muchos cambios en el Top10 y que las seis primeras ciudades del ranking (Londres, París, Berlín, Copenhague y Estocolmo) representan a más del 60% de las startups de tecnología y deporte en Europa. El Reino Unido sigue dominando el panorama, con Francia en segundo lugar y Alemania aumentando su participación un 1,5% acercándose al segundo puesto.

España ocupa un meritorio cuarto lugar acaparando el 7,2% de las inversiones sportstech (gracias a Barcelona y Madrid), siendo junto a Alemania (con Berlín y Múnich) el único país europeo con dos ciudades representadas en el Top 10. Barcelona aglutina al 2,2% de las sportstech startups (con un ligero descenso respecto a 2019) y Madrid al 2,1%.

“El principal objetivo es crear un gran hub público-privado y descentralizado que permita impulsar el ecosistema del sportstech"

En la capital catalana destaca HUB23, uno de los emergentes hubs de innovación de tecnología y deporte que quiere aprovechar el apoyo institucional para atraer talento. “El principal objetivo es crear un gran hub público-privado y descentralizado que permita impulsar el ecosistema del sportstech. Queremos atraer más talento y capital para conseguir la transformación digital del deporte y, en definitiva, ayudar a la mejora de la práctica deportiva y la salud”, señala Josep Monti, presidente de HUB23.

Una misión similar a SPINN Hub, una iniciativa de Barrabes.biz para desarrollar el liderazgo global desde la industria del deporte español en innovación mediante una colaboración real, abierta y orientada a la acción entre agentes del sector reuniendo a deportistas y entidades deportivas, federaciones, fundaciones, competiciones, corporaciones, startups, fans y administraciones públicas, para colaborar y consolidar la cultura innovadora del deporte español.

No son los únicos ejemplos de hubs de innovación unidos a ciudades. En Bruselas se encuentra la European Platform for Sport Innovation (EPSI). Una organización sin ánimo de lucro que se centra en la innovación en las áreas de deporte, actividad física, estilo de vida saludable, vitalidad, medio ambiente y todos los sectores asociados. La EPSI, que cuenta con más de un centenar de miembros, se esfuerza por lograr condiciones más favorables a la innovación para el ecosistema deportivo de la UE, con el fin de estimular la innovación tecnológica y establecer y desarrollar empresas con un enfoque en todo el espectro de la innovación.

En Berlín se creó en 2017 el leAD Sports Accelerator un programa de aceleración de empresas inspirado en el legado de innovación y deporte de Adi Dassler, fundador de Adidas. Un programa que obtiene, financia e impulsa el crecimiento de nuevas empresas de tecnología de deportes y salud en etapas tempranas a nivel mundial. LEAD trabaja con soluciones innovadoras en los verticales de relación con los fans, los atletas conectados y la salud y bienestar conectadas.

En Tel Aviv, el Colosseum Sports Lab aglutina a más de 170 startups con el objetivo de servir de punto de encuentro entre las tecnologías más disruptivas y los líderes de la industria deportiva.

En Sídney, aprovechando el legado de las olimpiadas de Sídney 2000, el gobierno de Nueva Gales del Sur impulsó el programa Sydney Sports Incubator que acoge a más de medio centenar de empresas punteras.

En Doha encontramos el programa de aceleración de empresas de Qatar SportsTech, que cada nueve meses recorre el mundo en busca de las startups más innovadoras en el ámbito del deporte y la tecnología.

En París, Le Tremplin es considerado como una de las primeras plataformas de innovación, con más de sesenta startups sportstech y habiendo logrado más de 100 millones de euros en financiación, como parte de una apuesta por proporcionar las condiciones óptimas para encontrar soluciones tecnológicas rápidas a los grandes desafíos deportivos, mejorando la práctica del deporte para los ciudadanos dentro del contexto urbano de París, pero también a nivel nacional e internacional.

El apoyo de las corporaciones tecnológicas

Precisamente el acceso universal a la tecnología más puntera son el objetivo de los diversos programas y proyectos que las grandes corporaciones tecnológicas tienen en marcha para fomentar la innovación y el negocio en los deportes y favorecer el acceso a la innovación y la tecnología de cualquier entidad deportiva. Están los ejemplos de Amazon y Fantastic que han iniciado una particular guerra para erigirse en las tiendas oficiales de infinidad de entidades de todos los tamaños y deportes; el de Microsoft, que cuenta con el Global Sports Innovation Center, y acaba de ampliar de su acuerdo con LaLiga centrado en la transformación digital de la experiencia deportiva a nivel mundial impulsando la oferta tecnología de la asociación LaLiga Tech; el de Apple y las distintas colaboraciones que tiene para impulsar el deporte conectado a través de sus dispositivos o las de Sony y su Smart Tennis Sensor que inició la revolución del registro de datos asociados al manejo de la raqueta; el de Telefónica que a través de Wayra ha dado salida a startups como Humanox y sus espinilleras inteligentes o la plataforma Fancision, que fue seleccionada el año pasado para participar en el programa de aceleración de Qatar SportsTech, con una inversión de 150.000 dólares; o el de Vodafone que participa en varios proyectos asociados a la retransmisión en 5G y que ha apoyado a empresas como Esportter y su app Seyu para la relación con los fans.

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El apoyo de estas grandes corporaciones en combinación con las sportstech startups es vital para que las entidades deportivas y federaciones más modestas encuentren nuevas vías de negocio adoptando tecnologías a las que habitualmente no tendrían acceso o les costaría implementar. Por ejemplo, de la mano de Seyu, el C.D Leganés activó durante la pandemia una campaña de marketing que permitió al club pepinero aumentar las ventas un 47%. Víctor Marín, director de marketing del club, comentó que “lo más importante fue que pudimos adaptar el servicio de Seyu muy rápidamente y pudieron brindar ayuda inmediata a través de una nueva forma de comunicarse con los fanáticos y servir a los patrocinadores. En lugar del proceso habitual de aprendizaje de 3 meses para nuevas tecnologías, todo el sistema se implementó en cuestión de días, lo que nos permitió lanzar la campaña conjunta a la velocidad del rayo y abrir ocho plataformas comerciales digitales más para el patrocinador".

“Afortunadamente, hay un conjunto de tecnologías, prácticas y casos de uso que poco a poco se están convirtiendo en un ‘commodity’"

Aunque el acceso a las soluciones del ‘state-of-the-art’ constituya una seria barrera de entrada para las entidades deportivas más modestas, “afortunadamente, hay un conjunto de tecnologías, prácticas y casos de uso que poco a poco se están convirtiendo en un ‘commodity’, de fácil acceso y con unos costes de adquisición y operación de tecnología relativamente reducidos”, explican Alberto Grande y Alberto Serrano de Paradigma.

Para los expertos, la cada vez mayor riqueza de servicios de datos e IA en el cloud y la reducción de costes de estos servicios, acompañada además de una mayor granularidad en cuanto a oferta y modelos de pricing, hace que sea más asequible el optar por el cloud y reducir costes de infraestructura y operaciones.

Por otra parte, cada vez hay una oferta más amplia de dispositivos a utilizar para la analítica en el deporte, a un coste que los está convirtiendo de nuevo en ‘commodities’, como cámaras, drones, smartwatches o smartbands con capacidades más sofisticadas, como la medición de la saturación de oxígeno, la capacidad de hacer un ECG, o medir de forma continua parámetros de actividad o medidas como la presión arterial o el nivel de glucosa en sangre. “Evidentemente, esto no va a evitar un mínimo de inversión en talento e infraestructura, pero sí reducir significativamente los costes de inversión y permitir la adopción de tecnologías que nos permitan obtener más valor a nuestros datos”, apuntan.

¿Dónde veremos las próximas innovaciones sportstech?

Y en este contexto de tecnología más accesible, aumento de hubs de innovación, startups sportstech punteras y grandes corporaciones tecnológicas y deportivas trabajando de forma conjunta para unir la tecnología y el deporte, ¿en qué áreas veremos las próximas innovaciones?

"Las que más han fracasado por no adoptarse son las innovaciones en las relaciones con los aficionados"

“Es difícil saber por dónde vendrán. Ahora mismo creo que lo más inmediato es la investigación e innovación aplicada al rendimiento de los jugadores. Las mayores innovaciones se han hecho en ese campo y en el tema de infraestructuras (césped retráctil, techos movibles, etc.), pero las que más han fracasado por no adoptarse son las innovaciones en las relaciones con los aficionados ya sean tours virtuales y cosas similares. Las primeras pueden aplicarse sin la intervención de un tercero, pero la última depende de que la gente acoja esas nuevas formas de interacción”, apunta Alberto Moreno.

En el caso de los fabricantes de materiales deportivos, gran parte de la innovación se está volcando en la creación de pelotas y equipamiento sostenible que reduzcan el impacto en el planeta. Durante los últimos 50 años lo único que ha cambiado en las pelotas de tenis ha sido su color (de blancas a amarillas) y los envases para guardarlas (de aluminio a plástico) afirman desde Wilson. La multinacional americana dice que su pelota de tenis Triniti es una pelota eco consciente de alto rendimiento, con un embalaje 100% sostenible que dura hasta cuatro veces más, reduciendo el consumo y el desperdicio.

Trinit de Wilson

Adidas, que en 2019 anunció que produciría 11 millones de pares de zapatos a partir de plástico marino reciclado mediante la interceptación de desechos plásticos en playas, islas remotas y comunidades costeras, empezará a comercializar esta primavera-verano las primeras zapatillas basadas en la economía circular: FUTURECRAFT.LOOP, un enfoque transformador para diseñar zapatos de alto rendimiento que están hechos para ser rehechos desde el principio, utilizando un único tipo de material y sin pegamento. Cada componente está hecho de TPU 100% reutilizable: se hila en hilo, se teje, se moldea y se fusiona en una entre suela BOOST utilizando la tecnología Adidas SPEEDFACTORY. Una vez que los zapatos llegan al final de su primera vida y se devuelven a Adidas, se lavan, se muelen hasta convertirlos en gránulos y se funden en material para los componentes de un nuevo par de zapatos, sin desperdicio y sin tirar nada.

“Todo apunta a que la relación de los aficionados con el club y los jugadores cambiará notablemente"

Para no desperdiciar ningún dato en la práctica del deporte, la inteligencia artificial será uno de los protagonistas de la innovación durante los próximos años. “Todo apunta a que la relación de los aficionados con el club y los jugadores cambiará notablemente. Gracias a la IA todo va a ser más personalizado y cercano, de manera que el público cobrará mucho más protagonismo. Es posible que una de las claves resida en el poder de decisión que pueda llegar a tener el espectador en lo que pase en el campo. Por otro lado, creo que habrá avances muy importantes en la monitorización de los jugadores. Se está investigando mucho en el ámbito de los sensores flexibles integrados en los textiles y dentro de unos años seguramente veremos a los jugadores con ropa que permitirá medir el nivel de hidratación, la carga muscular, el grado de cansancio y un largo etcétera”, pronostica Gaizka San Vicente. “Lo bueno de la innovación es que siempre te sorprende”, concluye.

“Es posible que por el contexto actual veamos en el corto plazo más aplicaciones de nuevas tecnologías en el área de smart venues para que los seguidores de un deporte se sientan seguros de volver a los estadios, a la vez que los clubes y organizaciones deportivas emplean tecnologías como el 5G, VR/AR, o la inteligencia artificial para ofrecer nuevas experiencias a los aficionados. De todas maneras, si tuviéramos que destacar dos áreas de innovación por encima del resto, sin duda sería el fan engagement y el activity & performance”, vaticina Íñigo de la Iglesia. “En los próximos años podremos ver una clara disrupción en la aplicación de desarrollos tecnológicos para incrementar el valor de la industria del deporte ya que existe una creciente tendencia en la inversión en este sector”, añade.

"Los drones y los wearables ofrecerán una visión del comportamiento del jugador, tanto desde la perspectiva visual como desde la de las biomediciones"

Desde Paradigma Digital, Alberto Grande y Alberto Serrano anticipan diversas etapas de innovación: “desde el punto de vista de los clubes, apostaríamos por la analítica aplicada a jugadores, llevando a soluciones cada vez más sofisticadas y personalizadas, gracias a las tecnologías de Big Data e Inteligencia Artificial. Una analítica que se verá enriquecida por el uso de drones y de dispositivos wearables que ofrecerán una visión del comportamiento del jugador, tanto desde la perspectiva visual (ej. cómo se está moviendo un jugador en el terreno de juego) como desde la de las biomediciones (ej. qué grado de esfuerzo está haciendo un jugador), todo ello en tiempo real”.

Posteriormente la innovación iría calando a los estadios, pero nos encontramos con la barrera del coste de adaptar todo un estadio para que realmente se pueda aprovechar todo su potencial. Aun así, ya hemos visto distintos casos en los cuáles se ha avanzado en este aspecto, con estadios que aportan múltiples mejoras (cámaras multi-ángulo, análisis en tiempo real de las gradas para la detección temprana de incidentes…). Estos son sólo los primeros pasos de todos los que vendrán.

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Finalmente, aunque quizás sea menos relevante desde un punto de vista puramente deportivo, vivimos en la era del consumo de medios. En este contexto, los eventos deportivos suponen unos de los contenidos más atractivos. En eventos deportivos donde la variedad y cantidad de contenidos es significativa, como puede ser el caso de unas Olimpiadas, la tecnología actual nos permite, en función del perfil y gustos de la audiencia, identificar y recomendar los contenidos más atractivos, e incluso crear modelos de negocio con contenidos de valor añadido.

“Cabe destacar, sin embargo, que algunas de estas ‘supuestas mejoras’ luego son rechazadas por los propios seguidores ya que en algunos casos pueden llegar a desvirtuar la emoción del deporte (en Fórmula 1 sucedió un caso así recientemente, en el que se mostraba qué ocurriría si un coche saliese por delante o detrás de su competidor tras una parada en boxes). Está claro que debemos llegar a un equilibrio entre enriquecer el deporte y la emoción que la incertidumbre aporta”, apuntan los expertos de Paradigma.

Puede que una camisa o una zapatilla nos hable para corregir la postura de yoga o el tipo de zancada que damos

Albert Einstein dijo que el verdadero signo de inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación. Así que puestos a imaginar igual gracias a la tecnología podremos sentir las emociones del futbolista que lanza un penalti o notar la tensión y sangre fría del jugador de baloncesto que debe encestar un tiro libre para ganar un partido. O puede que una camisa o una zapatilla nos hable para corregir la postura de yoga o el tipo de zancada que damos. Quizá los dispositivos del salón de mi casa me permitan vivir un partido de Roland Garros como si estuviera a pie de pista o sentir las olas de cualquiera de los veleros que disputan la Vendée Globe. O igual puede que el próximo entrenador del Real Madrid no sea Zidane, sino un bot que optimizará las alineaciones para asegurar títulos, y que un algoritmo permita adivinar dónde nacerá el próximo Messi o Cristiano o anticiparse a cualquier dolencia y enfermedad para evitar incidentes mortales en el deporte.

Al final, la innovación presupone identificar un reto y resolverlo para aportar valor tanto para la compañía como para el consumidor. Henry Ford decía que si hubiera preguntado a la gente lo que quería seguramente le hubieran pedido caballos más veloces. El fundador de Amazon, Jeff Bezos, lo resumía en otra frase: “creo que tienes que estar dispuesto a que te malinterpreten si vas a innovar". O, como diría el común de los mortales, la innovación es cosa de pelotas.

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